divendres, 25 de setembre de 2015

El duelo entre Oberyn Martell y la Montaña: ecos del Tristán e Isolda

El duelo entre Oberyn Martell y la Montaña: ecos del Tristán e Isolda

"Elia Martell, princesa de Dorne. La violaste. La mataste. Mataste a sus hijos."
Oberyn Martell, Tormenta de espadas

"Mi hermana ha criado a uno capaz de guiarlos, si es necesario luchar, es un hombre de pasión, fiero en la batalla, quien sigue a la razón y no al corazón... les doy a Tristán de Aragón."
Tristán e Isolda
La Montaña y Oberyn, el duelo

El príncipe Oberyn Martell es un personaje complejo, más en los libros que en la serie. Aunque la interpretación, breve pero intensa, de Pedro Pascal (unido al tórrido romance con Lena Headey posterior al rodaje de la cuarta temporada) le dio a la Víbora Roja una dimensión heroica y romántica. El príncipe de Dorne finaliza de forma trágica su breve paso por la ficción de HBO. Por amor a su hermana Elia, un amor desmedido, cuasi edípico, acepta ser el campeón de Tyrion en su jucio por combate y muere de forma chocante a manos de la Montaña, Ser Gregor Clegane (interpretado por tres actores diferentes en el rodaje). Oberyn encarna un vengador de sangre caliente, un zorro sin máscara, de acento latino y sensual gesto. Amante liberal de su esposa bastarda, padre de serpientes de lengua venenosa, guerrero temible y que es la cara opuesta de su hermano: el prudente Doran Martell, el rey filósofo de Dorne.

Richard Wagner, el
señor de los anillos
En su combate a muerte con la Montaña hay ecos del combate a muerte entre Morolt, el gigante campeón irlandés y el ágil y galante Tristán  del romance medieval Tristán e Isolda. Esta historia trágica  por excelencia y que dio inspiración a una opera de Richard Wagner. El compositor alemán, subyugado en ese tiempo por la filosofía de Schopenhauer y bajo los influjos de una época tempestuosa a nivel personal y polítca creó una obra imperecedera que le costó su matrimonio. Wagner escribió que sus preocupaciones con Schopenhauer y Tristán en una carta a Franz Liszt (16 de diciembre de 1854):

Nunca en mi vida había disfrutado de la verdadera felicidad del amor erigiré un monumento a este el más encantador de todos los sueños en el que, desde el principio hasta el final, el amor, por una vez, encontrará una total realización. He diseñado en mi mente un Tristán e Isolda, la más simple, y aun así la concepción musical más llena de sangre que pueda imaginarse, y con la «bandera negra» que se agita en el final yo me cubriré — para morir.


La Montaña que cabalga
(Conan Stevens)
En Tristán e Isolda vemos que Tristán sale a combatir en nombre de su tío contra un campeón irlandés para evitar que se tengan que enviar como tributo muchachos y muchachas a Irlanda (algo que recuerda al mito de Teseo que sirvió de inspiración para los Juegos del hambre). Tristán debe enfrentarse a Morolt, un gigante irlandés que envenena su espada gracias a Isolda (que curiosamente acaba enamorada del luchador extranjero, al igual que Lena Headey termina en brazos de Pedro Pascal. Follow your bliss). El combate es duro y cuando la espada cae en la rodilla de Tristán este es envenenado pero este descarga su espada sobre el casco de Morolt, le aplasta la cabeza causando su muerte. El combate termina de forma inesperada. 
Morolt e Isolda,
veneno en la espada

Aunque George R.R. Martin le da a este combate un enfoque diferente pues invierte los roles y los destinos de ambos combatientes. Siempre retorciendo los clásicos, yendo más allá del bien y el mal, subvirtiendo lo que el lector espera, dándosela con queso, donde más duele. Si creíamos que Robb iba a vengar al padre...¡Zasca! Si creíamos que Oberyn iba a vengar la muerte de su hermana... ¡Zasca!
Simplificando podríamos decir que hay cuatro puntos en que  podemos comparar el duelo entre Oberyn y Gregor Clegane con el de Tristán y el campeón Morolt:

