divendres, 21 de novembre de 2014

Concurso de invierno 2014

Concurso de invierno 2014

"One must maintain a little bit of summer, even in the middle of winter."
Henry David Thoreau



Para celebrar la llegada del invierno, el aniversario de nuestro pequeño vástago, la edición mexicana del libro, y algunas cosas buenas que se acercan en silencio, agazapadas entre las nieblas del destino, los autores del libro Filosofía de hielo y fuego (Bernat Roca, Francesc Vilaprinyó y David Canto) han preparado tres regalazos para un concurso navideño: un ejemplar del Puzzle 3D del mapa de Poniente y un par de ejemplares firmados de la edición sudamericana del libro Filosofía de hielo y fuego, las claves para comprender Juego de Tronos  para los respectivos ganadores.
Como participar? Muy sencillo. Realizar, entre el 24 de noviembre y el 24 de diciembre, un tweet con una frase o foto con algun fragmento del libro Filosofía de hielo y fuego (sí, os lo puede dejar un amigo o tomarlo prestado de alguna librería para la ocasión) com el hashtag #Filohieloyfuego o #filosofíadehieloyfuego o bien directamente a @jdtfilosofia. El tweet (para los que vivan en la Península o tengan allí un domicilio) que tenga más retweets  y favoritos será el ganador y podrá escoger premio. El segundo podrà escoger entre los dos premios que resten y el tercero pues se quedará con lo que no hayan elegido los otros dos. 
¡¡Fácil y gratis!!


¡Feliz Saturnalia y recuerden que se acerca el invierno!

La Mano del Rey

diumenge, 16 de novembre de 2014

El Trono de Hierro, orígenes y referentes de un icono del poder

El Trono de Hierro, orígenes y referentes de un icono del poder

"Incluso en el trono más alto, uno se sienta sobre sus propias posaderas."
Michel de Montaigne, filósofo escéptico del Renacimiento

"El trono de HBO se ha convertido en un icono. Es un diseño excelente. Hay réplicas y pisapapeles en tres tamaños diferentes. Todo el mundo lo sabe. Me encanta. Tengo todas esas réplicas aquí, colocadas en mis estanterías. Y, sin embargo, y sin embargo ... todavía no está bien. No es el trono de hierro que veo cuando estoy trabajando en 'Vientos de invierno'. No es el trono de hierro que quiero que mis lectores vean".
George R.R. Martin


Eddard Stark en el Trono de Hierro,
donde solo, aparte del monarca, 
la Mano del Rey puede sentarse
El Trono de Hierro es el símbolo del más alto poder en Poniente. Curiosamente, George R.R. Martin ha focalizado en ese oscuro y fetichista objeto, feo y terrible en palabras de Lord Varys, toda la simbología del poder regio en los Siete Reinos de Poniente. Ni el cetro, ni el globo, ni la capa de armiño, ni la corona -que si se usa por parte de HBO en algun que otro cartel publicitario- son descritos como elementos característicos del poder real. A lo largo de la historia occidental y oriental los soberanos se han ido adornando con un compendio de objetos que forman el ajuar de todo rey que se precie. La iconografía del arte, especialmente en la pintura, ha dejado un buen testimonio de estos elementos.

Promo de HBO con la
corona de Robert
Los orígenes del Trono de Hierro se remontan a los orígenes de la dinastía Targaryen, cuya llegada cambia todo el estatus de poder de los Siete Reinos, así como la llegada de los Normandos, de cultura cristiana, trastocaron la Britania altomedieval -medio pagana y medio cristiana-. El poder no solo se sustenta sobre la fuerza, los dragones en el caso de los Targaryen, sino en el imaginario colectivo de los pueblos. El mito necesita de iconos, símbolos, narraciones, para sustentar marcos mentales como diría G. Lakoff. La apropiación del mito del Rey Arturo por parte de los Plantagenet y de su santuario Glastonbury, nos demuestran que la pervivencia de un recuerdo del pasado celta era tan fuerte que los Normandos hubieron de connectar su presente afrancesado con el pasado celta britano para poder legitimarse de cara al pueblo angosajón. La mentira que sustenta el reino.

La maldición del Trono de Hierro

"¿Alguna vez has visto el Trono de Hierro? ¿Sus púas a lo largo de la parte posterior, sus retorcidos lazos de acero, y los extremos dentados de espadas y cuchillos fundidos? No es un asiento cómodo. Aerys se cortaba tan a menudo que los hombres lo llamaron el Rey Costra, y Maegor el Cruel fue asesinado en esa silla. No es un lugar donde un hombre puede descansar fácilmente. A veces me pregunto por qué mis hermanos la querían tan desesperadamente."
Stannis Baratheon a Davos Seaworth, Tormenta de espadas



Dany en la Sala del Trono
cuando haya llegado el invierno
en su visión de la Casa de los Eternos
El trono pues fue forjado inmediatamente después de la conquista de los Targaryen con una función y diseño más simbólico que pragmático, pues el Trono de Hierro es incómodo para su usuario como se repite en varias ocasiones. En la Wikipedia de Hielo y Fuego podemos encontrar la siguiente información:

Aegon I hizo construir el trono al comienzo de su reinado. Está forjado con las espadas de los enemigos rendidos. Tomó 59 días y el fuego de Balerion el Terror Negro para unir las mil espadas en forma de un trono. Las espadas están aún afiladas y aquellos que se sienten en el trono se cortarán si no son cuidadosos. Este era el efecto deseado por Aegon, pues creía que un rey nunca debe sentirse cómodo en el trono.

El trono nació en un baño de sangre y en un baño de sangre y fuego terminará. Se acerca el invierno... Recordemos la visión de Dany en la Casa de los Eternos. Jack Glesson decidió dejar la interpretación tras su papel como Joffrey Baratheon, rey maldito donde los haya, y que Jack confesó  -en un artículo anterior ya tratamos este tema- que había sentido un cierto sentido de superioridad cuando se sentaba en el trono.
 De hecho, está bastante maldito pues mucha gente ha muerto en él o por su causa: la lista´es incontable.
Lord Varys y Petyr Baelish y la mentira del Trono de Hierro
"Un trono es sólo un taburete de madera forrado de seda."
Napoleón.

También anteriormente tratamos el diálogo filosófico que se meten Lord Varys y Petyr Baelish, el Maquiavelo de Poniente, ante el Trono de Hierro en el delicioso episodio "The Climb" de la 3ª temporada de HBO. Un diálogo en el cual se despejan muchas dudas sobre Petyr y sus ambiciones respecto al Trono de Hierro. Desvelan además la posibilidad de que todo sea una mentira -la leyenda del origen- sobre la que se sustenta el poder. Una mentira necesaria para impedir el caos de la guerra de todos contra todos. Una mentira que también es la de la identidad de Joffrey, la mentira sobre la que se sustenta el reino.

 El trono de HBO no es exactamente lo que describe George R.R. Martin en los libros. El Trono de  Martin es, según sus propias palabras, descrito de forma siguiente: "tienes que caminar por los escalones de hierro, y cuando el rey se sienta está a diez pies encima de los demás. Y mira todos desde arriba". No fue hasta que topó con Marc Simonetti que logró ver plasmado el trono que tenía en su cabeza. George recuerda que:"Nadie nunca logra hacerlo bien. He dicho en repetidas ocasiones que el trono de hierro es inmenso y que se eleva en una habitación como una gran bestia. Es feo y asimétrico. Ha sido armado por herreros y no por artesanos".  El trono debía ser incómodo para recordar al soberano que el poder es algo que tiene una erótica, una atracción incluso fetichista, y a al vez una maldición, una molestia en sus posaderas que hace que los soberanos se encuentren a disgusto en él. Los edificios que contienen poder están hechos para imponerse a los hombres no para acogerlos. En palabras de Robert Baratheon a Eddard: Dice la verdad, es una monstruosa silla incómoda. En más de un sentido."

