dimarts, 31 de desembre de 2013

Sansa, de peón a reina

¿Sansa, de peón a reina?

" «Y yo soy Alayne Piedra, una bastarda.» La habitación era fría y negra, aunque bajo las
sábanas tenía calor. Aún no había llegado el amanecer. A veces soñaba con Ser Ilyn Payne y en esas ocasiones despertaba con el corazón desbocado, pero no había sido un sueño de ésos."
Tormenta de espadas

“En Desembarco del Rey hay dos tipos de personas, los jugadores y las piezas”.  
P. Baelish


Sansa Stark, la edad de la inocencia
Sansa Stark es uno de los peones más codiciados en el Juego de Tronos. Una joven fràgil y bella, inocente, educada en los ideales corteses y que tiene sueños de caballeros andantes. Todos estos sueños se hacen trizas rápidamente al ser prometida con Joffrey en un apaño del "buen" rey Robert:





—Ven conmigo al sur y te enseñaré a reír de nuevo —prometió el rey—. Me ayudaste a
conseguir este maldito trono, ahora ayúdame a conservarlo. Nuestro destino era gobernar juntos.
De no ser por la muerte de Lyanna habríamos sido parientes, nos uniría la sangre, no sólo el afecto. Pero no es demasiado tarde. Tengo un hijo, y tú una hija. Mi Joff y tu Sansa unirán nuestras casas, como en el pasado quisimos hacer Lyanna y yo.

Esto le suena a Sansa como la promesa del paraíso, pues desconoce que Joffrey dista mucho de ser un príncipe de cuento de hadas. No tarda mucho en descubrir la verdad sobre él. Sansa es el protipo de princesa ideal, lo que explica la identificación de grandes sectores de la audiencia femenina con ella: 
Las labores de costura de Sansa eran siempre exquisitas. Todo el mundo lo decía.
«Las labores de Sansa son tan bonitas como ella —dijo una vez la septa Mordane a su señora madre—. Tiene unas manos tan hábiles, tan delicadas...—

Sansa y Joffrey, una relación imposible
Para compensar tanta perfección y para acontentar a los/las fans más de la línea Pipi Lamstrung que Barbie o Disney tenemos a Arya Stark, la una la otra morena, sueños de espadachín y manos de herrero. No cabe duda que Martin sabe construir personajes que combinan a la perfección. (Sansa) pelliroja, besada por el fuego,  Si comparamos a Sansa con Ygritte, por poner un ejemplo, nos damos cuenta de que la mujer salvaje vive más feliz y mejor que una alta dama de la nobleza de una sociedad corrupta y decadente. Ygritte es libre, mientras que Sansa es rehén del hombre que mató a su padre, con quien debe casarse y que la maltrata física y psicologicamente. Ygritte y Sansa, ambas pelirrojas, la una libre y la otra sumisa (de momento). Nos atrevemos a decir que casi nada es al azar en G. Martin. Ni el color del cabello de una princesa.
Sansa y Sandor Celgane

Pero esta situación va cambiando a medida que la crueldad de Joffrey (el dolor es el que hace a los hombres lo que son) la despierta de sus ensoñaciones juveniles. El Perro, con su diálogo  de Choque de reyes que ya tratamos en este blog , la enfrenta a la nietzscheana verdad del mundo cruel en que se encuentra:

"Los dioses nos crearon a todos. (Sansa)
 -A todos -se burló Sandor-. Díme pajarito, que tipo de dios crearía un monstruo como el gnomo? Si hay dioses, crearon las ovejas para que los lobos se las comieran, y crearon a los débiles para que los fuertes jugaran con ellos.
-Los auténticos caballeros protejen a los débiles.
-No Hay auténticos caballeros -dijo el Perro resoplando -, así como no hay dioses. Sino te puedes proteger sola, muere y sal del medio para los que sí pueden. El acero afilado y los brazos fuertes gobiernan este mundo, no te creas otra explicación.
-Sois horrible. -Sansa se echó para atrás.
-Soy sincero.´Es el mundo que es horrible. Ahora vete pajarito, estoy harto de que me mires"

Sansa y Petyr, su "protector"
Una de las mejores jugadas del ajedrez es la de convertir un peón en una dama o reina al llegar al otro lado del tablero. Quizás sea esta una de las jugadas que Meñique prepara, oculta en la enigmática referencia que hace sobre la Guerra de las 3 reinas en este diálogo de Festín de cuervos

"No te imaginas la mitad de lo que está pasando en Desembarco del Rey, cariño. Cersei va de estupidez en estupidez, ayudada por su consejo de ciegos, sordos e imbéciles. Siempre supe que llevaría el reino a la ruina y se autodestruiría, pero no imaginaba que fuera a darse tanta prisa. Es un desastre. Creía que contaría con cuatro o cinco años de tranquilidad para plantar unas cuantas semillas y esperar a que madurasen ciertas frutas, pero ahora... Menos mal que se me da bien medrar en el caos. La poca paz y orden que nos dejaron los cinco reyes no sobrevivirán mucho tiempo a las tres reinas."