  • El combate entre el luchador galante y ágil y el gigante celta de aspecto fiero protector de la princesa nórdica (Gregor y Cersei, unidos en la vida y en la muerte).
  • La presencia de una arma envenenada, tópico del amor cortés, que embrutece el duelo y el honor de los luchadores. En este caso Tristán es envenenado y Oberyen en cambio es enevenador. 
  • La muerte de uno de los luchadores de una brutal herida en la cabeza y el envenenamiento del vencedor del combate. En este caso se giran las tornas también y Gregor el gigante es envenenado a pesar de vencer el combate para luego convertirse en... bueno no vamos a hacer spoilers
  • Tristán y Morolt, duelo a muerte
  • Oberyn es tío de Trystane Martell, personaje alieno al duelo pero cuyo nombre medieval es bastante llamativo comparado con los nombres de los personajes en Dorne. El tío es un elemento importante en el mundo medieval, aunque suela ser el materno. Y Mark es el tío que lleva a Tristán a su embrollada historia con Isolda, y a la postre quien debe castigarlos por su amor. El amor es un veneno lento...

Trystane Martell y Tristán 



Terminan aquí los paralelismos entre ambos personajes e historias. Es un pequeño episodio que lógicamente tiene ecos en otras obras de ficción, pues también en La princesa prometida, la genial obra de Goldman, encontramos la lucha entre el gigante y el espadachín agil, David y Goliat, etc. Pero está claro que en el caso de Tristan y Morolt, las coincidencias estéticas de los castings nos demuestran que estamos ante un caso de referencia arquetípica en la que Martin, no podría ser de otra manera, no toma el camino fácil. Retuerce las cosas y no enfrenta a buenos y malos sino a grises contra negros (pues la Montaña, como comentamos en este magnífico texto de Flor Peralta  en el blog, es un personaje siniestro y oscuro, muy oscuro). Oberyn es un personaje con muchos más matices, un jugador que juega por jugar como dice Doran Martell quién afirma jugar para ganar. Pero esto ya lo veremos. 


La Mano del Rey





"La amo demasiado, no creí que estuviera tan vacío, ella me sostiene, me emociona. Cuando veo este anillo, son como espinas."
Tristán e Isolda

dissabte, 19 de setembre de 2015

Las doce caras de la fortuna (relato por Javi Fernández Mata e ilustración de Tere Suau Fa) parte I

Las doce caras de la fortuna (relato por Javi Fernández Mata e ilustración de Tere Suau Fa) parte I

Presentamos este texto de Javi Fernández Mata, escritor en ciernes que recientemente ha participado con éxito en concursos literarios, y que anduvo la senda de la música en la que destacó como cantante, compositor principal y letrista del extinto grupo de rock psicodélico y progresivo Albatros. Javi nos trae un cuento que a mi me ha recordado al Siddharta de Hesse y me despertó reminiscencias faustianas, pero dejo al lector toda interpretación y disfrute. La imagen que lo acompaña es de la ilustradora Tere Suau Fa que trabaja en el mundo del diseño y compagina su tarea con la exploración artística de un mundo interior rico, lleno de imágenes sugerentes y oníricas, llenas de color y que invitan a soñar y perderse en la noche siguiendo el propio camino. Follow your bliss. 

Enlaces del autor: twitter: @narranacion  Facebook: https://www.facebook.com/narranacion  http://www.narranacion.com/las-doce-caras-de-la-fortuna-parte-i/
Enlaces de la ilustradora:  http://tsuaufa-ilustracio.blogspot.com.es/
El proceso de ilustración paso a paso http://tsuaufa-ilustracio.blogspot.com.es/2015/09/las-doce-caras-de-la-fortuna-1.html


Las doce caras de la fortuna (Tere Suau Fa)

