dimecres, 4 de novembre de 2015

El conjuro

El conjuro

"La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada."
Sören Kierkegard

Mi maestra me dijo una vez: no todos podemos ser inteligentes, pero sí podemos ser sabios. Cuando comprendí esas palabras ya era tarde. Y mi soberbia me había llevado al abismo. 
—¿Y qué es ser sabio, maestra? 
—Ser sabio es saber qué hacer en cada momento. Ser oportuno. 
—¿Oportuno? — repetí en voz baja.
—Oportuno, hija mía. 
Yo no era la hija de Nauriel, solo su aprendiz. La última de sus aprendices, pues Nauriel contaba ya más de doscientos inviernos como bruja y hechicera. Había visto nacer los Robles Dorados de Aülen, oído cantar al búho Anhel en el alba carmesí de las lunas sangrientas y cantado todas y cada una de las canciones de los bosques. Nauriel podía curarte con un abrazo y helarte con una mirada. 
—Los hombres antiguos se cegaron al abrir demasiado los ojos. Si bien la lumbre de un fuego permite ver, la luz del sol nos ciega. El fuego, como el amor, nos da calor pero también quema. 
—¿El amor? ¿Qué tiene que ver con ello maestra? 
—El amor no siempre es bello. El enamorado sí es bello porque es mago y hechicero.  Pero el amor es áspero, duro. Duerme en las calles y en las cunetas. Pero siempre es sabio. 
Sus palabras resonaron en mi todo el verano, el último que pasé con ella pues al invierno siguiente se retiró a los bosques profundos para morir en paz con Eyra, la madre de todos. Yo emprendí mi camino, y partí a los reinos de los hombres a buscar aprendices de magia. Encontré a uno que parecía el mejor de todos. Alto y guapo, atrevido y de ojos negros como el ébano y listo como un zorro.    Quise enseñarle todo cuanto sabía. Lo tomé como pupilo, y le enseñé con rapidez. Y cuando me di cuenta me había robado mis libros y mis años, mi alma y también mi cuerpo. Pero le amaba. Y aun habiendo perdido todo  y vagando sola por las calles de Euriclea aún me quedaba un conjuro para volver al mundo: el perdón. 





Bernat Roca

5 comentaris: