dilluns, 20 d’octubre de 2014

Rhaegar Targaryen, el último dragón I

Rhaegar Targaryen, el último dragón I

"Apartarse de la pasión, o entregarse ciegamente a ella, ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva?"
Once minutos, Paulo Coelho


Tremenda ilustración
de Michael Komarck
Si hay alguien alberga dudas de que George R.R. Martin sea un escritor romántico no tiene más que echar un vistazo a la vida del príncipe Rhaegar Targaryen, caído en la batalla del Tridente ante Robert Baratheon, años antes de que empiece la acción de la saga Canción de hielo y fuego. Recordemos el momento del libro Juego de Tronos:

Se habían enfrentado en el vado del Tridente, en el centro mismo de la batalla, Robert con
su maza y su enorme yelmo astado, el príncipe Targaryen con su armadura negra. Llevaba en la
coraza del pecho el dragón de tres cabezas de su Casa, todo recubierto de rubíes que refulgían a la
luz del sol. Las aguas del Tridente enrojecieron en torno a los cascos de sus corceles mientras
ellos cruzaban las armas una y otra vez, hasta que por último un golpe de la maza de Robert
destrozó el dragón y el pecho que había debajo. Cuando Ned llegó al lugar, Rhaegar yacía ya
muerto en el río, y hombres de ambos ejércitos se zambullían en las aguas turbias para buscar los
rubíes que se habían desprendido de la armadura.

Tragicomedia. Robert Baratheon decantando la balanza de la guerra y asesinando al representante de una familia poderosa y en ese decisivo instante importante para la vida de millones de personas de los Siete Reinos un puñado de soldados se zambulle para encontrar unos rubíes. ¿Se perdieron para siempre? En el blog Eneltronodehierro tienen una interesante teoría sobre eso. ¿Pero como llegó Rhaegar, príncipe heredero, adalid de la etiqueta y la caballería de Poniente, rompecorazones a su pesar y sin duda marcado por la tragedia y el amargo don de la belleza, a ese momento en el cual la vida se bifurca, en el que un hombre alcanza la gloria y otro se hunde en el barro? Por amor? Por deber? El azar? Sin duda, Rhaegar es un personaje romántico y que junto a Lyanna Stark forma una pareja trágica que no tiene nada que envidiar a Tristán e Isolda, Romeo y Julieta, o Anakin y Amidala. 

Que Rhaegar era un buen caballero lo cuenta Ser Jorah Mormont a petición de Daenerys, aunque la inclinación por la música, el arpa concretamente, y su inclinación melancólica lo sitúa de nuevo en el romanticismo. Recordemos el fragmento:

La destreza del príncipe Rhaegar era incuestionable, pero rara 
vez tomaba parte en las justas. No le gustó nunca la canción de las 
espadas tanto como a Robert o a Jaime Lannister. Era algo que tenía 
que hacer, una tarea que el mundo le imponía. Lo hacía bien, porque 
lo hacía bien todo. Estaba en su naturaleza. Pero no disfrutaba con 
ello. Se solía decir que le gustaba el arpa mucho más que la lanza. 

La fascinación por las ruinas fue una de las características del movimiento romanticista, una fascinación que Rhaegar siente por su hogar perdido de la infancia. La tragedia de Refugio Estival, lugar que le vio nacer, fue una sombra funesta que le persiguió toda la vida. Aunque si fue un caballero de destreza suficiente como para vencer a hombres de renombre:
Rhaegar y su arpa

Cuando era joven, Su Alteza cabalgó de forma excepcional en 
un torneo en Bastión de Tormentas; derrotó a Lord Steffon Baratheon, 
a Lord Jason Mallister, a la Víbora Roja de Dorne y a un caballero 
misterioso que luego resultó ser el infame Simon Toyne, jefe de los 
forajidos del Bosque Real. Aquel día rompió doce lanzas contra Ser 
Arthur Dayne. 




¿Que sucedió con el hogar de Rhaegar?

