dijous, 23 d’agost de 2012

Orientalismo y épica en CDHyF II o el choque de civilizaciones

Orientalismo y épica II en CDHyF II o el choque de civilizacione




Las similitudes entre Danaerys y Alejandro de Macedonia son más elementales, pero si atendemos a algunos de los pasajes de Martin, el parecido es turbador. Danaerys es joven y bella, despiadada y tierna a la vez, como Alejandro. La última de los Targaryen sueña con un mundo mejor y tiene un punto de locura y delirios de grandeza, que parece que van en aumento, distanciándose de los demás. Un retrato relativamente similar al que se hizo del rey de la antigüedad. Como Danaerys, Alejandro sólo tomó por consortes a mujeres extranjeras (en el caso de la Madre de los Dragones, hombres) y adoptó los vestidos persas (Danaerys el Tokar en Meereen) para adaptarse a sus nuevos súbditos. Ambos personajes se orientalizan progresivamente, pero mantienen la idea de la superioridad en el fondo de las costumbres occidentales: Alejandro ordenó instruir a los jóvenes persas para que lucharan a la manera macedonia y Danaerys pide a Ser Barristan que elija a chicos de la Bahía de los Esclavos para enseñarles las reglas de la caballería de Westeros. Incluso el desastre del Desierto Rojo de los fugitivos Dothraki parece calcado a cuando los macedonios se perdieron en Gedrosia, el otoño del 325 antes de Cristo.
Los últimos años, desde Huntington a Victor Davis Hanson, pasando por Robin Waterfield o Pagden, han sido frecuentes los ensayos que versan sobre el conflicto Occidente-Oriente. Los autores atribuyen la superioridad militar de Occidente a la robustez de sus instituciones y al mayor grado de igualdad entre sus ciudadanos, mientras que en Oriente, desde la época persa hasta los actuales regímenes islámicos, la distancia entre el poder y el súbdito es abismal. El Westeros de Song of Ice and Fire no es una sociedad igualitaria, pero no existe la esclavitud, algo exclusivo de Essos. Davis Hanson en Matanza y cultura recuerda los interminables conflictos entre europeos y otros pueblos del mundo y remarca que la superioridad de los europeos no es por valor o potencia física, sino por la disciplina y la seguridad de que como ciudadanos libres recibirán retribuciones superiores que les permitirán prosperar. Explica que guerreros envejecidos o desnutridos pueden imponerse a otros en plenitud por la superioridad de su tecnología y recursos. El botón de muestra de la teoría en Juego de Tronos podría ser el duelo entre Jorah Mormont-caballero crepuscular-y Qotho, un dothraki robusto y enérgico-que se decide a favor del primero; en el quinto volumen Ser Barristan, con 63 años, hará una demostración similar. Demostraciones que nos trasladan a la superioridad de los veteranos de Alejandro que con 60 y 70 años eran la formación más temible del mundo antiguo y aterrorizaban a indios y persas.

Esta insistente separación entre dos mundos fue un motivo de debate en la antigüedad. Los griegos y los romanos toparon infinidad de veces contra persas, partos y los árabes. El desconocimiento entre la cultura mediterránea -germen de la occidental de nuestros días- y la irania contribuyó enormemente a las fricciones. Pero es que el propio Aristóteles, maestro de Alejandro, partía de la base -como los hombres de Westeros- que la esclavitud es intrínseca al Oriente «jamás se llamará esclavo al que no merezca serlo; de otra manera los hombres de más elevado nacimiento podrían parar en esclavos, hasta por efecto del hecho de otros esclavos, porque podrían ser vendidos como prisioneros de guerra. Y así los partidarios de esta opinión tienen el cuidado de aplicar este nombre de esclavos sólo a los bárbaros (los persas), no admitiéndose para los de su propia nación. Esto equivale a averiguar lo que se llama esclavitud natural» (Política 1:2).¿Qué parte de las disputas y los prejuicios entre unos y otros no ha derivado de estas consideraciones?

Finalmente, cabría preguntarnos si es George R.R. Martin continuador de estos prejuicios? Rotundamente no. Martin simplemente se basa en una recombinación de las historias de los pioneros europeos en Oriente Medio para forjar una parte importante de su saga. No transmite ningún valor ideológico, sino que crea su propio mundo y mensaje, con algunos referentes derivados de las expediciones de griegos, romanos y otros europeos los últimos 2.500 años. Los estereotipos de los orientales son vistos a través de los personajes que narran los capítulos: Y todos estos provienen de Westeros! Es absurdo pensar en mensajes ideológicos subliminales, porque precisamente la obra de Martin no es una lucha entre el bien y el mal.


