dilluns, 26 d’octubre de 2015

Sansa, de cisne blanco a cisne negro

Sansa, de cisne blanco a cisne negro

"—Por derecho Invernalia le pertenece a mi hermana Sansa.
—¿Lady Lannister, queréis decir? ¿Tan ansioso estáis de ver al Gnomo sentarse en el trono de vuestro padre?
 —No—dijo Jon. 
—Bien. No sucederá mientras yo viva, Lord Nieve."
Danza de Dragones


Sansa en su faceta más oscura

Uno de los elementos más significativos del arco de transformación de Sansa Stark, especialmente en la ficción de HBO, es el cambio de vestuario al que es sometida por Petyr Baelish, mentor oscuro de Sansa y titiritero mayor de Poniente. El cambio de vestuario a raíz de la trama en el Nido de Águilas. Este cambio estético viene a reforzar el cambio de carácter de Sansa (de princesa soñadora, inexperta y llorona a conspiradora fuerte  y aspirante a Reina del norte). El problema radica en que ese cambio, producido a finales de la 4ª temporada se vio truncado por la evolución del personaje en la 5ª temporada, donde Sansa, aparte del empujón mortal a Myranda, donde se enfrenta a su propia Sombra, se mostró otra vez como el rehén frágil de los Bolton y Petyr. 
     Esa contradicción en las tramas impidió lo que, según el parecer de muchos, parecía una radical transformación del personaje de Sansa. Esta contradicción se produjo a mi entender por el problema que se crea al enviar a Sansa al Norte a realizar el papel de Jeyne Poole en los libros. En las novelas Jeyne, hija mayor del mayordomo de Invernalia y amiga de Sansa, es utilizada por los Lannister como si esta fuera Arya Stark para ser casada con Ramsay Bolton. Allí es ayudada por Theon Greyjoy (Hediondo) a escapar siendo acogidos ambos en el campamento de Stannis Baratheon (algo que no sucede en la serie porque el ejército del Rey en el Mar Angosto es destrozado por la caballería de los Bolton y el destino de Stannis es desconocido aunque todo parece indicar que ha muerto a manos de Brienne de Tarth). 
         En su aprendizaje Sansa tiene dos mentores principales: El Perro, en un diálogo que ya tratamos anteriormente, y sobretodo Petyr Baelish. Recordemos el fragmento de Choque de Reyes entre Sansa y Sandor Clegane:

Alas oscuras palabras oscuras
-Los dioses nos crearon a todos. (Sansa)
 -A todos -se burló Sandor-. Díme pajarito, que tipo de dios crearía un monstruo como el gnomo? Si hay dioses, crearon las ovejas para que los lobos se las comieran, y crearon a los débiles para que los fuertes jugaran con ellos.
-Los auténticos caballeros protejen a los débiles.
-No Hay auténticos caballeros -dijo el Perro resoplando -, así como no hay dioses. Sino te puedes proteger sola, muere y sal del medio para los que sí pueden. El acero afilado y los brazos fuertes gobiernan este mundo, no te creas otra explicación.
-Sois horrible. -Sansa se echó para atrás.
-Soy sincero.´Es el mundo que es horrible. Ahora vete pajarito, estoy harto de que me mires.

Petyr, personaje impresionante y ambiguo, trepador político, maquiavélico y herido en sus adentros. Padre adoptivo de Sansa, a la que utiliza como peón para hacerla Reina. ¿Cual es su objetivo? Recordemos un diálogo de Festín de Cuervos:

—¿Si Lord Nestor valora más el honor que el provecho? —Petyr la rodeó con un
brazo—. ¿Qué pasará si quiere la verdad, si quiere justicia para su señora asesinada? —
Esbozó una sonrisa—. Conozco bien a Lord Nestor, cariño. ¿Crees que voy a permitir
que le haga daño a mi hija?
«No soy tu hija —pensó—. Soy Sansa Stark, hija de Lord Eddard y Lady Catelyn,
de la sangre de Invernalia.» Pero no lo dijo. De no ser por Petyr Baelish, habría sido ella
en vez de Lysa Arryn quien habría caído al vacío, al cielo frío y azul, hacia la muerte
entre las piedras, doscientas varas más abajo. «Qué valiente es.» Sansa habría deseado
tener aquel mismo valor; lo único que quería era volver a meterse en la cama,
esconderse bajo la manta y dormir, dormir, dormir.
Siempre debe haber
un Stark en Invernalia

Y su caballero protector no es un hombre sinó una mujer corajuda y fortachona llamada Brienne de Tarth.
Se preguntó si Sansa Stark también tendría frío, estuviera donde
estuviera. Lady Catelyn le había dicho que Sansa era una niña dulce a la que le
encantaban los pastelillos de limón, las túnicas de seda y las canciones de caballería,
pero aquella niña había visto como decapitaban a su padre, y luego la habían obligado a
casarse con uno de los asesinos.

Carl Jung, maestro
del inconsciente
Se supone que Sansa en su transformación debe desarrollar su parte oscura, reprimida por la educación que ha recibido y por los ideales caballerescos que ha idealizado, especialmente en el caso de los hombres. Pues Sansa idealiza a su padre Eddard y sus hermanos. Para Carl Jung, discípulo de Sigmund Freud, la Persona no es más que una máscara del Ego (el Yo idealizado de quien debemos ser a ojos de los demás en función de los valores adquiridos) que cubre el Ánima, complementaria de la actividad consciente, y la Sombra (la parte reprimida donde se agolpan nuestros instintos más primarios). Para llegar a la Individuación hace falta integrar en el SELF tanto el Ánima como la Sombra. Según Jung hay dos riesgos potenciales en esa relación entre Persona y Ánima: 

  • La sobreidentificación con la Persona, el ego se identifica totalmente con la máscara. El individuo se preocupa excesivamente en adaptarse al mundo social convenciéndose de que la imagen construida constituye la totalidad de su personalidad.
  • El desentendimiento de la persona, el yo se identifica con el Ánima o Ánimus. No se presta suficiente atención al mundo exterior ocupándose exclusivamente del mundo interior. Se genera una satisfacción narcisista en detrimento de las demás personas, siendo desconsiderado, ciego y desconectado de los demás. La renuncia a este posicionamiento vendrá forzada por los duros golpes del destino. 

Sansa ante el espejo, luces y sombras


Como podemos ver la segunda situación encaja en el camino hacía lo oscuro, lo interior que se produce en Arya Stark. Renuncia a la vida y abraza la muerte. Una muerte interior a la que rinde culto hasta perder la identidad en nombre de la venganza. La primera descripción encaja con la de Sansa antes de su transformación, incluso con la de Jon Nieve antes de conocer a Ygritte. Básicamente, hay que tener en cuenta que la personalidad no se escoge sino que se descubre y desarrolla. Para Jung, algo que no todo el mundo comparte, esta personalidad tiene una parte que es innata y que se corresponde a un arquetipo interno con el que debemos conectar, pero no identificarnos en exceso. Pues el arquetipo nos ilumina en nuestro camino, pero la luz en exceso también ciega. Hay luz porque hay sombra.

Nina ante el espejo

Natalie Portman, Cisne Negro
Otra historia donde el conflicto con la Sombra se hace explícito es Cisne Negro de Aronofsky  e interpretado por la exquisita Natalie Portman. En el film  la bailarina Nina debe integrar a su parte oscura, reprimida, para merecer el papel de Cisne Negro en la obra de Tchaikovski. Ese proceso no exento de riesgo, el de la integración de la Sombra era, como Jung sabía muy bien, muy peligroso porque en ese proceso uno corría el riesgo de perderse a si mismo. Algo que el psicólogo William James, fundador del Pragmatismo, también había experimentado y que probablemente explique porque decía que el hombre usaba el 10% de su cerebro. James no hablaba tanto de las capacidades conscientes o intelectuales sino de la energía oculta en el inconsciente. Para Jung la Sombra es la materia prima, el Oro que permite desarrollar el Lapis Philosophorum, de la personalidad propia y plena. En palabras de Jung, uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo la oscuridad consciente. 


La Mano del Rey




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