Solo aquel cuya radiante lira haya tañido en la sombra
Podrá seguir mirando hacia adelante
Y recobrar su infinita alabanza
Solo quien haya comido amapolas con los muertos 
Descubrirá para siempre sus acordes mas armónicos
No obstante, la imagen en el estanque
Suele desvanecerse, conoce y permanece en paz
En el seno del mundo dual
Todos los sonidos terminan entremezclándose eternamente
Rainer Maria Rilke

El mismo día que  nació el príncipe Rhaegar un gran incendio sucedió en 259 AL, que consumió el castillo hasta dejarlo en ruinas. A resultas del incendio se sucedió la muerte del rey Aegon V Targaryen, su hijo y heredero al Trono de Hierro, el príncipe Duncan Targaryen, y el Lord Comandante Duncan de la Guardia Real, así como parte de los miembros de la corte real.  Luego de esto, las ruinas se abandonaron y no se reconstruyó el castillo. El príncipe Rhaegar creció con una compleja fascinación acerca de Refugio Estival, lugar donde se encontraba a gusto pero que a la vez le entristecía al recordar el evento y al que se dirigía a veces en soledad  para tocar el arpa preso de la melancolía.

El amargo don de la belleza

"Prince Rhaegar loved his Lady Lyanna, and thousands died for it."
Barristan Selmy
Rhaegar y Lyanna, otaku style


Quizás los dragones que amenazan nuestra vida no sean sino princesas anhelantes 
que sólo aguardan un indicio
de nuestra apostura y valentía.
Quizás en lo más hondo
lo que más terrible nos parece
sólo ansía nuestro amor

Rainer María Rilke


La belleza de Lyanna desata el mecanismo narrativo que destruye a Rhaegar y a su familia, su dinastía y su legado. Quizás para siempre o quizás no. ¿Porque Rhaegar lo echa todo a perder? Por deber? Por amor? O mejor dicho por la pasión, por la locura... O hay alguna trama política detrás desconocida? La profecía de Azor Ahai? Aquel al que los Dioses quieren destruir primero lo vuelven loco. Rhaegar y Lyanna tienen un encunetro con Eros, un encuentro metafísico, pues son almas gemelas y complementarias. Ella era guerrera, una mujer lobo, participó, con toda probabilidad en el Torneo de Harrenhall disfrazada de Caballero. Ella era la belleza, pero una belleza fuerte como advierte Ned Stark a Robert en Juego de tronos:

—No conociste a Lyanna como yo, Robert —replicó Ned—. Viste la belleza de la superficie,
no el hierro que había debajo. Ella te habría dicho que no debías tomar parte.

Rhaegar era un guerrero con alma femenina, melancólico, sensible, músico. Era la dulzura que le faltaba a Lyanna. Eran complementarios. Hay hielo y también hay fuego. Pero el amor es un veneno, un veneno lento que mata, dice Cersei Lannister. Cersei, que estaba secretamente enamorada de Rhaegar, como la mayoría de mujeres de la corte, y que se acaba casando con Robert Baratheon, asesino de Rhaegar y enamorado de Lyanna.  Aunque recordemos que Rhaegar estaba casado y lo que magnifica su tragedia es el terrible destino de Elia Martell, su esposa, y sus hijos... ¿Estaba enamorado Rhaegar de Elia de Dorne? Ser Barristan nos saca de dudas, o nos mete en ellas según se mire. Se casó enamorado, o quizás encariñado, de Elia:

–La princesa Elia era una buena mujer, Vuestra Gracia. Era bondadosa
e inteligente, con un corazón amable y un ingenio encantador. Sé que el príncipe estaba muy 
encariñado de ella.

Rhaegar Targaryen (Miguel Regolón)
La amaba. Pero no eran complementarios. O no podía darle nuevos hijos... ¿Fue Lyanna un instrumento de Rhaegar para tener un nuevo heredero, la tercera cabeza de Dragon, tal como apuntaron algunos foros? Puede. Pero Rhaegar no era solo un caballero, era un niño herido en su ser más profundo, una herida que las visitas a Refugio Estival, sus canciones y su arpa no le llenaban del todo, y solo una mujer fuerte podía hacerlo. Y esa mujer era Lyanna Stark. Y por eso lo dejó todo desatando la tragedia. Porque a pesar de todo, de tener de su parte la ley y la razón, como dijo Jorah Mormont:

Rhaegar luchó con valentía, Rhaegar
luchó con nobleza, Rhaegar luchó con honor y Rhaegar murió.


Pero esa ya es otra historia...