Encontré el libro en una de mis incursiones en las inexploradas tierras  del sur, justo donde empieza el desierto. Ese día deambulaba lejos del poblado con los ojos irritados por la arena y la lengua hinchada por la sed. Entre reflejos traidores vi un carromato volcado, esperándome paciente entre las dunas. No debía llevar allí más de que unos pocos días. Fuera de las rutas habituales, sin duda lo habrían descubierto en el caso de llevar allí más de una semana. Era uno de esos carros techados, como los que usan los huraños hechiceros para transportar sus supuestas pócimas milagrosas. Quien quiera que fuera el propietario, ya no estaba allí, tampoco el rastro de sus animales de tiro. No había ningún compartimiento forzado ni dañado, por lo que mi conclusión fue que simplemente habían abandonado el vagón allí tras vaciarlo. Repleto de inútiles filigranas talladas directamente en cualquier marco o embellecedor de la estructura, parecía el transporte de alguien con tanto oro como para gastarlo sin problemas en decorar trozos de madera. No conseguí reconocer ningún emblema nobiliario, aunque los había. Tampoco conseguí leer lo que, según mi humilde opinión, parecía un extraño tipo de escritura. Las grafías eran alargadas, finas, de trazo seguro y como si cada una de sus curvas fuera una detallada obra hecha por un artista. Maldiciendo mi suerte descarté, enseguida cualquier tipo de botín. Totalmente en mi contra, la sed me obligó a no abandonar el lugar sin saquear cada rincón en busca de unas gotas de agua. Fue entonces cuando encontré el libro, nada más. Al regresar, no pude más que pensar en beber y descansar. 


Al día siguiente volví a faenar como cada día de mi vida y la de todos mis antepasados. Al atardecer, cuando el mar me liberó y las redes quedaron remendadas, recuperé el tomo con afán de ojearlo con más detalle. Su cubierta era de cuero rojizo. Tenía por las dos caras el relieve de una especie de caballo extraño, como  sin más objeto que el de ridiculizarlo, le hubieran estilizado las patas y alargado el cuello. Lo habían convertido en un animal cercano a una oca y cargaba dos bultos como montañas en su lomo. Lo rodeaban diferentes motivos y cenefas semejantes a los que decoraban el carro. En el centro encontré un mapa con puntos acompañados de nombres. De entre ellos solo pude entender una palabra que destacaba de entre todas las demás. Estaba al final de una ruta marcada en tinta escarlata y su nombre era: Krú-u.

Conocía el lugar a través de las canciones, en realidad se hablaba de ella como la última ciudad conocida: la puerta del desierto. Famosa por ser la morada de todos aquellos que merecerían estar para siempre perdidos. Cuentan los bardos que sus mujeres, morenas y de largos cabellos ondulados, hechizan con sus ojos, tan grandes y oscuros como sus propios corazones, a cualquier ingenuo peregrino. Sus habitantes rezan a dioses olvidados que habitan en cielos de tiempos ya extintos. La brujería es poderosa a la par que peligrosa en Krú-u y si este libro pertenecía allí como yo pensaba, podría conseguir una buena recompensa por llevarlo hasta su dueño. Cambié mi barca por un caballo enclenque, al que cargué de pescado seco y al anochecer me puse en camino. Sin certeza pero lleno de esperanza, creí reconocer en aquel tomo, la llave de mi riqueza.

El mapa central indicaba sin duda la ruta del azufre y esa es la que seguí. Entre vapores capaces de hechizarte, vi al sol salir rodeado de estrellas. Vi a la luna sonreírme al alba y perdí la noción del tiempo. No sé detallar exactamente cuando, mi pobre montura decidió buscar tranquila a la muerte, desapareciendo entre cráteres que escupían humo hirviendo. Estoy seguro de que en ocasiones caminé entre sueños, pero finalmente llegué entre sudores envenenados a las puertas de Krú-u. Allí sin más, perdí el conocimiento.

Cuando me rehice, el polvo del desierto me cubría y mi estómago gritaba hambriento. En lo primero que pensé fue en dirigirme a una posada o lugar de reunión de truhanes, donde intentar averiguar algo sobre el libro y de paso comer algo. Lo que ocurrió en realidad es que me detectaron enseguida, como tiburones al olor de sangre fresca. Nada más poner el pie en las calles interiores, me asaltaron. Me golpearon y se llevaron todo lo que consideraron de valor. Para mi tranquilidad, un libro parece no entrar en esa categoría. De hecho, entre golpes creí intuir que lo lanzaban a mi lado con desprecio, incluso con temor. En el suelo y con el labio partido, les pedí antes de que se marcharan que me dijeran qué era aquel extraño tomo. Creo que no soy capaz de imaginar una escena más humillante aunque por alguna razón que desconozco, el mayor de los dos asaltantes me dijo: 

—Extranjero, busca al hombre más rico de Krú-u. En él encontrarás la perdición que buscas.