El Trono de Hierro de Marc Simonetti
No fue un trabajo fácil el de George con Marc: "Incluso su primer diseño no estaba bien, pero vi que era el más cercano, así que decidí trabajar con él", dijo Martin. "Teníamos la idea del libro y él y yo la dimos media docena de vueltas para conseguir algo con el que se podría decir; 'Sí, esto era lo que quería'". El resultado final es maravilloso, pero el trono televisivo luce mucho también, además de ser más práctico y "portátil". Como decimos siempre la televisión y la literatura tienen lenguajes, limitaciones y posibilidades diferentes.

Raíces históricas del trono como elemento simbólico

Jerjes en el cómic 300
Darío I en el trono
La palabra Trono proviene etimológicamente del griego antiguo (thronos) y del latín (tronus). Simboliza la unidad estable, la síntesis entre el cielo y la tierra. En los antiguos jeroglíficos egipcios era un sinónimo de equilibrio y seguridad. En la Grecia homérica se sentaban en él los dioses, los reyes y los nobles. A veces incluso se dejaban tronos enormes vacíos para que los dioses se "sentarán" en ellos y de forma "invisible" presidieran las reuniones entre poderosos. Empezaron siendo sencillos pero su evolución los llevó hacia el lujo y la ostentación, como en el caso del trono de Tutankamón que fue revestido de oro, un lujo que culminaría en el barroco con los fastuosos retratos o el conocido retrato de Napoleón. Eran adornados con leones, grifos o dragones, animales que eran asociados a la fuerza y al poder.

Trono de Tutankamón
El trono occidental más antiguo es el de Minos (palacio de Cnosos). Aunque uno de los más famoso es el de Zeus en Olympia, esculpido por Fidias, una de las  7 maravillas del mundo antiguo. En el cristianismo el trono continuó siendo un símbolo asociado a Dios y a la virgen María. Hasta hoy el trono se ha asociado al protagonismo, incluso entre iguales las sillas de las empresas dicen mucho del rango de sus empleados. Juego de Tronos es una obra sobre el Poder, pero también contra el Poder y George R.R. Martin nos obsequia con sus frases, casi siempre en personajes norteños, cercanos al salvaje territorio Más-Allá-del-Muro, como la del malogrado Rickard Karstark:  Que se queden con su castillo rojo. Y su sillón de hierro también." Después de todo Eddard renunció a sentarse en el Trono de Hierro al llegar a la Sala donde yacía Aerys II y cuando se sentó en él empezó su mala racha que le llevaría al cadalso. No podemos olvidar aquí la famosa escena de Cromwell cuando Richard Harris termina sentado en el trono de Inglaterra mientras la música anuncia los créditos finales.


La Mano del Rey
    






dilluns, 10 de novembre de 2014

LEKTU, una nueva forma de entender el negocio cultural en el entorno digital

LEKTU, una nueva forma de entender el negocio cultural en el entorno digital

No tiene un año de edad y LEKTU ha llegado con la voluntad de estimular y cambiar el panorama de la venta digital de contenidos culturales en lengua española. Aunque nace un sector -lo friqui- que cada vez es menos minoritario de lo que ha sido en la Península no se cierran a ningún tema como veremos en la entrevista. Nos pusimos en contacto con ellos para saber más de su propuesta. Estas son sus respuestas a nuestras inquietudes. 

1-Que es LEKTU?
Lektu es una comercializadora de contenido digital en modo descarga, sin DRM, que pretende ser un intermediario necesario y útil para autores, editores y compradores.

2-Como nació LEKTU y cuáles son sus objetivos?

Presentación de LEKTU
Nacimos en abril de este año, coincidiendo con la salida de Juego de Tronos en ebook. Es la iniciativa de Alejo Cuervo, editor de Gigamesh, Cristina Macía, traductora, y la empresa BillionLabs, aceleradora de comercio electrónico.

3-LEKTU nació dentro del campo de la fantasía y la ciencia ficción, con Juego de Tronos como buque insignia. Pero hay muchas editoriales medianas y pequeñas y temas muy diversos en vuestro catálogo. En el web están destacados por tamaño los más destacados. ¿Cuáles son los que más funcionan?  ¿Habéis pensado en ser un portal también para la autoedición en contenido digital para autores noveles en novela, rol, ensayo, previo filtro editorial?

Tenemos un sesgo claro hacia la literatura fantástica, cuando abrimos eran los mejores contactos que teníamos, todos amigos, y, además, es un sector muy indie y permeable al modelo que planteamos.
Los productos que mejor funcionan actualmente son los que más y mejor están publicitados por sus autores. Citaré a Cels Piñol (Fanhunter) y Andrés Palomino (Crónicas PSN). Es su fuerza en redes sociales la que les hace posible un buen caudal de visitantes, que se convierten en descargas/compras.
En cuanto a la autopublicación, ya incorporamos a nuestro catálogo material variado, pero de manera “manual”, unos 50 autores actualmente. Estamos desarrollando un “wizard”, un proceso guiado mediante el cual cualquier creador de contenido pueda unirse a Lektu sin mayor intervención humana.
4-En un negocio los números son importantes, en algunos más que otros. ¿Como valoráis la recepción de LEKTU en el mercado?
Muy positiva. A pesar de que en ocasiones nos cuesta que se entienda nuestro modelo, más o menos todo el mundo ya sabe situarnos, qué somos y a qué nos dedicamos. Ahora tan solo nos hace falta contenido, contenido y contenido. Tenemos una estructura mínima y funcionamos con una startup, estamos innovando continuamente para ofrecer lo mejor.


5-¿Cuáles son los objetivos a largo plazo del equipo que lo dirige?
Crear una plataforma alternativa e independiente que ofrezca servicios tecnológicos a editores y autores que no se pueden permitir desarrollarlos ellos mismos. Hacer que nuestra web sea “perfecta” con el fin de que el autor y editor consigan las mayores ventas posibles. Queremos ser un referente en calidad de servicio para todos.
Tenemos también la intención de reducir lo máximo posible nuestra comisión; queremos ser un intermediario necesario, alguien que ofrezca valor a los creadores.

6-¿En que dispositivos se pueden descargar vuestros productos?
En todos, comercializamos los contenidos en formatos totalmente estándar que se pueden usar en cualquier dispositivo. Epub, PDF, Mp3, Mp4, etc.

7-Quiero comprar en LEKTU. ¿Que debo hacer?
Buscador por temas en LEKTU
Ir a la web, usar el buscar, y encontrar aquello que te pueda buscar. Ya tenemos más de 1000 obras subidas y el catálogo sigue creciendo día a día. ¡En breve incorporamos la primera película de cine! 2 Gb de tamaño, ahí es nada.

8-Cual es el valor añadido de LEKTU. Que aporta al mercado actual?
El mercado actual es bastante rígido tanto en oportunidades, costes y formatos de precios para editores, autores y compradores.
Por un lado, en Lektu no hay costes fijos por estar en el catálogo; si hay transacción económica entonces cobramos, si no no. Esto permite a las editores y autores probar a trabajar con nosotros de una manera bastante sencilla y sin riesgos. Permite usar nuestros sistemas de “pago” gratuitos (pago social, pago por follow, descarga gratis) de manera totalmente libre.
Además de estos sistemas disponemos de precio fijo y pago dinámico, con gamificación.

Todo ello apoyado por un sistema de administración/gestión del catálogo realmente potente que ofrece control absoluto al editor/autor. Tenemos unas estadísticas en tiempo real de visitas y ventas que son realmente útiles.


Damos las gracias al equipo de LEKTU por responder a nuestras dudas y les deseamos toda la suerte del mundo. Cuando entrevistamos a Alejo Cuervo hace tiempo ya vimos que la apertura de la Nueva Gigamesh era solo el principio de algo. !Mucha suerte!