La Mano del Rey





PD: Rainer Maria Rilke (4 de diciembre de 1875, en Praga, Bohemia, en aquellos tiempos Imperio Austrohúngaro) - 29 de diciembre de 1926, en Val-Mont, Suiza) es considerado uno de los poetas más importantes en alemán y de la literatura universal. Sus obras fundamentales son las Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo. En prosa destacan las Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge. También escribió en francés. Rilke tubo una infancia marcada por la tristeza ya que sus padres le hicieron sustituir el papel de una hija muerta. Su poesía se enriqueció con los estudios del Psicoanálisis al que llegó de la mano de Lou Andrea Salomé, femme fatale a su pesar y mujer que inspiraba a hombres de letras bellas palabras debido a su belleza y talante liberal y activo en tiempos de mujeres sumisas.




dissabte, 11 d’octubre de 2014

Los cuervos y los búhos (o de como Mance Rayder debería haber leído El conde Lucanor)

Los cuervos y los búhos (o de como Mance Rayder debería haber leído El conde Lucanor)

"-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, lo primero que debo deciros es que  ciertamente este hombre ha venido a vos para engañaros, y, para que sepáis cómo lo intentará conseguir, me gustaría que supierais lo que sucedió a los cuervos con los búhos."
El conde Lucanor, ejemplo XIX 

"—Ya basta de hablar de Joffrey —dijo—. Algunas batallas se ganan con plumas y con cuervos, ¿no fue eso lo que dijiste? Tengo que felicitarte. ¿Cuánto tiempo llevabas tramando esto con Walder Frey?"
Tyrion Lannister, Tormenta de espadas

Aprovechando que el rodaje de la quinta temporada de Juego de Tronos está estos días en España, concretamente en Sevilla y Osuna (en el reino de Dornelucía) esta entrada trata de poner en relación un clásico de la literatura castellana medieval (El conde Lucanor) con las aventras de Jon Snow en el Muro y más allá, en los dominios de Mance Rayder. Ya comentamos las similitudes y paralelismos con Joseph Conrad y su imperecedera obra El corazón de las tinieblas. Como veremos el ejemplo XIX del libro escrito por el infante Don Juan Manuel se adapta muy bien a la trama de Juego de Tronos. Si Mance Rayder le hubiera echado ojo quizás la suerte de los Salvajes habría sido otra pues en el juego de tronos o ganas o mueres...

Una posible interpretación
de el Conde y Petronio
El libro está compuesto por cinco partes, la más conocida de las cuales es una serie de 51 exempla o cuentos moralizantes tomados de varias fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales árabes. El propósito didáctico y moral es la marca del libro. El conde Lucanor empieza la conversación con su consejero Patronio planteándole un problema («Un hombre me ha hecho una propuesta…» o «Temo que tal o cual persona intenta…») y solicita consejo para resolverlo. Patronio siempre responde con gran humildad, asegurando no ser necesario dar consejo a una persona tan ilustre como el conde, pero ofreciéndose a contarle una historia de la que este podrá extraer una enseñanza para resolver su problema. La obra pues sigue la estela del diálogo platónico en el que Sócrates, el filósofo ateniense, hacía llegar a la verdad a sus discípulos, entre ellos Glaucón, el hermano menor de Platón. 

En el ejemplo XIX se os cuenta lo que aconteció a los búhos con los cuervos. Veamos:

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, los cuervos y los búhos estaban en guerra  entre sí, pero los cuervos llevaban la peor parte porque los búhos, que sólo salen de noche y de día permanecen escondidos en lugares muy ocultos, volaban al amparo de la oscuridad hasta los árboles donde se cobijaban los cuervos, golpeando o matando a cuantos podían. Como los cuervos sufrían tanto, uno de ellos muy experimentado, al ver el grave daño que recibían los suyos, habló con sus parientes los cuervos y encontró un medio para vengarse de sus enemigos los búhos.

Así pues uno de los cuervos urde un engaño para superar el escurridizo ejército de los búhos (que hay que leer metafóricamente como animales sabios y nocturnos) a lo que se opone la astucia y malícia de los cuervos, una visión muy parecida a la que los salvajes tienen de los hombres de negro de Poniente. Algo que también vemos en Jon Snow o Nieve ya que es enviado a engañar a los hombres de Mance Rayder bajo la apariencia de un desertor, un cuervo desplumado. 

»Este era el medio que pensó y puso en práctica: los cuervos le arrancaron las  plumas, excepto alguna de las alas, por lo que volaba muy poco y mal. Así, lleno de  heridas, se fue con los búhos, a los que contó el mal y el daño que le habían causado los  cuervos porque él no quería la guerra contra los búhos, por lo cual, si ellos lo aceptaban  como compañero, estaba dispuesto a decirles las mejores maneras para vengarse de los cuervos y hacerles mucho daño. 

