diumenge, 16 de novembre de 2014

El Trono de Hierro, orígenes y referentes de un icono del poder

El Trono de Hierro, orígenes y referentes de un icono del poder

"Incluso en el trono más alto, uno se sienta sobre sus propias posaderas."
Michel de Montaigne, filósofo escéptico del Renacimiento

"El trono de HBO se ha convertido en un icono. Es un diseño excelente. Hay réplicas y pisapapeles en tres tamaños diferentes. Todo el mundo lo sabe. Me encanta. Tengo todas esas réplicas aquí, colocadas en mis estanterías. Y, sin embargo, y sin embargo ... todavía no está bien. No es el trono de hierro que veo cuando estoy trabajando en 'Vientos de invierno'. No es el trono de hierro que quiero que mis lectores vean".
George R.R. Martin


Eddard Stark en el Trono de Hierro,
donde solo, aparte del monarca, 
la Mano del Rey puede sentarse
El Trono de Hierro es el símbolo del más alto poder en Poniente. Curiosamente, George R.R. Martin ha focalizado en ese oscuro y fetichista objeto, feo y terrible en palabras de Lord Varys, toda la simbología del poder regio en los Siete Reinos de Poniente. Ni el cetro, ni el globo, ni la capa de armiño, ni la corona -que si se usa por parte de HBO en algun que otro cartel publicitario- son descritos como elementos característicos del poder real. A lo largo de la historia occidental y oriental los soberanos se han ido adornando con un compendio de objetos que forman el ajuar de todo rey que se precie. La iconografía del arte, especialmente en la pintura, ha dejado un buen testimonio de estos elementos.

Promo de HBO con la
corona de Robert
Los orígenes del Trono de Hierro se remontan a los orígenes de la dinastía Targaryen, cuya llegada cambia todo el estatus de poder de los Siete Reinos, así como la llegada de los Normandos, de cultura cristiana, trastocaron la Britania altomedieval -medio pagana y medio cristiana-. El poder no solo se sustenta sobre la fuerza, los dragones en el caso de los Targaryen, sino en el imaginario colectivo de los pueblos. El mito necesita de iconos, símbolos, narraciones, para sustentar marcos mentales como diría G. Lakoff. La apropiación del mito del Rey Arturo por parte de los Plantagenet y de su santuario Glastonbury, nos demuestran que la pervivencia de un recuerdo del pasado celta era tan fuerte que los Normandos hubieron de connectar su presente afrancesado con el pasado celta britano para poder legitimarse de cara al pueblo angosajón. La mentira que sustenta el reino.

La maldición del Trono de Hierro

"¿Alguna vez has visto el Trono de Hierro? ¿Sus púas a lo largo de la parte posterior, sus retorcidos lazos de acero, y los extremos dentados de espadas y cuchillos fundidos? No es un asiento cómodo. Aerys se cortaba tan a menudo que los hombres lo llamaron el Rey Costra, y Maegor el Cruel fue asesinado en esa silla. No es un lugar donde un hombre puede descansar fácilmente. A veces me pregunto por qué mis hermanos la querían tan desesperadamente."
Stannis Baratheon a Davos Seaworth, Tormenta de espadas



Dany en la Sala del Trono
cuando haya llegado el invierno
en su visión de la Casa de los Eternos
El trono pues fue forjado inmediatamente después de la conquista de los Targaryen con una función y diseño más simbólico que pragmático, pues el Trono de Hierro es incómodo para su usuario como se repite en varias ocasiones. En la Wikipedia de Hielo y Fuego podemos encontrar la siguiente información:

Aegon I hizo construir el trono al comienzo de su reinado. Está forjado con las espadas de los enemigos rendidos. Tomó 59 días y el fuego de Balerion el Terror Negro para unir las mil espadas en forma de un trono. Las espadas están aún afiladas y aquellos que se sienten en el trono se cortarán si no son cuidadosos. Este era el efecto deseado por Aegon, pues creía que un rey nunca debe sentirse cómodo en el trono.

El trono nació en un baño de sangre y en un baño de sangre y fuego terminará. Se acerca el invierno... Recordemos la visión de Dany en la Casa de los Eternos. Jack Glesson decidió dejar la interpretación tras su papel como Joffrey Baratheon, rey maldito donde los haya, y que Jack confesó  -en un artículo anterior ya tratamos este tema- que había sentido un cierto sentido de superioridad cuando se sentaba en el trono.
 De hecho, está bastante maldito pues mucha gente ha muerto en él o por su causa: la lista´es incontable.
Lord Varys y Petyr Baelish y la mentira del Trono de Hierro
"Un trono es sólo un taburete de madera forrado de seda."
Napoleón.