La Mano del Rey

divendres, 7 de novembre de 2014

TYWIN, EL AJEDRECISTA

TYWIN, EL AJEDRECISTA

“El movimiento más eficaz es aquel que no se espera; el mejor de los planes es el que no se conoce”
Sun Tzu, El arte de la guerra

Tywin Lannister, El Padrino de Poniente
Un hombre que merece una canción tan triste y a la vez tan amenazadora como Las lluvias de Castamere solamente puede tratarse de alguien áspero, huraño y desagradable. Ceñir la personalidad de Lord Tywin Lannister a estos adjetivos sería tan cierto como incompleto. El jefe de la casa Lannister, responsables de buena parte de los desmanes que ocurren en Poniente, tiene además resonancias borgianas o si se prefiere la versión de El Padrino de George R. R. Martin. Destaca por el apetito de poder, el afán controlador y por la capacidad de mover sus fichas en la gran partida de ajedrez de Juego de Tronos. Su cercanía al poder y su riqueza personal parecen más un fin que un medio para alcanzar la felicidad. Pero ¿quién puede discutirle nada a este hombre? Domina todas las facetas del poder: su pericia en los negocios y con el dinero, pasando por su habilidad en la intriga y, cómo no, su pericia en la estrategia guerrera y en la táctica en el campo de batalla. La crueldad de Tywin es medieval, su clarividencia como estadista es renacentista y su desempeño en las armas lo asemejan a un nuevo Sun Tzu, el autor de El Arte de la Guerra. Parece que George R. R. Martin eligió y combinó diferentes modelos para caracterizarlo, pero los más obvios son los del Papa Borgia, o las de un buen estudiante de El Príncipe de Maquiavelo.
Su prestigio como comandante capaz y descarnado nos recuerdan a otros personajes de la historia. Centrándonos en la guerra fundacional en la que se inspira Martin, la Guerra de las Dos Rosas, aparece Richard Neville, The Kingsmaker (el Hacedor de Reyes). Se trata de un rico aristócrata inglés que casó a sus dos hijas con pretendientes al trono de Londres y fue partícipe del derrocamiento del rey legítimo. Un hombre tan popular como cruel, que intervino durante el terrible conflicto civil inglés apoyando alternativamente a las dos partes. 
               El patriarca Lannister tiene, pues, hechuras de dos tipos de personajes de la misma saga: hábil manipulador y diplomático, como Petyr Baelish, con buen manejo del dinero y, a la vez, un comandante guerrero astuto y competente, como lo son Stannis Baratheon o Randyll Tarly. Y ante todo un pater familias despiadado, que antepone el honor y el poder al bienestar de su progenie, como lo demuestra su primera aparición en la serie televisiva, hablando con su hijo Jaime:

«en poco tiempo yo habré muerto. Tu, tu hermano, tu hermana y sus hijos, todos moriremos y nos pudriremos en la tierra. El apellido es lo que pervive. Ni la gloria personal, ni el honor. (lo que pervive es) La familia». 

Charles Dance, actor immenso
y voz rasgada
La falta de empatía de Tywin para con los demás parece digna de un psicópata, mas su actuación es más propia de la de un ajedrecista que mueve sus piezas en una partida que se alarga desde hace décadas. Tiene los trazos de un Corleone que lleva a cabo un plan concienzudo, en el que cada persona del entramado familiar Lannister tiene un papel. Aunque sea tan huraño como Stannis Baratheon, el patriarca consigue siempre inspirar lealtad y fidelidad en su clan. Sus hermanos, Kevan y Genna, omiten la crueldad de las acciones de Tywin, pues están hechas pensando en un bien mayor, en provecho de la familia y el clan Lannister. En efecto, una suerte de Corleone, amoral y con una voluntad de hierro, de padrino, como apunta Genna en un diálogo con Jaime:

«no significa que aprobara todo lo que hacía, ni que me gustara estar mucho con el hombre en que se convirtió… Pero toda niñita necesita un hermano mayor que la proteja. Tywin era grande hasta cuando era pequeño. ¿Quién nos protegerá ahora?»

En términos similares le describe sir Kevan, su otro hermano, en una encendida conversación con Tyrion. Lord Tywin es el restaurador del prestigio de la casa Lannister y, por eso, merece ser respetado y obedecido. Fue consejero del Rey Loco y tiene que lidiar con un mundo revoltoso y traicionero, y sus métodos valen para que se imponga el orden:

«A Tywin le correspondió devolver a la Casa Lannister a su lugar, igual que le correspondió gobernar este reino cuando no tenía más de veinte años. Llevó esa pesada carga sobre los hombros hasta los cuarenta, y lo único que consiguió fue despertar la envidia de un rey loco. En vez de los honores que se merecía tuvo que soportar agravios y más agravios, pero trajo paz, abundancia y justicia a los Siete Reinos. No es más que un hombre. Harías bien en confiar en él»


La parte del león

El blasón de los Lannister es un león dorado, rampante. Símbolo que reúne la fiereza de los
Leon rampante de oro en campo de gules, un emblema clásico
combatientes Lannister y su proverbial opulencia, ya que sus tierras poseen abundantes minas de oro. Incluso corre la chanza de que el león «caga oro». Como este felino, Lord Tywin tiene la paciencia y el cálculo necesarios para atrapar y despedazar a las presas. Es el líder de la manada de leones y sus actos, como proclaman la mayoría de sus familiares, son por el bien de la familia Lannister. 
Aunque pronto veremos que quien duda más de Tywin son precisamente sus tres hijos, que lo van contrariando con su comportamiento rebelde, con su intención de crear o de unirse a otras manadas. Tyrion, por la singularidad de su existencia y el menosprecio que ha soportado por parte de su progenitor, no tiene reparos en admitir la auténtica realidad: los actos de Tywin no son por el honor o el bien de la familia solamente. Las acciones de Tywin Lannister son a menudo las de un asesino despiadado; no hay atenuantes ni excusas. Su generosidad para con el enemigo o el aliado es siempre por intereses. No actúa solo por un bien superior, ni por sentido de estado. Cierto que tiene otro sentido, el de la proporcionalidad, ya que conoce de manera pormenorizada toda la estructura civil y militar de Poniente. Los que un día son tus enemigos pueden ser mañana tus amigos, no importa su localización ni filiación. Sabe mover los hilos para controlar el poder en todos estos lugares: conoce a sus súbditos, sus aliados y a sus enemigos, y también a quién hay que utilizar para cada tarea. 
Así como sus dos hijos gemelos han vulnerado muchas leyes legales y naturales con su incesto, a Lord Tywin le parece importar más bien poco, con tal que no se haga explícito. La ley es un juguete para él, otro factor en el juego. Si es preciso, pervierte las convenciones y la tradición legal. El pasaje definitivo en este sentido es cuando quiere convencer a su hijo Jaime que abandone la Guardia Real para casarse y heredar el señorío Lannister (que correspondería, si no, a Tyrion). Jaime le recuerda su voto: «Entero o mutilado, un caballero de la Guardia Real sirve de por vida». Lord Tywin ni se inmuta:
«Un regalo adecuado a la Fe persuadirá al Septon Supremo para que te libere de los votos». 

Si es preciso, el patriarca Lannister puede no solo forzar a su hijo a abandonar su juramento para asegurar el patrimonio de la familia, sino también sobornar a la jerarquía religiosa para que lo permita. Su afán controlador llega al cenit en Tormenta de Espadas, el tercer libro. Y ahí emerge el hartazgo de sus hijos, especialmente Tyrion y Jaime.