Sansa Stark, una reina sin duda alguna

¿Quiénes son las tres reinas de Petyr? Daenerys Targaryen, Myrcella Baratheon, Selyse Baratehon, Margaery Tyrell, Asha Greyjoy, Sansa Stark, Arianne Martell... Acertijos en la oscuridad. Hay hielo y también hay fuego, amor y odio, masculino y femenino... 


La Mano del Rey


PD: dedicado a la Belle Alliance donde Ser Ilyn Payne causa estragos, especialmente en manos de Uri Payne, estratega de altos vuelos.

dijous, 26 de desembre de 2013

Danza de Dragones

Danza de Dragones: los dragones orientales y occidentales frente a frente (por Siscu Vilaprinyó)

"Una de las decisiones más trascendentales que había que tomar era la de incluir, o no, dragones de verdad en la saga"
George R.R. Martin

Dragon Blanco (Ciruelo)
La potente y fiera imagen de los dragones de Danaerys Targaryen aparece en los momentos climáticos de Juego de Tronos. Un par de las tres primeras temporadas de la serie de la HBO han finalizado con los dragones de la khaleesi en pantalla. Estos seres mitológicos tienen una capacidad desestabilizadora dentro del equilibrio de poderes en Canción de Hielo y Fuego. El creador George R. R. Martin planteó en una convención que dudó en introducirlos en su historia. Junto a los poderes derivados del Señor de la Luz y otros como los relacionados con los Caminantes Blancos y los Hombres Sin Rostro, los dragones son el elemento sobrenatural de la obra. Además, son uno de los elementos icónicos principales de la serie y las novelas. Los dragones de Martin son seres agresivos, sin aparente capacidad de raciocinio. Al revés de la tradición occidental, el autor de New Jersey no vincula a los dragones con el Mal, pero mantienen el status de bestias indómitas, de capacidades monstruosas —además del clásico hálito de fuego— y a las cuales si no se consigue controlar, pueden acarrear consecuencias imprevisibles.
Dragon de "trencadís" (Parque Güell)
                La significación para los occidentales de los dragones deriva en buena parte del libro del Apocalipsis, que en el pasaje 12:1-17 relata la guerra contra el dragón. Pariente próximo de la serpiente (no en vano, drakos en griego se refiere al reptil). Durante siglos, la iconografía europea vinculó a este ser con el Diablo. San Jorge, patrono de Inglaterra, Georgia, Catalunya, Rusia, Grecia y santo emblemático de 
Dragon alado del casco
de Martí I (S. XV)
la cultura ortodoxa, labra su reputación en el mito de su batalla contra un dragón. Los reyes de la Corona de Aragón llevaban a una representación del drac en su yelmo y desde entonces para los catalanes la figura ha sido familiar (véase el Parc Güell de Gaudí) San Miguel es el otro héroe cristiano que vence y supera a la bestia y su representación es, a menudo, la de un caballero medieval triunfante. En el Norte de Europa, los germanos y escandinavos tenían en sus leyendas al dragón Fafnir, ser surgido de la avaricia, derrotado por el paladín Sigfried (inspiración lejana del Superhombre de Nietzsche y quizá del amoral caballero Jaime Lannister). 
Dragón de hierro forjado
(Gaudí)

En la Europa medieval, la admiración por la leyenda de San Jorge como ideal cristiano hizo que se adoptara también a su víctima como emblema del poder: nació la Orden del Dragón, uno de cuyos miembros fue Vlad Tepes, que debe su sobrenombre Dracul (Drácula) a la criatura maligna. Drácula —conocido como el Empalador, y que ahora nos parece sacado del mismo molde que los desolladores y crueles Bolton de Juego de Tronos— resistió con éxito a los enemigos de la Cristiandad, los turcos. En la célebre novela The historian de Elizabeth Kostova, se apunta esa doble vertiente del dragón en los Balcanes, ligada a la imagen de Vlad Tepes: protector, pero también cruel.