También anteriormente tratamos el diálogo filosófico que se meten Lord Varys y Petyr Baelish, el Maquiavelo de Poniente, ante el Trono de Hierro en el delicioso episodio "The Climb" de la 3ª temporada de HBO. Un diálogo en el cual se despejan muchas dudas sobre Petyr y sus ambiciones respecto al Trono de Hierro. Desvelan además la posibilidad de que todo sea una mentira -la leyenda del origen- sobre la que se sustenta el poder. Una mentira necesaria para impedir el caos de la guerra de todos contra todos. Una mentira que también es la de la identidad de Joffrey, la mentira sobre la que se sustenta el reino.

 El trono de HBO no es exactamente lo que describe George R.R. Martin en los libros. El Trono de  Martin es, según sus propias palabras, descrito de forma siguiente: "tienes que caminar por los escalones de hierro, y cuando el rey se sienta está a diez pies encima de los demás. Y mira todos desde arriba". No fue hasta que topó con Marc Simonetti que logró ver plasmado el trono que tenía en su cabeza. George recuerda que:"Nadie nunca logra hacerlo bien. He dicho en repetidas ocasiones que el trono de hierro es inmenso y que se eleva en una habitación como una gran bestia. Es feo y asimétrico. Ha sido armado por herreros y no por artesanos".  El trono debía ser incómodo para recordar al soberano que el poder es algo que tiene una erótica, una atracción incluso fetichista, y a al vez una maldición, una molestia en sus posaderas que hace que los soberanos se encuentren a disgusto en él. Los edificios que contienen poder están hechos para imponerse a los hombres no para acogerlos. En palabras de Robert Baratheon a Eddard: Dice la verdad, es una monstruosa silla incómoda. En más de un sentido."

El Trono de Hierro de Marc Simonetti
No fue un trabajo fácil el de George con Marc: "Incluso su primer diseño no estaba bien, pero vi que era el más cercano, así que decidí trabajar con él", dijo Martin. "Teníamos la idea del libro y él y yo la dimos media docena de vueltas para conseguir algo con el que se podría decir; 'Sí, esto era lo que quería'". El resultado final es maravilloso, pero el trono televisivo luce mucho también, además de ser más práctico y "portátil". Como decimos siempre la televisión y la literatura tienen lenguajes, limitaciones y posibilidades diferentes.

Raíces históricas del trono como elemento simbólico

Jerjes en el cómic 300
Darío I en el trono
La palabra Trono proviene etimológicamente del griego antiguo (thronos) y del latín (tronus). Simboliza la unidad estable, la síntesis entre el cielo y la tierra. En los antiguos jeroglíficos egipcios era un sinónimo de equilibrio y seguridad. En la Grecia homérica se sentaban en él los dioses, los reyes y los nobles. A veces incluso se dejaban tronos enormes vacíos para que los dioses se "sentarán" en ellos y de forma "invisible" presidieran las reuniones entre poderosos. Empezaron siendo sencillos pero su evolución los llevó hacia el lujo y la ostentación, como en el caso del trono de Tutankamón que fue revestido de oro, un lujo que culminaría en el barroco con los fastuosos retratos o el conocido retrato de Napoleón. Eran adornados con leones, grifos o dragones, animales que eran asociados a la fuerza y al poder.

Trono de Tutankamón
El trono occidental más antiguo es el de Minos (palacio de Cnosos). Aunque uno de los más famoso es el de Zeus en Olympia, esculpido por Fidias, una de las  7 maravillas del mundo antiguo. En el cristianismo el trono continuó siendo un símbolo asociado a Dios y a la virgen María. Hasta hoy el trono se ha asociado al protagonismo, incluso entre iguales las sillas de las empresas dicen mucho del rango de sus empleados. Juego de Tronos es una obra sobre el Poder, pero también contra el Poder y George R.R. Martin nos obsequia con sus frases, casi siempre en personajes norteños, cercanos al salvaje territorio Más-Allá-del-Muro, como la del malogrado Rickard Karstark:  Que se queden con su castillo rojo. Y su sillón de hierro también." Después de todo Eddard renunció a sentarse en el Trono de Hierro al llegar a la Sala donde yacía Aerys II y cuando se sentó en él empezó su mala racha que le llevaría al cadalso. No podemos olvidar aquí la famosa escena de Cromwell cuando Richard Harris termina sentado en el trono de Inglaterra mientras la música anuncia los créditos finales.


La Mano del Rey
    






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