El uso del terror

La testarudez de sus hermanos y acólitos en insistir que las acciones de Lord Tywin son en pos de la estabilidad y la paz, son sofismos. Quizá confíen en él, o quizá les alivie que el terror lo aplique su hermano y señor antes que un enemigo responda con la misma moneda a los Lannister. Por el contrario, ni Tyrion primero ni Jaime después aceptaran de buen grado, llegado el momento, su despotismo. El Gnomo, relegado a un papel secundario siempre, es quien entiende que detrás del sentido de estado, de la realpolitik, hay una crueldad implacable. Lord Tywin no da nada a cambio: su magnanimidad es un barniz sutil para  encubrir que ya prepara una nueva partida de ajedrez, con sus nuevos aliados como peones.  Todo el mundo puede ser una pieza para él, pero llega el caso que hay personas —muy pocas—que no le son de ninguna utilidad: los desertores de la guardia de Desembarco del Rey, por ejemplo. Con ellos, no realiza un ejercicio de generosidad con el reino. No los envía a proteger el Muro. Prefiere destrozarles las rodillas y que ser arrastren por la capital como mendigos. En el fondo, como guerrero que es, cree en el uso de la brutalidad ejemplarizante, como la violación de Tysha, la primera mujer de su hijo Tyrion. La misma brutalidad como ejemplo que predicó, en su momento, borrando a las casas Reyne y Tarbeck del mapa. Un aviso para todos los que se atrevan a cuestionarlo. 
Las enseñanzas de Maquiavelo no son desconocidas para Lord Tywin, pues. Sabe aplicarlas en
Tywin a lo condottiere renacentista,
 puro carisma y voluntad de poder
relación a la diplomacia, pero también en el dominio del territorio. Maquiavelo escribió en El Príncipe que la mejor manera de evitar revueltas en un territorio es teniendo buen cuidado de exterminar su señor natural, de no dejar a nadie que lo reclame. El patriarca Lannister así lo hizo segando las vidas de los Reyne y los Tarbeck, de forma que los territorios de Castamere y Torre Tarbeck quedaron sin sus levantiscos señores, a merced de Roca Casterly.
Y actuó del mismo modo en el pecado original, la liquidación de los pequeños Targaryen para complacer al nuevo rey Robert en los cruciales sucesos acaecidos 15 años antes del inicio de la trama. Delegó en dos esbirros la muerte de dos bebés herederos al trono. Una atrocidad calculada (a manos de Armory Lorch y Gregor Clegane, dos de los personajes más  siniestros). Una acción digna de Herodes, que aunque el propio Tywin justifica una y otra vez como un paso necesario y en el que no quiso ningún ensañamiento, demuestra que el señor de Roca Casterly tiene una debilidad. Es capaz de la bajeza más absoluta si le garantiza estar en el bando triunfador. Así se lo confiesa a su hijo Tyrion en Tormenta de Espadas:

«Fuimos los últimos en unirnos a la causa de Robert. Teníamos que demostrar nuestra lealtad. Cuando puse aquellos cadáveres ante el trono, a nadie le cupo la menor duda de que habíamos renegado de la Casa Targaryen para siempre. Y el alivio de Robert fue palpable. Por idiota que fuera, hasta él sabía que los hijos de Rhaegar tenían que morir si quería asegurarse el trono para siempre. Pero se consideraba un héroe, y los héroes no matan niños».

Sun Tzu y Tywin

Sun Tzu (544 aC - 496 aC)
La figura del chino Sun Tzu, el autor del célebre tratado El arte de la guerra, está envuelta entre brumas. Parece que vivió en el siglo V antes de Cristo, en la época llamada de Los Reinos Combatientes. En aquellos tiempos, el control del territorio que hoy en día es China, se lo disputaban siete reinos distintos. Siete reinos, curiosa coincidencia. Este general, después de probar su valía como comandante al servicio de uno de los contendientes, el reino de Qi, escribió la obra que le ha hecho inmortal. Un compendio de enseñanzas sobre estrategia y filosofía de la guerra. 
La anécdota más conocida de Sun Tzu, y posiblemente apócrifa, es reveladora de las semejanzas entre el general y Tywin Lannister. El líder militar chino recibió el encargo de un rey de formar un ejército con 180 de sus concubinas. Las dividió en dos compañías, y puso a una de las concubinas favoritas del rey al mando de cada una. Les dio armas y les explicó detalladamente cómo presentar armas y cambiar de flanco cada vez que él dijera, por ejemplo, «flanco derecho». Al dar esa orden, todas las mujeres empezaron a reír. Sun Tzu, admitió que las órdenes debían ser claras y entendía que podía ser culpa suya. Comenzó nuevamente el ensayo y al dar la orden de «flanco derecho», las mujeres nuevamente estallaron en carcajadas. Entonces añadió que «si las órdenes son claras, y los soldados, de todas formas, las desobedecen, entonces la culpa es de sus oficiales». Y así, Sun Tzu mandó decapitar a las líderes de ambos grupos, pese a las protestas del rey. Entonces colocó a las concubinas siguientes en la línea de mando, y esta vez las dos compañías obedecieron al pie de la letra todas las órdenes. Como Sun Tzu, Lord Tywin forzó la obediencia de sus vasallos y casas menores con la decapitación de dos casas, los Reyne y los Tarbeck. Pero ahí no acaban las lecciones.

La jugada maestra de Tywin: La Boda Roja
Lord Tywin es un óptimo comandante. Quizás brille más como estratega que como guerrero en el “El movimiento más eficaz es aquel que no se espera; el mejor de los planes es el que no se conoce”. Con esta discreción, puede cerrar su jugada maestra como ajedrecista de Poniente, la Boda Roja, donde consigue la alianza de los Frey y los Bolton para liquidar a Robb Stark, que se había revelado invencible en la batalla. Un plan del que no hizo partícipe a nadie:
campo de batalla, donde fue superado por el prometedor Robb Stark. Pero para desgracia de los norteños, el jefe del clan del león tiene aún más habilidad en la diplomacia y las cancillerías. Emula a Sun Tzu en no informar a nadie de sus movimientos, ni a los amigos:
«No lo sabía nadie excepto los que tenían que intervenir en algún sentido. E incluso a ésos se les dijo sólo lo que necesitaban saber. A estas alturas ya deberías saber que es la única manera de guardar un secreto... sobre todo aquí».

La escuela de la invencibilidad
"Algunas batallas se ganan con espadas y lanzas; otras con plumas y cuervos"
Tyrion Lannister

La personalidad calculadora y traicionera de Tywin se completa con el ramillete de enseñanzas de Sun Tzu. “Un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas”. El señor de Roca Casterly aprovechó este oportunismo para fingir acudir en ayuda de los Targaryen para que le abrieran las puertas de Desembarco del Rey. Se le franqueó el acceso a la ciudad sin perder ni una sola vida. La ventaja con la que Tywin Lannister juega, ante hombres como Stannis, es la combinación de su filosofía de guerra y su amoralidad. Stannis no acepta componendas y prefiere el choque duro, directo, de acuerdo con las normas de la guerra, en las que él es un maestro; Lord Tywin, por el contrario, experto guerrero, entiende otra máxima de Sun Tzu “luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo”. Y así ataca a Stannis por la espalda, en la batalla de Aguasnegras, mientras su hijo, Tyrion, se juega la vida defendiendo la ciudad; asimismo, evita un nuevo choque con Robb Stark y trama su asesinato «con cuervos» enviados a los Frey. 
Vemos a Tywin como un león que ha asimilado El Arte de la Guerra y lo combina con los cuadernos de Maquiavelo y Nietzsche (el filósofo alemán habría firmado una de sus frases, «a un león no debe importarle la opinión de un cordero»), que se revela invulnerable. Las deliciosas escenas de la serie en las que se ve despellejando un venado —metáfora de la destrucción del rey Robert— y cebando una caña de pescar —señal que los Tully han caído en sus redes— son un símbolo de su poder y su maestría en la intriga. Su dinero es otro escudo ante los enemigos. Pero hay una brecha terrible cuando desoye otra gran enseñanza de Sun Tzu: “cuida de tus soldados como cuidas de tus bienamados hijos”. Porque Lord Tywin relega con empeño a uno de sus hijos. 