Jimmy Page
 (Dragones por doquier)
En Oriente, el dragón tiene casi unívocamente una connotación positiva. Para los chinos, es su símbolo por antonomasia, relacionado con la lluvia, con el agua, con el fuego, con el ciclo vital, con el equilibrio de la naturaleza. No en vano es uno de los signos de su zodíaco. Implica sabiduría y prosperidad, y conteniendo fuego y agua, tienen una parte de ying-yang, de Bien y de Mal. En el folklore de Japón, hay distintas tipologías de dragones. Algunos de ellos relacionados con el caos y las tempestades, pero mayormente son símbolo de pureza, de conocimiento y de buena fortuna. 
Dragon chino
                 (Ramblas de Barcelona)


A través del manga y la animación japoneses ha llegado a los jóvenes occidentales una concepción de estas criaturas que sus abuelos no habrían sospechado. En Dragon Ball, Shenron implica la generosidad, la paciencia y el premio al valor, creado por un pueblo pacífico para resolver las crisis ocasionadas por las acciones maléficas. En los Caballeros del Zodíaco, Shiryu es el caballero del Dragón, relacionado con la constelación, el más taimado de los protagonistas, leal, sensato y siempre dispuesto al sacrificio. Esta visión más positiva de los dragones, fruto de la confluencia y el conocimiento de la cultura oriental, se ha traducido en novelas, sagas y películas. A bote pronto, recordamos Eragon, donde las criaturas tienen conciencia propia y un alto grado de empatía con los humanos que los montan, los jinetes. Esta saga, construida por el adolescente Christopher Paolini, es bastante discreta, pero sorprende por la importancia que toma la relación entre el dragón y el ser humano.
Siryu, caballero
            del Dragón
Las grandes sagas de la fantasía contemporánea, salidas de la pluma de Tolkien, dibujan a los dragones como engendros del Mal. En Harry Potter, son agresivos pero domeñables. En la saga de Rowling, lo cierto es que los dragones no llegaron a desarrollarse mucho (podían ser entrenados y carecían de criterio, aunque su poder y tamaño parecía superior a los de Martin). Las criaturas que describe George R. R. Martin no aparecen con una estrecha relación con el Mal ni tampoco son domesticables. La clave de los dragones de Canción de Hielo y Fuego es el control que puede ejercer sobre ellos la familia Targaryen. Identificados sus miembros a menudo como «dragones», la estirpe real de Poniente tiene una particular conexión con ellos: los puede montar y utilizar también como arma de guerra. Los Targaryen —de raza humana, pero con una genética singular— tienden a procrear entre si para conservar su sangre valyria que permite la capacidad de control de los dragones. Después de casi 150 años sin noticias de ellos, Danaerys Targaryen es la primera que consigue devolver los dragones al mundo.
Daenerys (L. Carvalho)
Es a través de tres huevos regalo de Ilyrio Mopatis, un oscuro personaje que George R. R. Martin parece haber ido guardando como un comodín. Los tres dragones, Rhaegal, Viserion y Drogon, van creciendo a la par que la joven khaleesi supera etapas de su formación. La extraordinaria sinergia que surge entre las bestias y su madre es el principal factor que convierte a Danaerys en de nuevo candidata al Trono de Hierro. Una khaleesi harapienta de 14 años, con apenas un puñado de seguidores, viuda, emerge de las cenizas como líder a la par que nacen sus dragones.
Más tarde, en el desafío de la Casa de los Eternos en Qarth, Danaerys sale del laberinto de visiones gracias a la intervención de Drogon. El personaje femenino icónico de Canción de Hielo y Fuego crece y supera las etapas conforme sus dragones empiezan a desarrollarse. Hay un hilo invisible pero irrompible entre las criaturas y ella. El control que da la sangre Targaryen sobre los dragones es la clave, pero este dominio no es perfecto. Como ya hemos comentado en otros artículos (léase ‘La Transfiguración’ y ‘Orientalismo y épica’), Danaerys es un personaje en continua transformación, que evoluciona hacia la madurez, pero que es muy sensible a la duda.

Las criaturas de los Targaryen son agresivas como la tradición occidental ha descrito su raza, con la capacidad mágica muy por encima de la de raciocinio, pero para nada seres sin razón. El equilibrio magia-razón parece que depende de su relación con el jinete. Aegon el Conquistador, guerrero frío y cabal, hizo un uso muy hábil de sus bestias y eso le proporcionó el dominio de los Siete Reinos. Pero Danaerys tiene mucha más prisa y una dramática historia familiar.