Jon y Qhorin Mediamano, un sacrificio
por la Guardia de la Noche y
"for the good of the realm"
La treta forzada de Qhorin Mediamano para que los salvajes acepten a Jon como uno de los suyos y el fragmento de Petronio nos remite a un elemento muy propio de los cuentos y que se rastrea en la filosofía de Platón y en los primeros mitos (las cosas no son lo que aparentan, hay una verdad detrás de la apariencia, una verdad a la que se llega con el razonamiento y no con la vista ni los sentidos). Los hombres ven lo que quieren ver. 


Aunque no todos los salvajes confían en Jon Nieve. Recordemos a Styr, Thormund y las discusiones con Mance Rayder sobre su fidelidad, como podemos ver en el diálogo que mantiene Tormund con Jon en Tormenta de espadas cuando regresa para parlamentar:

Veo que tu capa vuelve a ser negra. A Mance no le va a gustar. Si has venido a cambiar de bando otra vez será mejor que te subas a vuestro Muro a toda prisa.

Como tampoco todos los búhos confían en el cuervo desplumado. Veamos que nos cuenta Petronio en El conde Lucanor:

"había entre los búhos uno que era muy viejo y que tenía mucha  experiencia que, cuando se enteró de lo del cuervo, descubrió el engaño que les preparaba y fue a explicárselo al cabecilla de los búhos, diciéndole que, con toda seguridad, aquel cuervo se les había unido para conocer sus planes y preparar su derrota, por lo que debía alejarlo de allí inmediatamente. Pero este experimentado búho no consiguió que sus hermanos le hicieran caso"


Jon cumple su cometido y al final su información y su traición, lease fidelidad a la Guardia de la Noche si se prefiere, causa la derrota de los salvajes en su intento de tomar el Muro, tal y como acontece con los pobres búhos de la leyenda de Petronio. 

»Los búhos, no obstante, siguieron confiando en el cuervo. Cuando le crecieron otra vez las plumas, dijo a los búhos que, pues ya podía volar, iría en busca de los cuervos para decirles dónde estaban y, de esta manera, reunidos todos los búhos, podrían acabar con sus enemigos los cuervos, cosa que les agradó mucho. 

»Al llegar el cuervo donde estaban sus hermanos, se juntaron todos y, como sabían los planes de los búhos, los atacaron de día, cuando ellos no vuelan y están tranquilos y sin recelo, y destrozaron y mataron a tantos búhos que los cuervos quedaron como únicos vencedores. 
»Así les sucedió a los búhos, por fiarse del cuervo que es, por naturaleza enemigo 
suyo. 


Encuentro con "Eros"
"Que es el honor
comparado con el amor
de una mujer?"
Aemon Targaryen

Solo hay un "detalle" que casi cambia el destino de Jon. El encuentro con  Ygritte, el encuentro con el amor, con el fuego de la vida. Hay hielo y tambien hay fuego, masculino y femenino, dolor y placer, muerte y vida... Tu no sabes nada Jon.  Ahí es donde tiemblan los principios de Jon y su juramento. ¿Que es el honor comparado con el amor de una mujer? Pero el amor es un veneno lento, un veneno que mata. ¿Quiso realmente Jon a Ygritte? ¿Y ella? ¿Lo habría matado de verdad? Del amor al odio hay un paso y si todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal... 

Jon Nieve, destinado a ser rey a juzgar por las proféticas palabras de Lord Comandante  Mormont, a raíz de unos monosílabos pronunciados por unos cuervos:

—Un señor es una cosa, y un rey otra muy diferente. —Se sacó un puñado de maíz del bolsillo y se lo dio al cuervo—. A tu hermano Robb lo vestirán con sedas, satenes y terciopelos de cien colores, mientras tú vives y mueres con una cota de malla negra. Se casará con alguna hermosa princesa y tendrá hijos con ella. Tú no tendrás esposa, ni podrás sostener en tus brazos a un niño de tu sangre. Robb reinará, tú servirás. Los hombres te llamarán «cuervo», a él lo llamarán «alteza». Los bardos cantarán hasta el menor de sus hechos, mientras que tus mayores hazañas pasarán desapercibidas. Dime que nada de eso te preocupa, Jon... y te diré que eres un mentiroso, con la seguridad de tener razón.
Jon en una imagen promocional de HBO

Acertijos en la oscuridad. Volviendo a la fábula medeival que inspiró este texto, el infante Don Juan Manuel culmina el relato con una moraleja escrita en versos. 

