dissabte, 17 d’octubre de 2015

Los Tully: entre dos aguas

Los Tully: entre dos aguas

"In the valley lies the treasure
And the lady guards it well"
Lady of the valley, White Lion


Hoster Tully, el final de un patriarca
Los Tully como familia se presentan como un clan profundamente anclado en las tradiciones del mundo señorial que dibuja el maestro George R. R. Martin. Este mundo señorial, en apariencia de condiciones similares a la feudalidad europea clásica, se encuentra en un período en el que se adivina una transición latente hacia la modernidad. Una modernidad que no llega. Su lema Familia, deber, honor  es meridiano. Se aferran a una realidad que se resquebraja. Como los mismos Stark. Pero, ay, los norteños disponen del escudo de su terruño, parajes agrestes situados en un rincón de Westeros. Los Stark solo tenían que temer a los Bolton. Los Tully, en las tierras de los ríos, conviven precisamente con situaciones más líquidas, alianzas imprecisas, pasajeras, lealtades dudosas y cambiantes. Nunca nos bañamos en el mismo río, dijo Heráclito.
Lysa Arryn, lady of the valley
Y en efecto, los mismos Tully están marcados por la dualidad. Contaba John Steinbeck, uno de los  continuadores en el siglo XX de la épica artúrica – fundacional en la novela de fantasía anglosajona –, su fascinación por el inglés antiguo, por la ambivalencia de las palabras. Una de ellas, host, se refería tanto a “enemigo” como “amigo hospitalario”. Y cabe recordar que Hoster Tully puede ser un enemigo acérrimo, pero también quién protege a Ned Stark cuando este se enfrenta a los Targaryen en la Rebelión de Robert.
Maria Tudor, reina de Inglaterra
La dualidad Tully, la protección y firmeza para los suyos, la agresividad y ferocidad con el enemigo, se encarna también en Catelyn. La vemos en dos facetas temporales: la primera, la más Tully, como madre amantísima, dulce y conciliadora, pero implacable contra el inocente Jon Nieve; posteriormente, tiene otra vida, como Lady Stoneheart, donde aquella cálida esposa y progenitora se transforma en un demonio vengativo.
Qué decir de Lisa Tully, personaje de temperamento paranoico desde un buen principio. Su personalidad tiene dos notas, como madre ultraprotectora y como señora furiosa e histérica. La chaladura de Lisa se habría acentuado con el tiempo. Está loca (y si hubiera algo más allá de loca, el adjetivo la calificaría perfectamente) pero es suficientemente  retorcida y calculadora como para no meterse en la Guerra de los Cinco Reyes después de haber encendido la mecha ella con la detención de Tyrion. Otra vez la dualidad. Prefiere la destrucción de los Tully, de su casa solariega, de todos sus parientes, obedecer a Baelish, antes que resolver el (presunto) pleito con los Lannister. Su única disculpa sería que está enamorada de Meñique y que quiere evitar a toda costa una guerra en la que su hijo podría perder sus territorios y algo más. 
Lysa y Robert, from the craddle
La doblez y cálculo en su actuación anterior a Tormenta de espadas hace pensar que su enloquecimiento fue paulatino, así que con o sin Meñique de por medio, la personalidad líquida de Lisa es la que la lleva al desastre. El instinto de protección, de salvaguardar a su hijo por encima de la divisa Familia, deber, honor  es a la postre su perdición y la de los Tully. Con el Valle a favor, las posibilidades de Robb Stark se habrían multiplicado y Aguasdulces no hubiera caído. Lisa incluso se permite amenazar de muerte a Catelyn para favorecer sus intereses.
Aquí entra Brynden Tully, el Pez Negro. Familia, deber, honor. El Pez Negro, otrora mercenario que marchó de su hogar, tuvo también una vida dual. Como soldado de fortuna alejado de su hermano Hoster, vulneraba la divisa familiar, y acaba recalando en el Valle. Desengañado ante el comportamiento de su sobrina Lisa, finalmente vuelve al oeste y se convierte en uno de los comandantes de Robb reconciliándose con Hoster. Irónicamente, con Hoster, Catelyn y Lisa muertos, será él el que defienda Aguasdulces, solo, en Festín de Cuervos. Brynden, la oveja negra o el Pez Negro de la familia, es –paradoja – un hombre sin dobleces, férreo, de una pieza. Adusto, agrio, cabal. 
Edmure Tully no es Robin Hood
En ningún sentido es cabal el último de los Tully. Edmure es tan cretino como loca está Lisa, más cándido que Catelyn y tan poco remiso a la guerra como su tío Brynden, pero menos hábil y frío. Es el culmen de la dinastía, vamos. Edmure tiene una varita mágica para generar situaciones desafortunadas. Empieza proclamando Rey en el Norte a su sobrino Robb (primer lío, ya que aleja a Stannis de una alianza efectiva). Su victoria sobre Gregor Clegane al impedirle cruzar el río se convierte en una derrota estratégica de los suyos, ya que el plan de Robb era dejarlo pasar para aplastarlo entre dos fuerzas. Se lamenta como un crío cuando por necesidades dinásticas se le pide casarse con una Frey. Y lo peor, mientras Edmure está consumando su matrimonio (con bastante puntería, parece, pues Roslin Frey concibe el hijo la misma noche) toda su gente es asesinada en la Boda Roja.
¿Es un desastre Edmure? Poco le falta, parece, pero sin embargo, como su tío Brynden, es quién más se acerca a los ideales del mundo señorial ya caduco que representa su dinastía. El ideal imposible de aquella Europa feudal de oratores, laboratores et bellatores (los que oran, los que trabajan, los que guerrean, es decir, la aristocracia protege con las armas a los demás) se ejemplifica con Edmure Tully. ¿Quién sino Edmure asume la tarea de proteger a sus campesinos abriendo las puertas de Aguasdulces, aunque disminuya sus provisiones? ¿Acaso Edmure no cumple como vasallo de Robb y accede a casarse con una Frey? Tampoco es fácil su desempeño, haciendo frente a la Montaña Clegane o su misión ganando tiempo en Festín de Cuervos para que su tío Brynden huya de Aguasdulces. 

Brynden y Edmure, los Tully oscuros, con menos relieve y fama que las hermanas Catelyn y Lysa en la serie, son de hecho, los que más cumplen con el ideal de la familia. Aunque la familia tiene como emblema a un pez. Y con eso, no podemos dejar de pensar en otro linaje ilustre, los Tyrell, y como su matriarca Oleanna se lamenta de tener un emblema y una divisa también poco amenazadores. Oleanna se queja que los Stark, Lannister, Greyjoy, Targaryen… tienen lobos, leones, krakens, dragones, con lemas potentes… y los Tyrell solo una rosa y el lema ‘crecer fuerte’:

«Crecer fuerte». Las palabras más insípidas de todas las casas. «Se acerca el invierno», eso sí que es memorable. «Nosotros no sembramos», fuerte! Fuerte, ¡tienes que tener cuidado con estas casas! Lobos huargos y krakens, bestias feroces. Pero, una rosa dorada y ¿«crecer fuerte»? Oh, ¡qué miedo da! 
Bueno, con un pez, tampoco los Tully pueden ir muy lejos.

Siscu Vilaprinyó


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