dijous, 27 d’agost de 2015

Aemon Targaryen, el mentor del héroe

Aemon Targaryen, el mentor del héroe 
"¿Qué es el honor comparado con el amor de una mujer? ¿Qué es el deber frente a la sensación de un hijo recién nacido en sus brazos... O el recuerdo de una sonrisa entre hermanos? Aire y palabras. Sólo somos humanos, y los dioses nos han creado para el amor. Esa es nuestra gloria y nuestra gran tragedia."
Maestre Aemon


Maestre Aemon
Peter Vaughan en el papel de Aemon 
El maestre Aemon Targaryen fue el tercer hijo del rey Maekar I y Lady Dyanna Dayne. Aemon forjó su cadena e hizo sus votos de maestre a los diecinueve años.  Al momento de su nacimiento, Daeron II tenía cuatro hijos, tres de los cuales tenían hijos; el rey sintió que tener tantos potenciales herederos era peligroso y envió a Aemon a la Ciudadela de Antigua a los nueve o diez años donde éste estudió para ser maestre. Luego de la muerte de Daeron, el maestre Aemon permaneció ejerciendo como maestre en la Ciudadela hasta la muerte de su padre, Cuando acudió a Desembarco del Rey en el año del Gran Consejo. El Consejo del Reino le ofreció el Trono de Hierro, pero lo rechazó debido a sus votos. Se unió a la Guardia de la Noche al ser coronado su hermano menor, el rey Aegon V, para evitar cualquier intento de derrocar al nuevo rey en su favor.
Aemon nunca mostró atisbo de voluntad  de poder alguna, pues es de los pocos que han renunciado al encanto del Trono de Hierro. Fue un hombre prudente, quizás demasiado, que vio a su família en el esplendor y luego en la caída, quizás hasta la extinción. Pero su papel en la saga es clave pues...en el camino de todo héroe siempre aparece la figura del mentor. No es nada nuevo decir que fue Joseph Campbell quien en su ensayo El héroe de las mil caras comparó decenas de mitos de diferentes tradiciones y llegó a establecer lo que se conoce como monomito (o estructura arquetípica del relato épico conocido comunmente y en el argot narrativo como viaje del héroe).
Los trabajos del analista de guiones y estructuras narrativas Cristopher Vogler van más allá del clásico esquema campbelliano, del que tanto partido sacó George Lucas en Star Wars, para enseñarnos una lección que G. R.R. Martin también se sabe muy bien.
         Los arquetipos según Vogler no son tanto una función fija, como creía Platón o como puede deducirse de una versión purista del esquema de Campbell, como una máscara con una función transitoria dentro del relato. El arquetipo ejerce además una función psicológica y a la vez narrativa, aunque puedan ser diferentes. Una mujer, por ejemplo Melisandre, puede ser la figura cambiante, sombra y el mentor del protagonista, en este caso Stannis y a la vez ejercer una función narrativa en otro personaje, probablemente como heraldo o mensajero de Jon Nieve (Azhor Ahai reencarnado). De hecho, en el complejo de Edipo no dejamos de ver una muestra de esta doble faceta que la madre ejerce sobre el niño: protectora, nodriza esforzada y a la vez coacción y limitación del poder del héroe, algo que puede verse en el caso de Aquiles y su madre.  O en el caso de Anakin Skywalker.

Jorge de Burgos, villano magistral, luz y sombra
Aemon Targaryen tiene funciones de Mentor en Jon Nieve y Samwell Tarly, ambos héroes de la saga, a la par que tiene entidad propia como personaje independiente. El hecho de que Aemon  sea ciego es un detalle magnífico y que nos remite a varios "ciegos famosos" y con capacidades para esbozar el futuro. Desde el bardo Homero, el vidente Tiresias, el rey Dhritarashtra del Bhagavad-Gita hindú, los ciegos han tenido un gran papel en la narrativa. No podemos olvidar al Blind Guardian por excelencia: el "entrañable" Jorge de Burgos de El nombre de la rosa, la exitosa novela de Umberto Eco, tan llena de sabiduría y con la que la trama norteña del Muro de HBO tiene algunos parecidos. 
Por ejemplo, el tórrido  y ilegítimo encuentro entre Sam y Gilly (o Eli en los libros) que recuerda al de Adso y la "rosa" cuyo nombra jamás conocimos) entre los muros del convento, una fortaleza gris y sombría donde anidan conspiraciones y intrigas. Hay luz porque hay sombra. Recordemos, Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus (La rosa que era existe ahora sólo de nombre, sólo poseemos nombres desnudos). También hubo una rosa de nombre desconocido en la vida del Maestre Aemon. 
Sam y Gilly, Encuentro con la Diosa II
Adzo y la "rosa", Encuentro con la Diosa I



