dijous, 26 de desembre de 2013

Danza de Dragones

Danza de Dragones: los dragones orientales y occidentales frente a frente (por Siscu Vilaprinyó)

"Una de las decisiones más trascendentales que había que tomar era la de incluir, o no, dragones de verdad en la saga"
George R.R. Martin

Dragon Blanco (Ciruelo)
La potente y fiera imagen de los dragones de Danaerys Targaryen aparece en los momentos climáticos de Juego de Tronos. Un par de las tres primeras temporadas de la serie de la HBO han finalizado con los dragones de la khaleesi en pantalla. Estos seres mitológicos tienen una capacidad desestabilizadora dentro del equilibrio de poderes en Canción de Hielo y Fuego. El creador George R. R. Martin planteó en una convención que dudó en introducirlos en su historia. Junto a los poderes derivados del Señor de la Luz y otros como los relacionados con los Caminantes Blancos y los Hombres Sin Rostro, los dragones son el elemento sobrenatural de la obra. Además, son uno de los elementos icónicos principales de la serie y las novelas. Los dragones de Martin son seres agresivos, sin aparente capacidad de raciocinio. Al revés de la tradición occidental, el autor de New Jersey no vincula a los dragones con el Mal, pero mantienen el status de bestias indómitas, de capacidades monstruosas —además del clásico hálito de fuego— y a las cuales si no se consigue controlar, pueden acarrear consecuencias imprevisibles.
Dragon de "trencadís" (Parque Güell)
                La significación para los occidentales de los dragones deriva en buena parte del libro del Apocalipsis, que en el pasaje 12:1-17 relata la guerra contra el dragón. Pariente próximo de la serpiente (no en vano, drakos en griego se refiere al reptil). Durante siglos, la iconografía europea vinculó a este ser con el Diablo. San Jorge, patrono de Inglaterra, Georgia, Catalunya, Rusia, Grecia y santo emblemático de 
Dragon alado del casco
de Martí I (S. XV)
la cultura ortodoxa, labra su reputación en el mito de su batalla contra un dragón. Los reyes de la Corona de Aragón llevaban a una representación del drac en su yelmo y desde entonces para los catalanes la figura ha sido familiar (véase el Parc Güell de Gaudí) San Miguel es el otro héroe cristiano que vence y supera a la bestia y su representación es, a menudo, la de un caballero medieval triunfante. En el Norte de Europa, los germanos y escandinavos tenían en sus leyendas al dragón Fafnir, ser surgido de la avaricia, derrotado por el paladín Sigfried (inspiración lejana del Superhombre de Nietzsche y quizá del amoral caballero Jaime Lannister). 
Dragón de hierro forjado
(Gaudí)

En la Europa medieval, la admiración por la leyenda de San Jorge como ideal cristiano hizo que se adoptara también a su víctima como emblema del poder: nació la Orden del Dragón, uno de cuyos miembros fue Vlad Tepes, que debe su sobrenombre Dracul (Drácula) a la criatura maligna. Drácula —conocido como el Empalador, y que ahora nos parece sacado del mismo molde que los desolladores y crueles Bolton de Juego de Tronos— resistió con éxito a los enemigos de la Cristiandad, los turcos. En la célebre novela The historian de Elizabeth Kostova, se apunta esa doble vertiente del dragón en los Balcanes, ligada a la imagen de Vlad Tepes: protector, pero también cruel.

Jimmy Page
 (Dragones por doquier)
En Oriente, el dragón tiene casi unívocamente una connotación positiva. Para los chinos, es su símbolo por antonomasia, relacionado con la lluvia, con el agua, con el fuego, con el ciclo vital, con el equilibrio de la naturaleza. No en vano es uno de los signos de su zodíaco. Implica sabiduría y prosperidad, y conteniendo fuego y agua, tienen una parte de ying-yang, de Bien y de Mal. En el folklore de Japón, hay distintas tipologías de dragones. Algunos de ellos relacionados con el caos y las tempestades, pero mayormente son símbolo de pureza, de conocimiento y de buena fortuna. 
Dragon chino
                 (Ramblas de Barcelona)


