dijous, 25 de febrer de 2016

Reseña de Diosas (Joseph Campbell) de Ed. Atalanta

Reseña de Diosas (Joseph Campbell) de Ed. Atalanta

"El eterno femenino nos impulsa hacia lo alto"
Goehte, Fausto


Campbell y el libro editado por Atalanta
Que Joseph Campbell es uno de los autores favoritos de quién escribe estas líneas es evidente dada la cantidad de referencias que se hacen a él a lo largo de artículos dedicados a Jon Snow o Daenerys Targaryen, hielo y fuego. Pero lo más destacable es que Campbell, mitólogo, erudito, profesor y maestro espiritual de millones de lectores es un caso singular: el de un intelectual influyente en los Estados Unidos, tanto en la cultura popular como académica. Su influencia abarca el estudio de las religiones, la psicología, el cine de Hollywood, la escritura creativa... El libro que reseñamos es un conjunto de artículos a partir de conferencias nunca publicadas antes como conjunto y que ahora agrupados en forma de libro por Safron Rossi y editado por la selecta y exquisita editorial gerundense Atalanta. ¿Un libro imprescindible? Sin duda. 

Ishtar, reina de la noche
Un ejemplo de Diosa que tiene
en otras culturas
nombres diferentes (Venus, Isis)
y en las lenguas
(Itziar, euskera, Esther, en hebreo, etc)

El libro trata sobre lo femenino y su relación con lo sagrado y lo profano, en ese diálogo que nunca puede interrumpirse entre el cuerpo y el alma. Desde los primeros cultos a la Diosa, o Diosas, de las culturas matriarcales primitivas y orientales hasta la integración en la sociedad patriarcal creada por las invasiones dóricas y la cultura judeocristiana, por la cual Joseph Campbell no esconde su antipatía. Campbell recoge leyendas, tradiciones, mitos, iconografía en cerámica o pinturas y las teje y desteje como Penélope para encontrar una verdad envuelta en la aparente falsedad que produce una lectura literal del mito. La verdad resplandece si somos capaces de ver más allá de nuestros prejuicios culturales. 

Hubo un tiempo en que lo femenino era sagrado, la fuente de todo lo que mana, de la vida y la muerte. La Diosa fue rebajada a consorte con las invasiones que destruyeron la religión matriarcal europea y el judaísmo le asestó un golpe casi definitivo al rebajarla a  culpable de todos los males humanos, cuando era la madre, lo femenino, el origen de todo ser humano. Solo la idealización de la Virgen María en el cristianismo, desprovista de todo aspecto erótico, había pervivido a través de los siglos. La Diosa seguía presente en las catedrales góticas, en el Renacimiento de los neoplátónicos. Citando a Nietzsche, algo que Campbell no me reprocharía: el cristianismo ha cubierto de mugre la premisa de la vida. La Diosa, terca y eviterna, se resistía a su degradación definitiva. Y sobrevivió en forma de madre virgen del niño-Dios, de ese hombre divino que fue Jesucristo. Pero María era solo el pálido reflejo de algo más grande, era la redentora de Eva, la pecadora, incluso antes que Eva estubo Lilith. Pero esa Gran Madre, esa fuerza primordial que era vida y muerte, creación y destrucción, Shakti y Kali, un par de fuerzas opuestas (ahí vemos como entra en relación con la psicología de Carl Jung) estaba en el origen de los tiempos. Y ahora esa fuerza, esa feminidad reclama de nuevo su puesto entre el cielo sagrado y la tierra de los hombres. 

El juicio y elección de Paris ante las 3 Diosas
(Hera, Atenea, Afrodita)
que desencadenará el rapto de Helena y la
guerra de Troya
El libro es menos denso que otros de Campbell y se lee con asombrosa fluidez pues al ser un conjunto de conferencias se hace evidente que el autor busca más un lenguaje cercano y rehuye el formalismo académico y erudito de otras de sus obras (Las Máscaras de Dios, o El héroe de las mil caras). Algo que también sucede con el también excelente  El poder del mito, un conjunto de entrevistas de Campbell con Bill Moyers, donde Joseph demuestra que además de su capacidad hermenéutica era un gran comunicador y didáctico nato. 

Campbell fue un mago sin túnicas ni varitas, un alquimista del inconsciente, un terapeuta académico y sin esoterismos, algo que si caracterizó más a Carl Jung, aunque ambos siempre se consideraron hombres de ciencia y buscadores de la verdad. Para ambos la vida es un camino de sabiduría, una sabiduría que tiene en la Gnosis y el amor, sagrado y profano, una catapulta hacía lo más alto de nosotros y el universo. El hombre vive ese misterio que la ciencia y la razón pura no pueden resolver, solo se puede experimentar. Y en ese viaje la Diosa siempre está presente, con sus luces y sus sombras, sus ausencias y presencias, sus bendiciones y maldiciones, como la bruja Circe con la tripulación de Odiseo (en mi opinión uno de los mejores capítulos del libro). El arte es ese compañero de viaje, el Sancho Panza de ese Quijote que el hombre interpreta en el libro de su vida. Los artistas son los creadores de metáforas que permiten comprender la vida humana. Nunca se puede leer los mitos de forma literal, y es incluso peligroso hacerlo. Así hay que leer también a Joseph Campbell en esta joya de libro que no puede faltar en ninguna biblioteca que merezca llevar tal nombre. Pues por su brevedad, composición y orden temático, información proporcionada y exquisitez en las ilustraciones y ejemplos citados es un imprescindible. Si nos situamos en el paradigma epistemológico de Jung del mito como reflejo de la psique vemos como se explica muy bien la evolución del imaginario humano,  del ánima femenina en menos de 500 páginas. Less is more. 

Para terminar les dejo una cita del Tao Te King que creo no aparece en el libro de Campbell pero que viene como anillo al dedo.


El espíritu del valle nunca muere, se le llama la hembra oscura.  La puerta de la hembra oscura, se le llama la raíz del Cielo-y-Tierra. Eternamente existente, su acción es infatigable.




Enlaces: Editorial Atalanta


La Mano del Rey

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