Y como don Juan comprendió que se trataba de un cuento muy bueno, lo mandó  escribir en este libro e hizo estos versos que dicen así: 

Al que antes tu enemigo solía ser
ni en nada ni nunca le debes creer

La Mano del Rey


PD: dedicamos este texto a los/as que tengan la suerte de poder participar de la gran aventura del rodaje de HBO en España. Disfrutad mientras se acerca el invierno, aunque no los Vientos de Invierno. 




divendres, 3 d’octubre de 2014

El asesinato de los Targaryen

El asesinato de los Targaryen

 "Bebió un buen trago de vino y cerró los ojos un instante, con la cabeza apoyada en la pared, sobre una mancha de salitre.
—Fui el más joven en vestir la capa blanca.
—Y el más joven en traicionar todo lo que significaba, Matarreyes.
—Matarreyes —pronunció él con deleite—. ¡Y menudo era el rey que maté! —alzó la copa—. Por Aerys Targaryen, el segundo de su nombre, señor de los Siete Reinos y protector del reino. Y por la espada que le abrió la garganta. Una espada dorada, por cierto,hasta que su sangre tiñó de rojo la hoja. Esos son los colores de los Lannister, el rojo y el oro."   
Choque de reyes     

Saqueo de Roma por los bárbaros
(Karl Briulov)


Cuando de pequeños nos hablaban del fin del Imperio Romano imaginábamos hordas de bárbaros saqueando los principales centros de la civilización antigua. Los que tuvimos la suerte de ir a la universidad y tener profesores competentes, pudimos bucear un poco más. Aprendimos que no fueron sólo (o para nada) los feroces germanos quienes aniquilaron al Imperio, sino que el estado romano se fue debilitando por causas endógenas. Perdieron sus dragones. Como los Targaryen.


            
Durante algunos años, décadas, el estado ha sido una ‘garantía’ para los estratos medios y bajos de la sociedad occidental. Una solución para la redistribución de la riqueza. El estado protector del individuo, como tal, ha aparecido con cuentagotas en la historia de Occidente. Para el pueblo, el rey, como impuesto por Dios, era una fuente de justicia natural ante la nobleza. Steven Runciman, historiador conservador inglés, de prosa afilada, hablabla de Felipe de Francia como la réplica de Ricardo Corazón de León:

Jaime Lannister "El Matarreyes" en
el Trono de Hierro
            El rey Felipe Augusto [...] era de buena constitución, con un mechón de pelo desaliñado, pero había perdido la visión de un ojo. Personalmente no era valiente, Aunque colérico y egoísta, sabía reprimir sus pasiones. No le gustaba la ostentación ni sentimental ni material. Su corte era sombría y austera. No le preocupaban las artes, ni poseía buena educación, aunque apreciaba el valor de los hombres de ciencia y buscaba su amistad por razones políticas y la conservaba gracias a su aguda y sentenciosa conversación. Como político era paciente y observador, astuto, desleal y carente de escrúpulos. Pero le dominaba el sentido del deber y la responsabilidad. A pesar de la mezquindad para consigo mismo y con sus amigos mostrábase generoso con los pobres y les protegía contra sus opresores. Era un hombre sin atractivo, antipático, pero un buen rey

Como rey de matices hobbesianos, Felipe Augusto representa perfectamente el modelo Targaryen. Un estado poderoso, centralizado, que ha liquidado en parte la nobleza territorial y revoltosa. En Westeros, precisamente, se produce la involución –o evolución, quizá – del modelo. El estado camina hacia la destrucción. El modelo Lannister destruye al dragón hobbesiano de los Targaryen. El pueblo aceptó mal que bien el yugo de los Targaryen como garantía del fin de la violencia entre señores y reinos, pero el estado nunca tiene otra finalidad que alimentarse a si mismo. Brienne es preclara en esto, en su conversación con Catelyn en Choque de reyes:

            A los dioses no les importan los hombres, igual que a los reyes no les importan los campesinos.