A través del manga y la animación japoneses ha llegado a los jóvenes occidentales una concepción de estas criaturas que sus abuelos no habrían sospechado. En Dragon Ball, Shenron implica la generosidad, la paciencia y el premio al valor, creado por un pueblo pacífico para resolver las crisis ocasionadas por las acciones maléficas. En los Caballeros del Zodíaco, Shiryu es el caballero del Dragón, relacionado con la constelación, el más taimado de los protagonistas, leal, sensato y siempre dispuesto al sacrificio. Esta visión más positiva de los dragones, fruto de la confluencia y el conocimiento de la cultura oriental, se ha traducido en novelas, sagas y películas. A bote pronto, recordamos Eragon, donde las criaturas tienen conciencia propia y un alto grado de empatía con los humanos que los montan, los jinetes. Esta saga, construida por el adolescente Christopher Paolini, es bastante discreta, pero sorprende por la importancia que toma la relación entre el dragón y el ser humano.
Siryu, caballero
            del Dragón
Las grandes sagas de la fantasía contemporánea, salidas de la pluma de Tolkien, dibujan a los dragones como engendros del Mal. En Harry Potter, son agresivos pero domeñables. En la saga de Rowling, lo cierto es que los dragones no llegaron a desarrollarse mucho (podían ser entrenados y carecían de criterio, aunque su poder y tamaño parecía superior a los de Martin). Las criaturas que describe George R. R. Martin no aparecen con una estrecha relación con el Mal ni tampoco son domesticables. La clave de los dragones de Canción de Hielo y Fuego es el control que puede ejercer sobre ellos la familia Targaryen. Identificados sus miembros a menudo como «dragones», la estirpe real de Poniente tiene una particular conexión con ellos: los puede montar y utilizar también como arma de guerra. Los Targaryen —de raza humana, pero con una genética singular— tienden a procrear entre si para conservar su sangre valyria que permite la capacidad de control de los dragones. Después de casi 150 años sin noticias de ellos, Danaerys Targaryen es la primera que consigue devolver los dragones al mundo.
Daenerys (L. Carvalho)
Es a través de tres huevos regalo de Ilyrio Mopatis, un oscuro personaje que George R. R. Martin parece haber ido guardando como un comodín. Los tres dragones, Rhaegal, Viserion y Drogon, van creciendo a la par que la joven khaleesi supera etapas de su formación. La extraordinaria sinergia que surge entre las bestias y su madre es el principal factor que convierte a Danaerys en de nuevo candidata al Trono de Hierro. Una khaleesi harapienta de 14 años, con apenas un puñado de seguidores, viuda, emerge de las cenizas como líder a la par que nacen sus dragones.
Más tarde, en el desafío de la Casa de los Eternos en Qarth, Danaerys sale del laberinto de visiones gracias a la intervención de Drogon. El personaje femenino icónico de Canción de Hielo y Fuego crece y supera las etapas conforme sus dragones empiezan a desarrollarse. Hay un hilo invisible pero irrompible entre las criaturas y ella. El control que da la sangre Targaryen sobre los dragones es la clave, pero este dominio no es perfecto. Como ya hemos comentado en otros artículos (léase ‘La Transfiguración’ y ‘Orientalismo y épica’), Danaerys es un personaje en continua transformación, que evoluciona hacia la madurez, pero que es muy sensible a la duda.

Las criaturas de los Targaryen son agresivas como la tradición occidental ha descrito su raza, con la capacidad mágica muy por encima de la de raciocinio, pero para nada seres sin razón. El equilibrio magia-razón parece que depende de su relación con el jinete. Aegon el Conquistador, guerrero frío y cabal, hizo un uso muy hábil de sus bestias y eso le proporcionó el dominio de los Siete Reinos. Pero Danaerys tiene mucha más prisa y una dramática historia familiar.

En Danza de Dragones veremos como los asuntos que ocupan el corazón de la joven khaleesi la ponen en un estado de indecisión. Y ese ánimo se trasladará a los dragones. Uno de ellos se volverá casi incontrolable. ¿Es un reflejo de la personalidad de Danaerys, más pasional que controladora? Lo cierto es que desde cachorros, Viserion, Drogon y Rhaegal han crecido a la par que la khaleesi se consolidaba como líder. El hilo que los une es invisible, pero mucho más fuerte y resistente que el famoso acero valyrio.

Siscu Vilaprinyó


13 comentaris:

  1. Parece que Martin no se a decidido sobre la moralidad de los dragones. Solo tenemos claro que pueden ser peligrosos. ¿Obedecerán siempre a Daenerys o habrá otra fuerza que pueda dominarlos?

    ResponElimina
    Respostes
    1. Una buena pregunta Maelan. Reaparecerá Ilyrio Mopatis??

      Elimina
    2. Según formulas tu pregunta puedo saber que no te has leido todos los libros, si no, sabrás que todavía queda mucho por saber de éstos animalitos. Te aconsejo que te lo leas y descubriràs cosas interesantes. ;))

      Elimina
    3. Era una pregunta más bieb retórica, con semilla de respuesta. ;)

      Elimina
    4. Es obvio que no la obedecen, tampoco sabemos si pueden ser domados, los antiguos targaryen claramente podían domarlos pero Daenerys no mostró ningún interés en educarlos ni en pensar que podían llega a ser una amenaza, simplemente los dejó ser y no son más que animales salvajes, fieles a su madre pero no tienen la relación que tienen, por ejemplo, los chicos stark con su huargos.

      Elimina
  2. Felicidades por el post. Es muy interesante.
    Respecto a la cimera de los Reyes de Aragón, en Aragón se dice que la llevaban por el juego de palabras "Rey de Aragón = Rey Dragón". Ya se que en el catalán actual sería "Rei Drac", pero ignoro si en el habla de la época podría entenderse más parecido al castellano actual.

    ResponElimina
  3. En catalán existe la palabra "dragó" también (de uso antiguo, de hecho), que formaría el juego que mencionas con Aragó (Rei d'Aragó = Rei Dragó) ;)

    ResponElimina
  4. El santo que derrotó un dragón fue San jorge.

    ResponElimina
  5. El trencadis de Gaudi del Parque Güell no es un dragón es una salamandra . :)

    ResponElimina
    Respostes
    1. Del vestíbulo de entrada parte una escalinata que conduce a la plaza central de la urbanización, construida entre 1900 y 1903. Está dispuesta simétricamente alrededor de una escultura de salamandra que se ha convertido en el emblema del jardín y de Barcelona. Puede representar la salamandra alquímica, que simboliza el elemento fuego, aunque también se suele interpretar como un dragón, quizá el mitológico Pitón del templo de Delfos.25

      Elimina
  6. Lo del Parque Guell a parte de que uno de sus sobrenombres sea "Dragón", realmente Guadí represento a una Salamandra Alquímica. Después de todo, ¿en que se parece a un Dragón y mucho más a una Salamandra?

    ResponElimina
  7. Incluir dragones es lo que da a la saga ese aspecto de fantasía sin el que muchos seguidores se sentirían huérfanos. Los dragones, da igual si son buenos o malos, ¡¡¡son dragones!!! Impresionantes, magnificos, mágicos y legendarios.

    ResponElimina