Me levanté y seguí mi camino, como si nada más importara. Me crucé con una pareja de hombres armados y con el emblema de la ciudad en sus petos. Les pregunté por ese hombre rico del que me habían hablado y los guardias me intentaron robar también. Frente a la frustración de no encontrar nada de valor y con la certeza de haber llegado segundos a un botín ya saqueado, me lanzaron entre risas y sin miramientos a un bebedero para monturas. Al tercer intento obtuve mi recompensa. Me indicaron quién era ese hombre acaudalado. Correspondía a un cocinero de adobe, de hecho, la única persona que cocía el adobe del que estaban hechas las casas y palacios de la ciudad. Vivía a las afueras y allí me condujeron mis mojados y magullados pies.

Tuve que esforzarme mucho para llegar a  entender cómo conseguir la información de aquel hombre. A cada pregunta sobre el libro o sobre lo que fuera que le preguntara, su respuesta estaba relacionada con el maldito adobe. Aprendí que se trata de una mezcla de arcilla, agua y material orgánico. Al preguntarle por la extraña escritura, me comentó que en ocasiones se usaban excrementos de animales. Por lo visto además de compactar, hacían las funciones de repelente de insectos. Cuando le consulté por los dos extraños objetos de seis caras dibujados en las páginas centrales del libro, me ilustró con la capacidad termal del este material de los dioses. Del secreto de la prueba del sedimento para estimar la calidad de la mezcla, me informó cuando le mostré las muchas veces que se hacía referencia al número 12 en las páginas amarillentas del libro. Estaba perdiendo ya la paciencia cuando al fin entendí qué estaba ocurriendo. Un hombre nunca se hace rico trabajando y menos aún en una ciudad como esa, a la que el honor había abandonado hacía mucho tiempo. Le ofrecí dinero a cambio de la información y entonces empezamos a entendernos. Yo no disponía de nada en ese momento, apenas había podido mantener mis zapatos puestos tras los asaltos. Así que opté por aceptar su contraoferta. El libro hablaba de un instrumento oculto en Krú-u que me haría rico si lo encontraba y el trato que cerramos fue que si lo conseguía, debía volver para pagar por la información recibida. En el hipotético caso de no encontrarlo, estaría obligado volver igualmente, pero mi deuda se saldaría con mi trabajo. Cocinaría adobe durante años. Me aseguró que volvería en cualquier caso, ya que estando bajo su protección nunca tendría problemas. Esta última aclaración me estremeció y no la acabé de entender. De hecho le creí poco listo en ese momento, ya que nadie me obligaría a volver si no conseguía mi objetivo.

—Las doce caras de la fortuna —Me dijo—. Hace mucho que nadie sabe de su paradero. Como ya sabrás, para nosotros el número doce es el número sagrado. El gran dios lo puso en nuestras manos para que fuéramos capaces de contar y hacer negocios. Marcando con nuestro dedo pulgar cada una de las falanges de los demás dedos, podemos contar hasta doce con una sola mano, mientras que con la otra podemos marcar sus múltiplos. Se dice que un audaz negociante, usó su inteligencia y una mordaz charlatanería para engañar a un duende de la suerte y encerrarlo en un par de dados. Así tuvo el poder del número de la luz en dos herramientas perfectas para las apuestas. Quien posee ese par de dados, gana gracias al duende cualquier juego en que participe con ellos. El duende siempre es fiel a su dueño, siempre.

Pensé en el dinero que podía llegar a ganar. Pensé en la deuda contraída con el hombre más rico de Krú-u y el balance fue positivo. Así que acepté, me indicó dónde mostraba el libro que encontraría las doce caras de la fortuna y me puse en camino enseguida.