Sus páginas transpiran un mensaje bastante pesimista sobre la volubilidad del ser humano y hasta qué punto las intenciones y sus objetivos se pueden contaminar por el deseo y la ambición. En una conversación con el autor de este blog, Bernat Roca, este comentaba la sugestión de Oriente exótico y voluptuoso que se desprende de las páginas de Martin y como, en el fondo, el autor no juzga sino que convierte y recrea en literatura fantástica algunas de las visiones de los europeos sobre Asia. Y lo encarna en el viaje iniciático de una niña en un universo tan imposible como sugerente: la westerosi Danaerys el continente de Essos.


Francesc Vilaprinyó



divendres, 3 d’agost de 2012

Orientalismo y épica en Canción de Hielo y Fuego I


Orientalismo y épica en Canción de Hielo y Fuego (por Siscu Vilapriñó) I

"Por todos los mares y por todas las tierras se ha abierto camino nuestro coraje, dejando aquí y allá, para bien o para mal, imperecederos recuerdos."
Oración fúnebre de Pericles



 George R.R. Martin tiene una merecida fama erudito, de conversador juicioso y que conoce al dedillo pasajes de la historia de la humanidad, en especial de la Edad Media. Sus obras -si no se deja llevar y alarga indefinidamente la saga - van camino de ser unos clásicos modernos. Otro barbudo ilustre, Jenofonte, tomó el relevo de Homero y escribió el primer gran relato clásico de la peripecia de un ejército de la historia. Una peripecia real que se ha convertido en la madre de todas las aventuras de las tropas occidentales en el extranjero. El Anábasis.
En una fecha indeterminada del otoño del año 401 antes de Cristo, un grupo de 10.000 mercenarios griegos estacionados en las tierras semidesérticas del actual Irak, se encontró de repente sin sus líderes. Los cinco jefes mercenarios fueron invitados por los persas a un banquete donde fueron asesinados a traición. Los helenos se despertaron en tierra hostil, sin guías ni aliados, y tuvieron que buscar nuevos jefes y emprender una larga marcha por el desierto y las montañas hasta encontrar el mar. Algunos murieron por el camino, pero el grueso que sobrevivió, con un nuevo liderazgo, sembró el terror hasta llegar a la relativa seguridad del Mar Negro.

Jenofonte
Algunos de los elementos que contenía la historia de Jenofonte, que precisamente era uno de los hombres que se erigieron en líderes para rescatar a los desamparados fugitivos, los encontramos en la peripecia de Danaerys Targaryen lo largo de los volúmenes de Song of Ice and Fire. Martin no copia, pero sí que condimenta su prosa exuberante con apuntes que reproducen la historia de las dos primeras expediciones de los griegos, los primeros occidentales, en Oriente. Historias que nos fueron legadas a través de autores europeos... y que en Juego de Tronos nos llegan siempre desde la óptica de personajes nacidos en Westeros. Los héroes de George R.R. Martin son occidentales en un mundo oriental, que narran lo que han visto sus ojos en las tierras de Essos. No en vano, el autor estadounidense reconoce el influjo de la Guerra de las Dos Rosas, pero también de las Cruzadas y de Alejandro Magno: es decir, occidentales que recorren el Oriente ... y no en son de paz.


Murallas de Qarth

Las concomitancias no son exactas, pero abundan. Danaerys es nativa de Westeros y se encuentra, de repente en pleno Oriente, con el líder de su grupo (Khal Drogo) asesinado. Como los hombres de Jenofonte, abandonados por sus aliados, el exiguo grupo de Danaerys debe recorrer el Desierto Rojo, donde tienen muchas pérdidas. Como Jenofonte, Danaerys se forja como líder durante esta travesía, no antes. Los griegos buscaban el mar, como meta segura del camino a casa, y cuando llegaron al Mar Negro, rompieron a llorar «thalassa, thalassa»; el final de la odisea por el desierto del khalassar es Qarth, también en una costa. Otras conexiones, como mínimo curiosas es el número de esclavos-soldado de infantería que comprará la Madre de los Dragones: 10.000, la misma cifra mágica que los compañeros de Jenofonte, aunque éstos eran hombres libres. Ahora bien, los persas también tenían un cuerpo de 10.000 hombres, los Inmortales. Las similitudes aumentan, una vez George R.R. Martin hace la descripción de los Inmaculados: soldados de infantería, con largas lanzas y los cónicos. Nos viene a la cabeza de inmediato la estampa de los hoplitas griegos.

Muros de Babilonia (econstrucción)
La fantasía oriental está también en las murallas que describe Martin de las ciudades de Qarth (y que ya hemos visto en la segunda temporada de Juego de Tronos), Yunkai o Astapor. Hechas de arcilla, en algunos casos, con ladrillos de diferentes colores, que nos transporta inmediatamente a las imágenes que asociaríamos a las antiguas Babilonia, Nínive o Susa, centros de la civilización antigua por donde pasaron los 10.000 de Jenofonte y que conquistaron Alejandro Magno y-hace pocos años - las fuerzas de George W. Bush. Algunas de las descripciones de Martin de Yunkai o Meereen, por ejemplo, evocan los zigurats mesopotámicos.