SUN TZU Y TYWIN EN CINCO FRASES
“Las armas solo deben utilizarse cuando no queda otro remedio” Tywin elude presentar una nueva batalla a los Stark y prefiere organizar la Boda Roja
“Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas” Otro de los éxitos de Lord Tywin, dejar que se enfrenten a los Hijos del Hierro y a los norteños, con ambiciones independentistas ambos, para que se destruyan entre sí
“El mejor de los planes es el que no se conoce” El jefe Lannister prepara la Boda Roja sin darlo a conocer a nadie de su cancillería. No quiere ningún riesgo que se filtre información
“El movimiento más eficaz es aquel que no se espera” el ataque por la espalda a Stannis cuando las fuerzas Baratheon estaban volcadas y a un paso de conquistar  Desembarco del Rey es decisivo
“Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá en si mismo” Lord Tywin empieza la guerra provocando a los Tully con escaramuzas y no con una invasión en toda regla. La larga campaña de Robb Stark, a la postre, aumenta el descontento de las tropas del Norte que lo van abandonando


Por Siscu Vilaprinyó

diumenge, 2 de novembre de 2014

Dracula, la leyenda jamás contada (o de si es mejor ser temido o amado)

Dracula, la leyenda jamás contada (o de si es mejor ser temido o amado)

¿Qué es bueno? - Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre. ¿Qué es malo? - Todo lo que procede de la debilidad. ¿Qué es felicidad? - El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada.
No apaciguamiento, sino más poder; no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor (virtud al estilo del Renacimiento, virtù, virtud sin moralina).
Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.
¿Qué es más dañoso que cualquier vicio? - La compasión activa con todos los malogrados y débiles - el cristianismo... 
F. Nietzsche, El Anticristo

"A veces el mundo no necesita un héroe, necesita un monstruo"
Drácula

Drácula y su hijo
Ha llegado a la cartelera de nuestros cines el film Dracula: la leyenda jamás contada.  Esta película nos cautiva enseguida con  una introducción bella, sin movimiento y una voz en off (del hijo del conde Drácula)  y en la cual ya podemos captar uno de sus aciertos: el vestuario y la ambientación. La música, obra de Ramin Dwajdi -nuestro querido compositor de la BSO de Game of Thrones-, no desentona en ningún momento. Solo echo a faltar una cosa: los Rolling Stones al final en los créditos con su eterno Simpathy for the Devil, que hubiera sido un doble guiño a sus Satanic Majesties y al film Entrevista con el vampiro, basado en la obra de Anne Rice. Si añadimos que Charles Dance, Tywin Lannister, está immenso en lo poco que aparece y que el film termina con él pronunciando la palabra juego (game), la connexión con Juego de Tronos es bastante más que una casualidad.

Esta enésima revisión del mito creado por Bram Stoker, el "loco" escritor irlandés, sobre la base de una figura arqutípica diversas culturas: el del vampiro chupasangre, es una película que tien profundidades filosóficas insospechadas a primera vista. De entrada, el vampiro era, según la interpretación de Carl Jung, una de las manifestaciones de la Sombra, instancia del inconsciente donde se agolpan nuestros impulsos más primarios. También lo eran el Dragón o la Serpiente. Recordemos que Draculia era "hijo del Dragón" aunque también se asocie a la expresión "hijo del Diablo", un guiño que también se produce en el film. Se agradece que el erotismo propio del vampirismo light que sobreabundava desde los tiempos de la saga Crepúsculo haya desaparecido de la cinta y apenas asome más que en algunos planos del final. Como dice George R.R. Martin eso de que los vampiros son "buenos" solo puede ser una justificación burda del capitalismo "chupasangre". Unos seres que se alimentan de otros no pueden ser buenos. Pueden ser grises, interesantes, oscuros, malvados, ambiguos, pero no "buenos". Así es en el film. 

Drácula es un Príncipe que se enfrenta a un dilema moral y ético: arrodillarse ante los turcos y prestarles vasallaje, entregarles su hijo y los de sus súbditos o bien enfrentarse a un poder militar (el del Sultán Mehmet II) al que no puede vencer. Decide luchar. A grandes rasgos esta peli puede verse de tres maneras diferentes:
  1. Como un blockbuster palomitero que entretiene a base de formar un crossover entre el cine de vampiros, las pelis de superhéroes al estilo Marvel y el trasfondo histórico del eterno conflicto Occidente-Oriente (o sea los 300 espartanos again).  
  2. Desde una perspectiva historicista del conflicto cristianos-islam, en el cual Occidente, a raíz del Renacimiento pacta con el Diablo (o sea la ciencia y el capitalismo) para así poder ganar la guerra por la dominación del mundo a los pueblos no europeos. 
  3. Como una metáfora sobre la integración en nuestra psique consciente de una parte maligna, el Mal o Diablo para los cristianos, la Sombra según la perspectiva de Jung, los sentimientos primitivos violentos o sexuales, que en la cultura occidental ha quedado desplazado por las normas morales cristianas que asociamos al Bien.
La armadura de Drácula al
más puro estilo Targaryen
Todas estas maneras de ver el film son igual de plausibles, incluso complementarias. Cada espectador la puede ver desde puntos de vista diferentes, pero si al salir del cine hicieramos una encuesta con estas tres respuestas en general cada espectador se decantaría por una u otra. El film nos presenta una revisión del Mito de Fausto (el pacto con el Diablo), en una escena mítica en la caverna entre el Príncipe Drácula y un diabólico monstruo encarnado por Charles Dance. Ahí, en ese pacto fáustico, reside la clave de bóveda de la interpretación filosófica del film: Occidente, los cristianos, vendieron su alma al diablo (la ciéncia esóterica alquimistíca) durante el Renacimiento y los albores de la Edad Moderna (período donde se ambienta el film) para poder derrotar al Islam y conquistar el mundo. Solo faltaban Stannis y sus ambiciones en un recoveco de la cueva.  Aún así hay que mantener el cristianismo, algo que en el film se puede ver en la protección del monge amigo del conde Drácula a su amado hijo, aunque esto esté en contradicción con los valores practicados por el poder y por el materialismo capitalista de raíz fáustica. La infancia será preservada de ese "pacto con el diablo" que los occidentales han hecho, al menos hasta que los niños crezcan y comprendan las necesidades de la política real. 


Resuenan en el film los sermones políticos de Maquiavelo  y el del malentendido fin que justifica los medios, frase que el florentino jamás pronunció. De si es mejor ser temido que amado, de hasta que punto vale la pena luchar por algo que se va a perder de igual forma, pues defender a los demás nos puede llevar a que nos vean como algo que no pueden aceptar. Los hombres no están preparados para la verdad, y la verdad choca muchas veces con el pragmatismo y al Realpolitik. Como decía George Orwell: dormimos tranquilos porque hay gente dispuesta a hacer cosas muy malas mientras soñamos plácidamente. El film termina en la edad actual, donde el guiño a la arquitectura "fáustica" moderna es bastante evidente y Charles Dance, el hombre eterno, invoca a una nueva partida del juego. ¿Pero que juego? El del petróleo del Asia Central? El del Oriente Medio? Otros? The answer is blowing in the wind. 


La Mano del Rey

dilluns, 20 d’octubre de 2014

Rhaegar Targaryen, el último dragón I

Rhaegar Targaryen, el último dragón I

"Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva?"
Once minutos, Paulo Coelho


Tremenda ilustración
de Michael Komarck
Si hay alguien alberga dudas de que George R.R. Martin sea un escritor romántico no tiene más que echar un vistazo a la vida del príncipe Rhaegar Targaryen, caído en la batalla del Tridente ante Robert Baratheon, años antes de que empiece la acción de la saga Canción de hielo y fuego. Recordemos el momento del libro Juego de Tronos:

Se habían enfrentado en el vado del Tridente, en el centro mismo de la batalla, Robert con
su maza y su enorme yelmo astado, el príncipe Targaryen con su armadura negra. Llevaba en la
coraza del pecho el dragón de tres cabezas de su Casa, todo recubierto de rubíes que refulgían a la
luz del sol. Las aguas del Tridente enrojecieron en torno a los cascos de sus corceles mientras
ellos cruzaban las armas una y otra vez, hasta que por último un golpe de la maza de Robert
destrozó el dragón y el pecho que había debajo. Cuando Ned llegó al lugar, Rhaegar yacía ya
muerto en el río, y hombres de ambos ejércitos se zambullían en las aguas turbias para buscar los
rubíes que se habían desprendido de la armadura.

Tragicomedia. Robert Baratheon decantando la balanza de la guerra y asesinando al representante de una familia poderosa y en ese decisivo instante importante para la vida de millones de personas de los Siete Reinos un puñado de soldados se zambulle para encontrar unos rubíes. ¿Se perdieron para siempre? En el blog Eneltronodehierro tienen una interesante teoría sobre eso. ¿Pero como llegó Rhaegar, príncipe heredero, adalid de la etiqueta y la caballería de Poniente, rompecorazones a su pesar y sin duda marcado por la tragedia y el amargo don de la belleza, a ese momento en el cual la vida se bifurca, en el que un hombre alcanza la gloria y otro se hunde en el barro? Por amor? Por deber? El azar? Sin duda, Rhaegar es un personaje romántico y que junto a Lyanna Stark forma una pareja trágica que no tiene nada que envidiar a Tristán e Isolda, Romeo y Julieta, o Anakin y Amidala. 