Fin de la primera parte

dimarts, 15 de setembre de 2015

Euron Greyjoy, el cuervo de la tempestad I

Euron Greyjoy, el cuervo de la tempestad I

"Soy la tormenta, mi señor. Soy la primera tormenta y la última" 
 Euron a Rodrik Harlaw 


Euron Greyjoy
Uno de los rumores que más expectación ha generado es el posible regreso de Euron Greyjoy a la trama de Juego de Tronos (personaje que se supone será interpretado por Pilou Asbæk). Recordemos que en los libros es un personaje que tiene bastante papel, pero que parecía sacrificado junto a la trama Greyjoy durante la 4a y 5a temporada. Se da la paradoja que no sabemos si Balon Greyjoy está muerto o no en la serie; pues a pesar que Melisandre lo cita como uno de los nombres a morir durante su embrujo de sangre en Rocadragón (y todos los pretendientes de la guerra de los 5 reyes van cayendo como moscas) desconocemos si este evento ha sucedido o no en la franquicia de HBO. 

Pero quien es Euron Greyjoy? Quinto hijo de Quellon Greyjoy y hermano de Balon y Victarion. Huyó de las Islas a raíz de crímenes atroces que es mejor no explicar. Al regresar
Heraldica de Euron Greyjoy, 
dos cuervos como Odín
Euron Greyjoy es escogido señor de las Islas de Hierro en la sucesión tras la extraña muerte de Balon, una muerta que se produce en extrañas circunstancias y que asociadas a la llegada puntual y justa de Euron y su nave Silencio a las costas de las Islas son más que una coincidencia, o bien una causalidad o una sincronicidad. Euron tiene tratos con brujos poderosos, algunos incluso rumorean que cuenta con los vientos a favor a causa de sortilegios. 

Hay una teoría muuuuy interesante que encontré en el foro de Los Siete Reinos según la cual podria ser que Euron y Dario, el compañero de Daenerys, fueran la misma persona. La teoría me parece muy plausible, a pesar que el que haya un actor para Euron la descartaría, al menos en la serie que no en los libros. Las coincidencias que señala el autor de la misma me parecen sorprendentes y con mucho merito investigador. De ser cierto daría lugar a sucesos muy espectaculares cuando llegue el invierno ya que es evidente que Euron, que es conocido como el  ojo de cuervo y curiosamente lleva uno tapado, algo que podría conectaría con la figura de Odín.

Odín en un grabado de
G. Von Rosen
Odín es en la mitología nórdica el dios del conocimiento; sacrificó su ojo izquierdo en el pozo de Mimir, para de este modo poder acceder a la sabiduría infinita y conocerlo todo (menos el futuro) y era quien daba a los poetas valerosos la hidromiel de la inspiración hecha por los enanos, de la vasija llamada Óð-rœrir. También practicaba la magia que obtuvo de Freya, conocía las runas que había obtenido tras su sacrificio en el Yggdrasil, árbol al que se colgó y en el cual accedió al conocimiento rúnico y podía cambiar de forma, adoptando a veces la de un viejo caminante o viajero trotamundos.  Odín tiene como séquito diferentes animales. Los más conocidos son sus dos cuervos llamados Hugin y Munin, los cuales envía cada mañana a volar, en direcciones opuestas, rodeando el mundo para que cuando regresen por la tarde se posen sobre sus hombros y le susurren al oído lo que han visto. También posee dos lobos llamados Geri y Freki, a los cuales les da lo que le corresponde como almuerzo en el Valhalla, ya que él se alimenta exclusivamente de hidromiel y vino. Los lobos al igual que los cuervos también se relacionaban con la batalla; algunos de los kenningars, que se utilizaron en la poesía escáldica para hacer referencia a esta son "festín de cuervos" o "festín de lobos". El Ragnarök se acerca en forma de un largo invierno que presagia una batalla de dioses, algo a lo que Euron aspira sin duda. 

También hay una conexión de Euron con los Dioses, o quizás con el Dios de las Tormentas, y que puede tener relación con el Cuerno del Invierno y su relación con sus hermanos Aeron Pelomojado y Victarion Greyjoy, pero esto es algo de lo que ahora no podemos hablar. Más adelante habrá tiempo para ello.

La Mano del Rey