Siscu Vilapriñó https://twitter.com/siskubbi77



PD: la Mano del rey pide disculpas a Siscu por doblarle el trabajo  al hacerle traducir los textos de la lengua de Ausiàs March a la de Cervantes. Para recompensar su esfuerzo  esta vez se reproduce el original en catalán.


Orientalisme i èpica a Cançó de Foc i Gel (per Siscu Vilapriñó) I

George R.R. Martin té una merescuda fama de ser un erudit, un conversador entenimentat i que coneix fil per randa passatges de la història de la humanitat, en especial de l’Edat Mitjana. Les seves obres –si no es deixa endur per la llaminera visió comercial d’allargar indefinidament la saga – van pel camí de ser uns clàssics moderns. Un altre barbut il·lustre, Xenofont, va agafar el relleu d’Homer i va escriure el primer gran relat de la peripècia d’un exèrcit de la història. Una peripècia real que s’ha convertit en la mare de totes les aventures de les tropes occidentals a l’estranger. L’Anàbasi.

En una data indeterminada de la tardor de l’any 401 abans de Crist, un grup de 10.000 mercenaris grecs que es trobava a les terres semidesèrtiques de l’actual Iraq es van quedar aïllats i sense els seus líders. Els cinc caps mercenaris van ser convidats pels perses a un banquet on van ser assassinats a traïció. Els hel·lens es van trobar de cop i volta sense guiatge. Van haver de buscar nous caps i emprendre una llarga marxa pel desert i les muntanyes, fins trobar el mar. Alguns van morir pel camí, però el gruix que va sobreviure, amb un nou lideratge i van escampar el terror fins arribar a la relativa seguretat del Mar Negre. Alguns dels elements que contenia la història de Xenofont, que precisament era un dels homes que es van erigir en líders per rescatar als desemparats fugitius, els trobem a la peripècia de Danaerys Targaryen al llarg dels volums de Song of Ice and Fire. Martin no copia, però sí que condimenta la seva prosa exuberant amb apunts que reprodueixen la història de les dues primeres expedicions dels grecs, els primers occidentals, a Orient. Històries que han arribat a nosaltres a través d’autors europeus... i que a Juego de Tronos ens arriben sempre des de l’òptica de personatges nascuts a Westeros. Els herois de George R.R. Martin són occidentals en un món oriental, que narren el què han vist els seus ulls a les terres d’Essos. No en va, l’autor nord-americà reconeix l’influx de la Guerra de les Dues Roses, però també de les Croades i d’Alexandre el Gran: és a dir, occidentals que recorren l’Orient... i no en so de pau.
Les concomitàncies no són exactes, però abunden. Danaerys és de Westeros i es troba, de cop i volta en ple Orient, amb el líder del seu grup (Khal Drogo) assassinat. Com els homes de Xenofont, abandonats pels seus aliats, l’exigu grup de Danaerys ha de recórrer el Desert Vermell, on tenen moltes pèrdues. Com Xenofont, Danaerys es forja com a líder durant aquesta travessia, no abans. Els grecs buscaven el mar, com a fita segura del camí cap a casa, i quan van arribar al Mar Negre, van trencar a plorar «thalassa, thalassa»; el final de l’odissea pel desert del khalassar és a Qarth, també en una costa. Altres connexions, com a mínim curioses és el nombre d’esclaus-soldat d’infanteria que comprarà: 10.000, la mateixa xifra màgica que els companys de Xenofont, per bé que aquests eren homes lliures. Ara bé, els perses també tenien un cos de 10.000 homes, els Immortals. Les similituds són que, una vegada George R.R. Martin en fa la descripció: soldats d’infanteria, amb llargues llances i els cònics, ens vénen al cap de seguida els hoplites grecs.
La fantasia oriental és també a les muralles que descriu Martin de les ciutats de Qarth (i que ja hem vist a la segona temporada de Juego de Tronos), Yunkai o Astapor. Fetes d’argila, en alguns casos, amb maons de diferents colors, que ens transporta immediatament a les imatges que associaríem a les antigues Babilònia, Nínive o Susa, centres de la civilització antiga per on van passar els 10.000 de Xenofont i que van conquerir Alexandre el Gran i –fa pocs anys– les forces de George W. Bush. Algunes de les descripcions de Martin de Yunkai o Meereen, per exemple, evoquen els ziggurats mesopotàmics.


Siscu Vilapriñó https://twitter.com/siskubbi77