Que Rhaegar era un buen caballero lo cuenta Ser Jorah Mormont a petición de Daenerys, aunque la inclinación por la música, el arpa concretamente, y su inclinación melancólica lo sitúa de nuevo en el romanticismo. Recordemos el fragmento:

La destreza del príncipe Rhaegar era incuestionable, pero rara 
vez tomaba parte en las justas. No le gustó nunca la canción de las 
espadas tanto como a Robert o a Jaime Lannister. Era algo que tenía 
que hacer, una tarea que el mundo le imponía. Lo hacía bien, porque 
lo hacía bien todo. Estaba en su naturaleza. Pero no disfrutaba con 
ello. Se solía decir que le gustaba el arpa mucho más que la lanza. 

La fascinación por las ruinas fue una de las características del movimiento romanticista, una fascinación que Rhaegar siente por su hogar perdido de la infancia. La tragedia de Refugio Estival, lugar que le vio nacer, fue una sombra funesta que le persiguió toda la vida. Aunque si fue un caballero de destreza suficiente como para vencer a hombres de renombre:
Rhaegar y su arpa

Cuando era joven, Su Alteza cabalgó de forma excepcional en 
un torneo en Bastión de Tormentas; derrotó a Lord Steffon Baratheon, 
a Lord Jason Mallister, a la Víbora Roja de Dorne y a un caballero 
misterioso que luego resultó ser el infame Simon Toyne, jefe de los 
forajidos del Bosque Real. Aquel día rompió doce lanzas contra Ser 
Arthur Dayne. 




¿Que sucedió con el hogar de Rhaegar?

Solo aquel cuya radiante lira haya tañido en la sombra
Podrá seguir mirando hacia adelante
Y recobrar su infinita alabanza
Solo quien haya comido amapolas con los muertos 
Descubrirá para siempre sus acordes mas armónicos
No obstante, la imagen en el estanque
Suele desvanecerse, conoce y permanece en paz
En el seno del mundo dual
Todos los sonidos terminan entremezclándose eternamente
Rainer Maria Rilke

El mismo día que  nació el príncipe Rhaegar un gran incendio sucedió en 259 AL, que consumió el castillo hasta dejarlo en ruinas. A resultas del incendio se sucedió la muerte del rey Aegon V Targaryen, su hijo y heredero al Trono de Hierro, el príncipe Duncan Targaryen, y el Lord Comandante Duncan de la Guardia Real, así como parte de los miembros de la corte real.  Luego de esto, las ruinas se abandonaron y no se reconstruyó el castillo. El príncipe Rhaegar creció con una compleja fascinación acerca de Refugio Estival, lugar donde se encontraba a gusto pero que a la vez le entristecía al recordar el evento y al que se dirigía a veces en soledad  para tocar el arpa preso de la melancolía.

El amargo don de la belleza

"Prince Rhaegar loved his Lady Lyanna, and thousands died for it."
Barristan Selmy
Rhaegar y Lyanna, otaku style


Quizás los dragones que amenazan nuestra vida no sean sino princesas anhelantes 
que sólo aguardan un indicio
de nuestra apostura y valentía.
Quizás en lo más hondo
lo que más terrible nos parece
sólo ansía nuestro amor

Rainer María Rilke


La belleza de Lyanna desata el mecanismo narrativo que destruye a Rhaegar y a su familia, su dinastía y su legado. Quizás para siempre o quizás no. ¿Porque Rhaegar lo echa todo a perder? Por deber? Por amor? O mejor dicho por la pasión, por la locura... O hay alguna trama política detrás desconocida? La profecía de Azor Ahai? Aquel al que los Dioses quieren destruir primero lo vuelven loco. Rhaegar y Lyanna tienen un encunetro con Eros, un encuentro metafísico, pues son almas gemelas y complementarias. Ella era guerrera, una mujer lobo, participó, con toda probabilidad en el Torneo de Harrenhall disfrazada de Caballero. Ella era la belleza, pero una belleza fuerte como advierte Ned Stark a Robert en Juego de tronos:

—No conociste a Lyanna como yo, Robert —replicó Ned—. Viste la belleza de la superficie,
no el hierro que había debajo. Ella te habría dicho que no debías tomar parte.

Rhaegar era un guerrero con alma femenina, melancólico, sensible, músico. Era la dulzura que le faltaba a Lyanna. Eran complementarios. Hay hielo y también hay fuego. Pero el amor es un veneno, un veneno lento que mata, dice Cersei Lannister. Cersei, que estaba secretamente enamorada de Rhaegar, como la mayoría de mujeres de la corte, y que se acaba casando con Robert Baratheon, asesino de Rhaegar y enamorado de Lyanna.  Aunque recordemos que Rhaegar estaba casado y lo que magnifica su tragedia es el terrible destino de Elia Martell, su esposa, y sus hijos... ¿Estaba enamorado Rhaegar de Elia de Dorne? Ser Barristan nos saca de dudas, o nos mete en ellas según se mire. Se casó enamorado, o quizás encariñado, de Elia:

–La princesa Elia era una buena mujer, Vuestra Gracia. Era bondadosa
e inteligente, con un corazón amable y un ingenio encantador. Sé que el príncipe estaba muy 
encariñado de ella.

Rhaegar Targaryen (Miguel Regolón)
La amaba. Pero no eran complementarios. O no podía darle nuevos hijos... ¿Fue Lyanna un instrumento de Rhaegar para tener un nuevo heredero, la tercera cabeza de Dragon, tal como apuntaron algunos foros? Puede. Pero Rhaegar no era solo un caballero, era un niño herido en su ser más profundo, una herida que las visitas a Refugio Estival, sus canciones y su arpa no le llenaban del todo, y solo una mujer fuerte podía hacerlo. Y esa mujer era Lyanna Stark. Y por eso lo dejó todo desatando la tragedia. Porque a pesar de todo, de tener de su parte la ley y la razón, como dijo Jorah Mormont:

Rhaegar luchó con valentía, Rhaegar
luchó con nobleza, Rhaegar luchó con honor y Rhaegar murió.


Pero esa ya es otra historia...


La Mano del Rey





PD: Rainer Maria Rilke (4 de diciembre de 1875, en Praga, Bohemia, en aquellos tiempos Imperio Austrohúngaro) - 29 de diciembre de 1926, en Val-Mont, Suiza) es considerado uno de los poetas más importantes en alemán y de la literatura universal. Sus obras fundamentales son las Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo. En prosa destacan las Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge. También escribió en francés. Rilke tubo una infancia marcada por la tristeza ya que sus padres le hicieron sustituir el papel de una hija muerta. Su poesía se enriqueció con los estudios del Psicoanálisis al que llegó de la mano de Lou Andrea Salomé, femme fatale a su pesar y mujer que inspiraba a hombres de letras bellas palabras debido a su belleza y talante liberal y activo en tiempos de mujeres sumisas.




dissabte, 11 d’octubre de 2014

Los cuervos y los búhos (o de como Mance Rayder debería haber leído El conde Lucanor)

Los cuervos y los búhos (o de como Mance Rayder debería haber leído El conde Lucanor)

"-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, lo primero que debo deciros es que  ciertamente este hombre ha venido a vos para engañaros, y, para que sepáis cómo lo intentará conseguir, me gustaría que supierais lo que sucedió a los cuervos con los búhos."
El conde Lucanor, ejemplo XIX 

"—Ya basta de hablar de Joffrey —dijo—. Algunas batallas se ganan con plumas y con cuervos, ¿no fue eso lo que dijiste? Tengo que felicitarte. ¿Cuánto tiempo llevabas tramando esto con Walder Frey?"
Tyrion Lannister, Tormenta de espadas

Aprovechando que el rodaje de la quinta temporada de Juego de Tronos está estos días en España, concretamente en Sevilla y Osuna (en el reino de Dornelucía) esta entrada trata de poner en relación un clásico de la literatura castellana medieval (El conde Lucanor) con las aventras de Jon Snow en el Muro y más allá, en los dominios de Mance Rayder. Ya comentamos las similitudes y paralelismos con Joseph Conrad y su imperecedera obra El corazón de las tinieblas. Como veremos el ejemplo XIX del libro escrito por el infante Don Juan Manuel se adapta muy bien a la trama de Juego de Tronos. Si Mance Rayder le hubiera echado ojo quizás la suerte de los Salvajes habría sido otra pues en el juego de tronos o ganas o mueres...