La identidad el Maestre Aemon es revelada a Jon Nieve en un magnífico encuentro de ambos en Castillo Negro en el capítulo 9 de la primera temporada. Aemon se formó como Maestre de la Ciudadela y se marchó a servir al fin del mundo conocido. Recordemos que desde su posición de hombre la Guardia de la Noche y de Maestre no puede tomar partido en los asuntos de los reinos. Aemon tuvo que ver la caída de su familia desde El Muro, sin poder ir a socorrerles, algo que le torturará hasta el día de su muerte.Se sabe que hubo correspondencia entre el maestre Aemon y Rhaegar Targaryen.  Aemon cuenta como un hombre siempre encuentra momentos en que no puede escoger entre su deber, honor o sentimientos. Todo hombre de la guardia se ve tentado en sus votos almenos una vez en la vida. Aemon fue tentado tres veces segun cuenta. Fíjense en la risa del Maestre Aemon (min 2:03 del vídeo) cuando Jon cuenta que es hijo de Eddard Stark y hermano de Robb Stark, futuro king in the north. Encuentro de Jon Nieve y Aemon Targaryen 
Es un spoiler muy bonito, ironico y deslenguado muy al estilo Martin. Recuerden como Jorge de Burgos blasmava la risa como algo diabólico. Si los hombres rien no tendrán miedo y si no tienen miedo no van a creer. De verdad, miren la escena una y otra vez. Es un momento culminante. Aemon es a la vez heraldo del héroe, sombra de sus temores (pues son almas gemelas que han huido de su destino real) y a la vez mentor. Los arquetipos son máscaras, no funciones fijas. 

Mata al niño y que nazca el hombre

Otra escena memorable es la famosa Kill the boy... En ella Jon recibe la mayor enseñanza: hay que morir para renacer de otra forma, o en otra forma, más cercana a lo que uno es y debe ser. Morir, metafóricamente, permite vivir una vida plena, alcanzar el ser elevado que llevamos dentro (al igual que Aemon alcanzó su categoría de mentor reflexivo y prudente por encima de la de rey mediocre que quizás habría sido). Frodo apuñalado por la hoja de Morgul en la Cima de los Vientos, Harry Poter y Voldemort, Gandalf y el Balrog. ¿Recibirá en sueños Jon Nieve la visita de Perséfone, reina de los muertos, probablemente  en la visión de sus padres explicando su origen (Lyanna, Ashara o quizás a su "padre" Eddard Stark como le prometió antes de despedirse durante la primera temporada) y le será revelado su origen? Let it be fueron las palabras de su espectral madre aparecida en sueños a un Paul McCartney agonizando tras una noche movida y la posterior resaca durante un bache vital. Let it be. Perséfone, reina de los muertos, raptada y forzada por Hades y convertida en su esposa. Melisandre reina de los vivos y de los meurtos...

