dimarts, 24 d’abril de 2012

Captatio benevolentiae

Captatio benevolentiae

“(…) El poder reside  donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos. (…) Es una farsa, una sombra en la pared. Pero las sombras pueden matar. Y a veces, un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande.”
   Lord Varys, la Araña (Choque de reyes)


Una reflexión sobre el poder. Este es  uno de los pilares sobre los que se sustenta el hilo argumental de Juego de Tronos. Este blog inicia su andadura con la intención de compartir con otros internautas (ya sean fans de la serie o el libro, o ninguna de las dos cosas) la pasión por la filosofía y por Juego de Tronos, la heptalogia de George R. R. Martin. Pero hay elementos más allá del poder que pueden comentarse en la magnífica obra de Martin, entre ellas una sinfonía de personajes interesantes, cada uno con sus matices, sus pasiones, sus virtudes y sus defectos, unos personajes que a veces se evaden de su arquetipo para desbordar la pantalla o el libro y llegar al alma del televidente o del lector. Quien escribe estas líneas estuvo a punto de leer hace tiempo el primer tomo de Juego de Tronos cuando salió en catalán editado por Devir (Cançó de foc i glaç) y no cayó la breva porque pensó "bueno será otra Dragonlance u otro Señor de los Anillos". Craso error. La vida siempre da segundas oportunidades y cuando la serie empezó a despuntar tomé paciéncia y esperé a ver la primera temporada entera para no caer en los tan abundantes y temidos spoilers. Fue empezar el primer capítulo y ya no pude parar.
         Por vez primera en la fantasía épica encontraba a alguien que no tenía miedo de decirle al lector algo que ya John Steinbeck había destacado en las obras del Ciclo Artúrico de Thomas Malory: "No me asombraba que Uther Pendragon codiciara a la mujer de su vasallo y la tomara mediante engaños. No me asustaba descubrir que había caballeros malignos además de caballeros nobles. También en mi pueblo había hombres que lucían los hábitos de la virtud pero cuya maldad me era conocida. En medio del dolor, la pesadumbre o el desconcierto, yo volvía a mi libro mágico. Si yo no sabía escoger mi senda en la encrucijada del amor y la lealtad, tampoco Lanzarote sabía hacerlo. Podía comprender la vileza de Mordred porque también él estaba en mí; y también había en mí algo de Galahad, aunque quizá no lo bastante. Pese a todo también estaba en mí la apetencia del Grial, hondamente arraigada, y quizá aún lo esté".

Hay pocos fragmentos de la literatura que digan tanto en tan poco espacio y que a la vez (con un sutil cambio en los nombres de los personajes, y en el Grial por el famoso Trono de Hierro) puedan representar tanto la esencia de la obra de Martin y la del lado oscuro, o no, de la naturaleza humana. Quién puede negar que haya algo que admirar en la nobleza de Nedd Stark, en su forma de vivir, de obedecer las leyes de forma kantiana  y en su muerte, tan socrática; o en la ambición de los Lannister por alcanzar el poder, un poder que pocos filósofos han descrito tan bien como Hobbes o Maquiavelo, o incluso F. Nietzsche. Los tres son autores de referencia para comprender, para ver y no solo mirar y admirar la obra de Martin. Y también el sexo, descarnado en la serie. En un mundo  como el de los 7 Reinos  que no conoce el cristianismo la religión no coarta el cuerpo, un cuerpo a veces al servicio del poder, un cuerpo que se exhibe, que goza y que sufre; en un mundo con moral, pero una moral no cristiana, pero con indudables raíces europeas, una especie de siglo XIV-XV de transición entre el medievo y el renacimiento. Nada lo simboliza más como las dos familias de la primera parte de la saga: los Stark (una familia feudal, de tintes escoceses y antiguos dioses) que acuden a la guerra con los estandartes de los señores que les son fieles y con quién les unen lazos de vasallaje renovados por las buenas o por las malas; y los Lannister (un nombre con regusto a los Lancaster de la Guerra de las Dos Rosas, bellos, ricos, anglosajones e intrigantes) precursores de un maquiavelismo que hace correr tanto el dinero como la espada, sin hablar de la estrategia incestuosa que los lleva a la corona en la figura del despiadado, cruel y un poco "degenerado" Joffrey Baratheon. Y mucho más...
         Este blog tiene como objetivo difundir las relaciones entre la filosofía de los grandes autores (sí, aquellos que estudiamos en el instituto) con la serie que mas nos gusta. Relacionar lo sagrado con lo profano, ver más allá de donde nuestros ojos ven, comprender con el alma como decía Platón. Quizás descubrir si nosotros seríamos capaces de sentarnos en el Trono de Hierro y resistir su encanto, de  no sucumbir a su embrujo de poder y reflexionar si seria posible obrar Bien y poder afirmar sin dudar que seríamos reyes justos de las tierras de los 7 reinos.

La Mano del Rey

2 comentaris:

  1. Siempre me quedo hablando de las significaciones y el entramado político, histórico y filosófico que tiene la serie detrás de la historia. Ese juego de ideas y el mundo de ahora y el de juego de tronos es genial. Muy bueno!.

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