Una posible interpretación
de el Conde y Petronio
El libro está compuesto por cinco partes, la más conocida de las cuales es una serie de 51 exempla o cuentos moralizantes tomados de varias fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales árabes. El propósito didáctico y moral es la marca del libro. El conde Lucanor empieza la conversación con su consejero Patronio planteándole un problema («Un hombre me ha hecho una propuesta…» o «Temo que tal o cual persona intenta…») y solicita consejo para resolverlo. Patronio siempre responde con gran humildad, asegurando no ser necesario dar consejo a una persona tan ilustre como el conde, pero ofreciéndose a contarle una historia de la que este podrá extraer una enseñanza para resolver su problema. La obra pues sigue la estela del diálogo platónico en el que Sócrates, el filósofo ateniense, hacía llegar a la verdad a sus discípulos, entre ellos Glaucón, el hermano menor de Platón. 

En el ejemplo XIX se os cuenta lo que aconteció a los búhos con los cuervos. Veamos:

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, los cuervos y los búhos estaban en guerra  entre sí, pero los cuervos llevaban la peor parte porque los búhos, que sólo salen de noche y de día permanecen escondidos en lugares muy ocultos, volaban al amparo de la oscuridad hasta los árboles donde se cobijaban los cuervos, golpeando o matando a cuantos podían. Como los cuervos sufrían tanto, uno de ellos muy experimentado, al ver el grave daño que recibían los suyos, habló con sus parientes los cuervos y encontró un medio para vengarse de sus enemigos los búhos.

Así pues uno de los cuervos urde un engaño para superar el escurridizo ejército de los búhos (que hay que leer metafóricamente como animales sabios y nocturnos) a lo que se opone la astucia y malícia de los cuervos, una visión muy parecida a la que los salvajes tienen de los hombres de negro de Poniente. Algo que también vemos en Jon Snow o Nieve ya que es enviado a engañar a los hombres de Mance Rayder bajo la apariencia de un desertor, un cuervo desplumado. 

»Este era el medio que pensó y puso en práctica: los cuervos le arrancaron las  plumas, excepto alguna de las alas, por lo que volaba muy poco y mal. Así, lleno de  heridas, se fue con los búhos, a los que contó el mal y el daño que le habían causado los  cuervos porque él no quería la guerra contra los búhos, por lo cual, si ellos lo aceptaban  como compañero, estaba dispuesto a decirles las mejores maneras para vengarse de los cuervos y hacerles mucho daño. 

Jon y Qhorin Mediamano, un sacrificio
por la Guardia de la Noche y
"for the good of the realm"
La treta forzada de Qhorin Mediamano para que los salvajes acepten a Jon como uno de los suyos y el fragmento de Petronio nos remite a un elemento muy propio de los cuentos y que se rastrea en la filosofía de Platón y en los primeros mitos (las cosas no son lo que aparentan, hay una verdad detrás de la apariencia, una verdad a la que se llega con el razonamiento y no con la vista ni los sentidos). Los hombres ven lo que quieren ver. 


Aunque no todos los salvajes confían en Jon Nieve. Recordemos a Styr, Thormund y las discusiones con Mance Rayder sobre su fidelidad, como podemos ver en el diálogo que mantiene Tormund con Jon en Tormenta de espadas cuando regresa para parlamentar:

Veo que tu capa vuelve a ser negra. A Mance no le va a gustar. Si has venido a cambiar de bando otra vez será mejor que te subas a vuestro Muro a toda prisa.

Como tampoco todos los búhos confían en el cuervo desplumado. Veamos que nos cuenta Petronio en El conde Lucanor:

"había entre los búhos uno que era muy viejo y que tenía mucha  experiencia que, cuando se enteró de lo del cuervo, descubrió el engaño que les preparaba y fue a explicárselo al cabecilla de los búhos, diciéndole que, con toda seguridad, aquel cuervo se les había unido para conocer sus planes y preparar su derrota, por lo que debía alejarlo de allí inmediatamente. Pero este experimentado búho no consiguió que sus hermanos le hicieran caso"


Jon cumple su cometido y al final su información y su traición, lease fidelidad a la Guardia de la Noche si se prefiere, causa la derrota de los salvajes en su intento de tomar el Muro, tal y como acontece con los pobres búhos de la leyenda de Petronio. 

»Los búhos, no obstante, siguieron confiando en el cuervo. Cuando le crecieron otra vez las plumas, dijo a los búhos que, pues ya podía volar, iría en busca de los cuervos para decirles dónde estaban y, de esta manera, reunidos todos los búhos, podrían acabar con sus enemigos los cuervos, cosa que les agradó mucho. 

»Al llegar el cuervo donde estaban sus hermanos, se juntaron todos y, como sabían los planes de los búhos, los atacaron de día, cuando ellos no vuelan y están tranquilos y sin recelo, y destrozaron y mataron a tantos búhos que los cuervos quedaron como únicos vencedores. 
»Así les sucedió a los búhos, por fiarse del cuervo que es, por naturaleza enemigo 
suyo. 


Encuentro con "Eros"
"Que es el honor
comparado con el amor
de una mujer?"
Aemon Targaryen

Solo hay un "detalle" que casi cambia el destino de Jon. El encuentro con  Ygritte, el encuentro con el amor, con el fuego de la vida. Hay hielo y tambien hay fuego, masculino y femenino, dolor y placer, muerte y vida... Tu no sabes nada Jon.  Ahí es donde tiemblan los principios de Jon y su juramento. ¿Que es el honor comparado con el amor de una mujer? Pero el amor es un veneno lento, un veneno que mata. ¿Quiso realmente Jon a Ygritte? ¿Y ella? ¿Lo habría matado de verdad? Del amor al odio hay un paso y si todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal... 

Jon Nieve, destinado a ser rey a juzgar por las proféticas palabras de Lord Comandante  Mormont, a raíz de unos monosílabos pronunciados por unos cuervos:

—Un señor es una cosa, y un rey otra muy diferente. —Se sacó un puñado de maíz del bolsillo y se lo dio al cuervo—. A tu hermano Robb lo vestirán con sedas, satenes y terciopelos de cien colores, mientras tú vives y mueres con una cota de malla negra. Se casará con alguna hermosa princesa y tendrá hijos con ella. Tú no tendrás esposa, ni podrás sostener en tus brazos a un niño de tu sangre. Robb reinará, tú servirás. Los hombres te llamarán «cuervo», a él lo llamarán «alteza». Los bardos cantarán hasta el menor de sus hechos, mientras que tus mayores hazañas pasarán desapercibidas. Dime que nada de eso te preocupa, Jon... y te diré que eres un mentiroso, con la seguridad de tener razón.
Jon en una imagen promocional de HBO

Acertijos en la oscuridad. Volviendo a la fábula medeival que inspiró este texto, el infante Don Juan Manuel culmina el relato con una moraleja escrita en versos. 

Y como don Juan comprendió que se trataba de un cuento muy bueno, lo mandó  escribir en este libro e hizo estos versos que dicen así: 

Al que antes tu enemigo solía ser
ni en nada ni nunca le debes creer

La Mano del Rey


PD: dedicamos este texto a los/as que tengan la suerte de poder participar de la gran aventura del rodaje de HBO en España. Disfrutad mientras se acerca el invierno, aunque no los Vientos de Invierno. 




divendres, 3 d’octubre de 2014

El asesinato de los Targaryen

El asesinato de los Targaryen

 "Bebió un buen trago de vino y cerró los ojos un instante, con la cabeza apoyada en la pared, sobre una mancha de salitre.
—Fui el más joven en vestir la capa blanca.
—Y el más joven en traicionar todo lo que significaba, Matarreyes.
—Matarreyes —pronunció él con deleite—. ¡Y menudo era el rey que maté! —alzó la copa—. Por Aerys Targaryen, el segundo de su nombre, señor de los Siete Reinos y protector del reino. Y por la espada que le abrió la garganta. Una espada dorada, por cierto,hasta que su sangre tiñó de rojo la hoja. Esos son los colores de los Lannister, el rojo y el oro."   
Choque de reyes     

Saqueo de Roma por los bárbaros
(Karl Briulov)


Cuando de pequeños nos hablaban del fin del Imperio Romano imaginábamos hordas de bárbaros saqueando los principales centros de la civilización antigua. Los que tuvimos la suerte de ir a la universidad y tener profesores competentes, pudimos bucear un poco más. Aprendimos que no fueron sólo (o para nada) los feroces germanos quienes aniquilaron al Imperio, sino que el estado romano se fue debilitando por causas endógenas. Perdieron sus dragones. Como los Targaryen.


            
Durante algunos años, décadas, el estado ha sido una ‘garantía’ para los estratos medios y bajos de la sociedad occidental. Una solución para la redistribución de la riqueza. El estado protector del individuo, como tal, ha aparecido con cuentagotas en la historia de Occidente. Para el pueblo, el rey, como impuesto por Dios, era una fuente de justicia natural ante la nobleza. Steven Runciman, historiador conservador inglés, de prosa afilada, hablabla de Felipe de Francia como la réplica de Ricardo Corazón de León:

Jaime Lannister "El Matarreyes" en
el Trono de Hierro
            El rey Felipe Augusto [...] era de buena constitución, con un mechón de pelo desaliñado, pero había perdido la visión de un ojo. Personalmente no era valiente, Aunque colérico y egoísta, sabía reprimir sus pasiones. No le gustaba la ostentación ni sentimental ni material. Su corte era sombría y austera. No le preocupaban las artes, ni poseía buena educación, aunque apreciaba el valor de los hombres de ciencia y buscaba su amistad por razones políticas y la conservaba gracias a su aguda y sentenciosa conversación. Como político era paciente y observador, astuto, desleal y carente de escrúpulos. Pero le dominaba el sentido del deber y la responsabilidad. A pesar de la mezquindad para consigo mismo y con sus amigos mostrábase generoso con los pobres y les protegía contra sus opresores. Era un hombre sin atractivo, antipático, pero un buen rey

Como rey de matices hobbesianos, Felipe Augusto representa perfectamente el modelo Targaryen. Un estado poderoso, centralizado, que ha liquidado en parte la nobleza territorial y revoltosa. En Westeros, precisamente, se produce la involución –o evolución, quizá – del modelo. El estado camina hacia la destrucción. El modelo Lannister destruye al dragón hobbesiano de los Targaryen. El pueblo aceptó mal que bien el yugo de los Targaryen como garantía del fin de la violencia entre señores y reinos, pero el estado nunca tiene otra finalidad que alimentarse a si mismo. Brienne es preclara en esto, en su conversación con Catelyn en Choque de reyes:

            A los dioses no les importan los hombres, igual que a los reyes no les importan los campesinos.

            Afortunadamente, en Canción de hielo y fuego no solamente aparecen estereotipos de lucha de clases. Ahí vemos también al tan denostado Edmure Tully, que aún bisoño y pardillo, es un buen guerrero y también contraviniendo el manual de la lógica, protege a sus campesinos y los deja entrar en su castillo. Nada es absoluto en George R. R. Martin.
Aerys II (Adrià Morreres)
            Continuemos con la pugna entre el estado y los poderes aristocráticos. Los Targaryen han dominado y domesticado la nobleza de los distintos territorios, pero el reinado de Aerys significa el fin del yugo del acero Valyrio. Aerys no tiene dragones con que coartar a la nobleza y ésta se ha rearmado. Han aparecido líderes dinásticos muy capaces: Rickard Stark, Jon Arryn, Hoster Tully y, por encima de todos, Tywin Lannister. Suman una coalición muy poderosa, pero cada uno tiene sus intereses. La lealtad al estado es circunstancial, como lo es la de Mace Tyrell o los dornienses. La destrucción del  estado Targaryen es fruto de la ambición de esta nobleza. Se repartirán las migajas. El nuevo rey, Robert, es un magnífico peón ya que no tiene ningún interés en recuperar el efecto Leviatan. Por otro lado, Tywin ha conseguido lo que quería, imponer su modelo de rey títere, dependiente de las finanzas de los Lannister.

            Tywin, y en menor medida los Tyrell, han ejecutado una obra maestra. Sin apenas pérdida de hombres han pasado a tutelar la corona de Poniente. Sin tocar el maldito Trono de Hierro, han colocado a su títere. Doran Martell,  el sabio gobernante de Dorne, traga con el asesinato de Elia porque la destrucción del estado centralizado garantiza la práctica independencia de su feudo sureño. En Filosofía de hielo y fuego (Ediciones Invisibles/Ediciones B) analizamos ya la obra de Martin como libros sobre el poder y contra el poder: no hay legitimidad en ninguno de estos reyes y señores, como no tenían legitimidad los Targaryen. Solo había fuerza.

            La Guerra de los Cinco Reyes y la irrupción del último señor en juego, Balon Greyjoy, entronca con los conflictos de todos contra todos que siguieron a la disgregación de los grandes imperios: el de Alejandro, el Romano o el de Genghis Khan. Hay alguien –Stannis– que quiere recuperar el Leviatan (con medios crueles y una intención buena), y ahí nos recuerda a Antígono o Justiniano, que quisieron salvar lo insalvable. Poniente se disgrega porque se ha cerrado un ciclo histórico. Y porque el estado Targaryen era un monstruo también.

El Estado es el altar de la libertad política que, como el altar de la religión, está concebido con el solo propósito del sacrificio humano (Emma Goldman)

Varys y Tyrion, "señores" del conocimiento
En Fundamentos sociales de la decadencia de la cultura antigua, Max Weber exponía el fin del Imperio Romano como consecuencia de las debilidades internas. La cultura romana “languidecía” ya desde hacía un par de siglos. Del mismo modo, Poniente ha dejado de evolucionar y los propios Targaryen dejaron de tener dragones. La Edad Media de Poniente se perpetúa. No hay avances científicos. No hay pensamiento político. Tyrion, quizá con Doran Martell, es el principal humanista que hay en Poniente. El motín de Desembarco del Rey o la panorámica que nos dibujan los viajes de Brienne trasladan al lector al populacho sin esperanzas de finales del Imperio Romano. Aún hoy el nacionalismo español idealiza el reino visigodo, un fallido intento de Leviatan, que también  cayó ante las ansias de aristócratas y pueblo de esquivar un yugo estatal.

Un paralelismo más curioso sería el de las causas climáticas de la caída del Imperio Romano. Como sociedad de base agraria, un ciclo de malas temperaturas fue devastador para la estabilidad de aquella civilización. En Poniente, donde los inviernos y los veranos se eternizan, parece que, como mínimo, el clima tiene incidencia en los cambios sociales y políticos.

Weber, nada sospechoso de ser marxista, como el propio Marx y Engels, considera el fin del Imperio Romano como un  paso adelante en la historia. Para Engels, el fin del Imperio significaba el fin de la esclavitud, quizá el peor sistema de todos. No deja de ser irónico que Danaerys, que desciende de quienes subyugaron a Poniente con la coacción, se dedique a liberar esclavos en Oriente.

Siscu Vilaprinyó
La única idealización que se hace de los Targaryen en Canción de hielo y fuego es cuando se produce el hartazgo de la Guerra de los Cinco Reyes, ya muy avanzada la trama. En su momento, Aerys y los suyos perdieron a sus aliados rápido y solo los fieles caballeros de la Guardia lucharon por la dinastía. Los Targaryen solo prometían la paz de los cementerios y el pueblo no se movió por ellos. Como con Roma, los diferentes estratos de la sociedad no lloraron por desembarazarse de un estado basado en la coacción.