When I find myself in times of trouble
Mother Mary comes to me
Speaking words of wisdom, let it be
And in my hour of darkness
She is standing right in front of me
Speaking words of wisdom, let it be

  Cabe decir que el personaje de Aemon muere de forma diferente en los libros que en la serie. O mejor dicho en otro lugar, pues en los libros  el nuevo Lord Comandante, Jon Nieve, lo envía a Antigua con Samwell Tarly y la salvaje Elí, quien lleva al hijo recién nacido de Mance Rayder, para poner a salvo de Melisandre toda "sangre real". Jon teme que Melisandre pueda asesinar a Aemon por su "sangre de rey" para usarla en un hechizo.
Sin embargo, el viaje por mar es demasiado duro para un anciano y enferma durante la travesía. En Braavos empeora, por lo que no pueden embarcar hacia Antigua. A menudo su mente desvaría, volviendo a los días de su juventud. Y al oir sobre Daenerys Targaryen y se convence de que ella es el príncipe que fue prometido, ya que la palabra valyria "príncipe" es de género neutral, pudiendo indicar una mujer o un hombre. Un juego de despiste al estilo Martin o puede que Jon sea el hombre, o el no muerto, sacrificado por Daenerys, invirtiendo la leyenda de Azor Ahai. Un guiño feminista un poco rebuscado, pero posible. Con el bardo de New Jersey nunca te puedes fiar.

Podríamos decir que Jon está muerto y que eso lo zanja todo, pero lo que está muerto no puede morir y en la narrativa siempre hay que partir de una concepción dualista del hombre (cuerpo y alma). El discurso del Bhagavad Gita, importante texto sagrado hinduista del siglo II D.C., se inicia en las postrimerías de la batalla de Kurukshetra. Comienza con el príncipe Aryuna, que se encuentra repleto de dudas en pleno campo de batalla. Como Jon Nieve en su encuentro con Aemon. Consciente de que sus enemigos son sus propios parientes, amigos queridos y venerados maestros, Aryuna se dirige a su auriga, Krisna, buscando consejo.
Krisna aconseja a Aryuna con la idea del dharma, es decir, el deber religioso. Comienza con el principio de que el alma es eterna e inmortal. Cualquier muerte en el campo de batalla solo supondría el desprendimiento del cuerpo, pero el alma es permanente. Aryuna no logra entender la naturaleza de las cosas. Su prurito en matar es un impedimento para el correcto dharma. Algo que ya tratamos en el caso de Janos Slynt y Jon. Kill the boy... Esencialmente, Aryuna desea abandonar la batalla sin intervenir; sin embargo, Krisna le advierte que si no interviene, el orden establecido se rompería. And let the man be born.
Fundamentalmente, el Bhagavad Gītā propone que la verdadera iluminación proviene del crecimiento más allá de la identificación con lo temporal del ego, el "yo falso" y el mundo efímero, de modo que uno se identifica con la verdad de la inmortalidad propia, el alma absoluta o atman. Trascender el ego que lleva al Juego de Tronos y luchar la vedadera batalla, la de la Canción de Hielo y Fuego, en un bando u en otro. Culminar la profecía que transformó a Rhaegar Targaryen de niño apocado en guerrero místico. El dragón tiene tres cabezas.


La Mano del Rey

PD:  http://hieloyfuego.wikia.com/wiki/Aemon_Targaryen,_hijo_de_Maekar_I
                                    https://es.wikipedia.org/wiki/Bhagavad-g%C4%ABt%C4%81
                                    https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_Targaryen


dijous, 13 d’agost de 2015

Hiberión, el cuento del dragón I

Lágrimas de dragón

"Pero los dragones hablan: hablan la Lengua Verdadera, el lenguaje de la Creación" Ursula K. Le Guin