En Danza de Dragones veremos como los asuntos que ocupan el corazón de la joven khaleesi la ponen en un estado de indecisión. Y ese ánimo se trasladará a los dragones. Uno de ellos se volverá casi incontrolable. ¿Es un reflejo de la personalidad de Danaerys, más pasional que controladora? Lo cierto es que desde cachorros, Viserion, Drogon y Rhaegal han crecido a la par que la khaleesi se consolidaba como líder. El hilo que los une es invisible, pero mucho más fuerte y resistente que el famoso acero valyrio.

Siscu Vilaprinyó


divendres, 13 de desembre de 2013

La retirada de Jack Glesson (Joffrey Baratheon)

 La erótica del poder y la maldición del Trono de Hierro

"Cuando uno está sentado ahí arriba, mirando despectivamente a todo el mundo, no resulta nada difícil sentirse dominado por esa locura del poder, por ese complejo de superioridad que tiene Joff."
Jack Glesson

El Dr. Jack y Mr. Joffrey
El actor Jack Glesson, nacido en Cork el 20 de mayo de 1992 y estudiante de Filosofía y Teología en el Trinity College de Dublin, expuso en unas declaraciones recientes que quería abandonar la actuación, una vez finalizara su papel en la serie de HBO. La razón argumentada para tomar una decisión tan radical es que quería dedicarse a sus estudios, a tareas humanitarias y al hecho que la vida que acarreaba ser un actor  y una Celebrity  no era lo que esperaba. ¿El conocimiento del Mal y de la sugestión del poder cambiaron a Jack para siempre? Es posible. En unas declaraciones en El libro oficial de Juego de Tronos el actor Jack Glesson afirma que el director de rodaje David Nuter le recomendó que se metiera en el personaje, que buceara en su alma para poder encarnarlo. A lo que Jack responde que pensó para sus adentros: espero que no haya un Joffrey oculto dentro de mi… ¿Lo halló el joven actor irlandés? No lo sabemos, pero, a juzgar por su  brillante actuación, realmente construye un personaje aborrecible, debemos pensar que sí.      
En este mismo libro Jack afirma que: entre toma y toma, cuando nos tocaba esperar, me quedaba sentado en el Trono de Hierro porque… ¡no me quería bajar de él! Cuando uno está sentado ahí arriba, mirando despectivamente a todo el mundo, no resulta nada difícil sentirse dominado por esa locura del poder, por ese complejo de superioridad que tiene Joff.

Jaime desafiando a los Dioses
El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, decía Lord Acton. El Trono de Hierro cambia para siempre a aquellos que se sientan en él. Jaime Lannister, el verdadero padre de Jofrrey,  se sentó en él tras el asesinato más famoso de los 7 Reinos: el de Aerys Targaryen, el Rey Loco que quería incendiar Desembarco del Rey como Nerón con Roma o Hitler con París. Jaime Lannister, asesino de un rey loco y padre de un rey loco. La maldición del Trono de Hierro, de las mil espadas de Aegon el Conquistador forjadas por el fuego de Balerion el dragón.  Aunque Jack Glesson pasa por alto un detalle revelador. Habla del complejo de superioridad de Joffrey, de ese influjo del poder en él. Para Alfred Adler, psicólogo vienés y discípulo de Sigmund Freud, el sentimiento de inferioridad gestado en la infancia era compensado por un complejo de superioridad y Bertrand Russell, el filósofo y matemático británico, expuso este mismo hecho en sus teorías sobre el poder y la educación. Como dijimos al principio del blog está por ver si podríamos sentarnos en el Trono y resistir su influjo, un abrazo frío y a la vez cálido de acero y fetichismo, y si el lector podría responderse esta pregunta a sí mismo es uno de los objetivos de este blog que, recordemos, es una búsqueda no un relato concluso.  
No poca filosofía y mucha sangre encontramos en el vástago de los gemelos Lannister así que teniendo en cuenta que el cargo de Mano del Rey es de alta mortalidad y que Jack Glesson quiere dejar la serie seguiremos el consejo del filósofo L. Wittgenstein y dejaremos en paz a Joffrey pues ante lo que no puede hablarse es mejor callar.

La Mano del Rey

PD: a todos los que nunca encontraron su Trono en este mundo, pero sí en el de la fantasía.