dimarts, 22 de maig de 2012

Greyjoy


Los Greyjoy, la sombra de Lovecraft y las aves de rapiña de Nietzsche (parte I)

"Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos. Más allá del norte, del hielo, de la muerte -nuestra vida, nuestra felicidad"
Nietzsche, El Anticristo



Acantilados golpeados por el Mar del Norte (Islas Orcadas)
Aves de rapiña. Un pueblo desde antaño bárbaro y salvaje, pero ahora domesticado por la civilización pero con ansías de recordar viejos y buenos tiempos de  saqueo. "Viento, frío y humedad. Es un lugar miserable y duro, la verdad... Pero mi señor padre me dijo una vez que los lugares duros forjan hombres duros y los hombres duros dominan el mundo", así es como Theon Greyjoy describe su patria a la hija del capitán que le lleva de regreso a casa (las Islas de Hierro) en Choque de Reyes. El capítulo es, en mi opinión, de los mejores del libro pues la escena es muy vívida y descrita de forma cautivadora. Són islas de regusto  nórdico, como las Islas Orcadas y las Hébridas escocesas,  y que en la obra de Martin están pobladas por un pueblo antaño guerrero y ahora miserable y que malvive de la pesca, la minería, el comercio y la pobre agricultura de una tierra que se trabaja con esfuerzo y da pocos rendimientos. Un modo de vida condenado por la evolución cultural de Poniente. La riqueza vence a la fiereza. Rogamos al lector que busque información sobre los MacDonald, señores de las Islas en la edad media escocesa.Un pueblo decadente liderado por caudillos con sueños de grandeza  y destinado a desaparecer bajo la batuta darwiniana del implacable escritor que es George Martin.
Kraken de los Greyjoy
Chutlhu, Dios de las profundidaes
creado por R. Lovecraft
Nosotros no sembramos. Esta es la divisa de los Greyjoy, los señores de estas tierras. Cuesta imaginar un lema más altanero, belicoso y aristocrático. Ninguna otra casa tiene otro parecido, a parte del de los Baratheon. Su emblema, un Kraken dorado es un pequeño homenaje de Martin a la obra imperecedera de Lovecraft, el maestro del terror de principios del siglo XX. Aeron Greyjoy, sacerdote del Dios Ahogado, hace repetir a Theon la plegaria que esconde una referencia lovecraftiana: lo que está muerto no puede morir. Frase que recuerda a la que adorna la lápida conmemorativa de la muerte de Howard y que está sacada de La llamada de Chutlhu, una de sus obras más conocidas: That is not dead which can eternal lie, And with strange aeons even death may die. Además, cordura no es lo que le sobra al sacerdote. A saber que vio en las profundidades del mar...  ¿Un guiño de Martin a los lectores más frikis?
Conan, personaje creado por R. E. Howard

 Años antes Nietzsche escribía: es imposible no reconocer, en la base de todas estas razas nobles, el animal de rapiña, la magnífica bestia rubia, que vagabundea codiciosa de botín y de victoria: de cuando en cuando esa base oculta necesita desahogarse, el animal tiene que salir de nuevo fuera. No es muy diferente a lo que Martin escribe en Choque de Reyes: cuando vivíamos con las costumbres antiguas, con el hacha en vez del pico y tomábamos lo que queríamos, fueran riquezas, mujeres y gloria. La guerra era el único trabajo apto para los hijos del hierro. En casi toda la literatura fantástica, desde R. Howard (Conan) a Martin, se percibe la nostalgia del macho, del hombre salvaje y libre más allá del bien y del mal, idea que desembocó en las extravagantes portadas de Manowar de nuestra adolescencia, pero esto ya es harina de otro costal. ¡Acerca de Theon Greyjoy  hablaremos más adelante!


La Mano del Rey


PS: dedicado a Santi C. Siles, hombre de hierro, y a los compañeros del grupo de esgrima Ad Domini Latere con quienes compartimos el amor por el buen acero Valyriano.

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