Nací bajo el signo de la Luna Amarilla, el vigésimo segundo año del reinado de Nolosc, el dragón durmiente. Nací junto a mi hermana Elgaria, una hermosa cría de dragón albina.  Nolosc fue un buen padre aunque también un rey débil. Yo era el tercero de su línea de sucesión. Y jamás debí ser un  dragón rey.  Aún recuerdo el día que él y mis hermanos partieron a la guerra. Y también el día que todo cambió. 
—¿Madre, cuando volverá padre?
—Mucho me temo que no va a regresar. Ni él ni tus hermanos. Estamos solos tú y yo.
—¿Cómo lo sabes?
— Lo siento en la tierra. El cielo también  ha cambiado. Han muerto, Hiberion.
Noté como mis ojos ambarinos se humedecieron y tuve una sensación que los dragones experimentan pocas veces en la vida. Los humanos lo llamaban tristeza, pero nosotros éramos dragones aún no sabíamos de eso. Era algo diferente. Madre alargó el cuello abrió sus grandes ojos y me dedicó una sonrisa.
 —Lágrimas de dragón. Hace mucho tiempo de la última vez, cuando nacisteis tú y tu hermana. –dijo mientras me cobijaba bajo una de sus alas grandes y poderosas.
—¿Y mi hermana, donde está, madre?
—Cuando los otros dragones partieron a la guerra la escondimos. 
—¿Por qué a ella sí y no a mí? –pregunté.
—Si tus hermanos morían en la guerra tú deberías ser el nuevo rey del clan de los Dragones Verdes. Además siempre debe haber un rey guardando el volcán dormido. Elgaria es ahora menos importante para la sucesión. Tú eres el nuevo rey 
—¿Dices que ahora soy el rey, madre? Rey de  la nada, pues nadie queda de nuestra estirpe aparte de mi hermana y tú.
—Para engendrar un nuevo clan solo hacen falta dos dragones. Incluso un solo dragón podría generar una raza nueva, pues todos los dragones descienden de un solo dragón original. Así que eres rey y siempre lo serás.  
Madre miró hacia el cielo desde el fondo del volcán dormido que servía de guarida a nuestro pueblo ahora extinguido. El cielo cobrizo de la tarde se fundía con los tonos azules de la noche. Aspiré el aire sulfuroso y no percibí nada de lo que madre me había contado. “Estamos solos tú y yo”, había dicho con pesadumbre.
—Me equivoqué hijo… No estamos solos. —dijo madre  alzando el cuello y fijando su vista en unas figuras sombrías que se divisaban recortadas en el cielo, como manchas cargadas de pesadumbre. 
—¿Han vuelto?
Dragón Verde en el Huysfudr
—No hijo. Han llegado.   
—¡Dime que no es cierto! Que son mi padre y mis hermanos, que regresan de la guerra. Dime que no han muerto.
Madre negó con la cabeza y abrió sus fauces emitiendo un rugido terrible que resonó en mis tiernos oídos.  Los dragones negros ganaron altura, impulsados por las corrientes ascendentes que llegaban de los fiordos. Abajo las olas rompían las rocas y castigaban las playas donde había jugado de pequeño con mis hermanos. De repente, uno de los cinco dragones batió sus alas para conseguir más velocidad y con un giro brusco abandonó el grupo. El resto plegaron las alas y bajaron su cuello y se dirigieron hacia el cráter del Huysfudr. Se acercaban cada vez más.
—Vienen hacia aquí hijo mío. Debes prometerme  que serás valiente. Que serás un digno hijo del linaje de tu padre. Y que no dejarás que el odio  ciegue tu temperamento. Incluso cuando todo parezca perdido yo estaré allí para protegerte. Y no te olvides nunca del amor. Busca a tu hermana –dijo mientras su aura de dragón se posaba en mi.
Batió poderosamente las alas y partió hacia la muerte. Yo no podía hacer nada. Quedé allí solo y paralizado de terror, o eso creía.  Quería seguirla, pero mi cuerpo no me obedecía. Con la vista nublada y borrosa intuía la figura de mi madre luchando feroz contra los dragones negros, recibiendo mordiscos y ráfagas de su abrasador aliento líquido. Lanzaba coletazos que apenas ahuyentaban a los dragones negros, que daban vueltas a su alrededor en círculos, cansando a su víctima. Quería gritar y no podía.  Comprendí que el hechizo de mi madre me había dejado mudo y paralizado, pero a la vez estaba seguro y fuera del alcance de los demás. Dentro del mundo y fuera de él. Poco a poco su vuelo se tornó más errático y recibía ataques sin tregua de sus enemigos.  Finalmente vi como su cuerpo caía más allá de mi vista, tras la serrada corona del antiguo volcán. Los enemigos siguieron a su víctima caída, ignorándome, pues no sabían de mi existencia. Lloré por segunda vez aquel día y por última en mucho tiempo y la noche cayó sobre mí en la soledad del antiguo volcán. 






Bernat Roca


 A R.R.G., por ayudar a alumbrar esta historia.