            Afortunadamente, en Canción de hielo y fuego no solamente aparecen estereotipos de lucha de clases. Ahí vemos también al tan denostado Edmure Tully, que aún bisoño y pardillo, es un buen guerrero y también contraviniendo el manual de la lógica, protege a sus campesinos y los deja entrar en su castillo. Nada es absoluto en George R. R. Martin.
Aerys II (Adrià Morreres)
            Continuemos con la pugna entre el estado y los poderes aristocráticos. Los Targaryen han dominado y domesticado la nobleza de los distintos territorios, pero el reinado de Aerys significa el fin del yugo del acero Valyrio. Aerys no tiene dragones con que coartar a la nobleza y ésta se ha rearmado. Han aparecido líderes dinásticos muy capaces: Rickard Stark, Jon Arryn, Hoster Tully y, por encima de todos, Tywin Lannister. Suman una coalición muy poderosa, pero cada uno tiene sus intereses. La lealtad al estado es circunstancial, como lo es la de Mace Tyrell o los dornienses. La destrucción del  estado Targaryen es fruto de la ambición de esta nobleza. Se repartirán las migajas. El nuevo rey, Robert, es un magnífico peón ya que no tiene ningún interés en recuperar el efecto Leviatan. Por otro lado, Tywin ha conseguido lo que quería, imponer su modelo de rey títere, dependiente de las finanzas de los Lannister.

            Tywin, y en menor medida los Tyrell, han ejecutado una obra maestra. Sin apenas pérdida de hombres han pasado a tutelar la corona de Poniente. Sin tocar el maldito Trono de Hierro, han colocado a su títere. Doran Martell,  el sabio gobernante de Dorne, traga con el asesinato de Elia porque la destrucción del estado centralizado garantiza la práctica independencia de su feudo sureño. En Filosofía de hielo y fuego (Ediciones Invisibles/Ediciones B) analizamos ya la obra de Martin como libros sobre el poder y contra el poder: no hay legitimidad en ninguno de estos reyes y señores, como no tenían legitimidad los Targaryen. Solo había fuerza.

            La Guerra de los Cinco Reyes y la irrupción del último señor en juego, Balon Greyjoy, entronca con los conflictos de todos contra todos que siguieron a la disgregación de los grandes imperios: el de Alejandro, el Romano o el de Genghis Khan. Hay alguien –Stannis– que quiere recuperar el Leviatan (con medios crueles y una intención buena), y ahí nos recuerda a Antígono o Justiniano, que quisieron salvar lo insalvable. Poniente se disgrega porque se ha cerrado un ciclo histórico. Y porque el estado Targaryen era un monstruo también.

El Estado es el altar de la libertad política que, como el altar de la religión, está concebido con el solo propósito del sacrificio humano (Emma Goldman)

Varys y Tyrion, "señores" del conocimiento
En Fundamentos sociales de la decadencia de la cultura antigua, Max Weber exponía el fin del Imperio Romano como consecuencia de las debilidades internas. La cultura romana “languidecía” ya desde hacía un par de siglos. Del mismo modo, Poniente ha dejado de evolucionar y los propios Targaryen dejaron de tener dragones. La Edad Media de Poniente se perpetúa. No hay avances científicos. No hay pensamiento político. Tyrion, quizá con Doran Martell, es el principal humanista que hay en Poniente. El motín de Desembarco del Rey o la panorámica que nos dibujan los viajes de Brienne trasladan al lector al populacho sin esperanzas de finales del Imperio Romano. Aún hoy el nacionalismo español idealiza el reino visigodo, un fallido intento de Leviatan, que también  cayó ante las ansias de aristócratas y pueblo de esquivar un yugo estatal.

Un paralelismo más curioso sería el de las causas climáticas de la caída del Imperio Romano. Como sociedad de base agraria, un ciclo de malas temperaturas fue devastador para la estabilidad de aquella civilización. En Poniente, donde los inviernos y los veranos se eternizan, parece que, como mínimo, el clima tiene incidencia en los cambios sociales y políticos.

Weber, nada sospechoso de ser marxista, como el propio Marx y Engels, considera el fin del Imperio Romano como un  paso adelante en la historia. Para Engels, el fin del Imperio significaba el fin de la esclavitud, quizá el peor sistema de todos. No deja de ser irónico que Danaerys, que desciende de quienes subyugaron a Poniente con la coacción, se dedique a liberar esclavos en Oriente.

Siscu Vilaprinyó
La única idealización que se hace de los Targaryen en Canción de hielo y fuego es cuando se produce el hartazgo de la Guerra de los Cinco Reyes, ya muy avanzada la trama. En su momento, Aerys y los suyos perdieron a sus aliados rápido y solo los fieles caballeros de la Guardia lucharon por la dinastía. Los Targaryen solo prometían la paz de los cementerios y el pueblo no se movió por ellos. Como con Roma, los diferentes estratos de la sociedad no lloraron por desembarazarse de un estado basado en la coacción.